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Un vídeo inédito podría ser la única grabación existente de Gaudí

Un vídeo inédito podría ser la única grabación existente de Gaudí

Un hombre con barba y sombrero «canotier»: Un vídeo inédito podría ser la única grabación existente de Gaudí

De confirmarse la identidad del personaje que aparece en el vídeo, podría tratarse de la primera grabación del arquitecto de la Sagrada Familia

Son apenas tres segundos de metraje. En ese breve lapso, un hombre vestido con traje y canotier, de barba blanca cuidadosamente arreglada, atraviesa la escena. Camina unos pasos, se detiene ligeramente, gira la mirada hacia un lado y, acto seguido, desaparece del encuadre.

La secuencia corresponde a la salida de una boda celebrada en el centro de Barcelona en 1922. Y es precisamente esa figura fugaz la que ha desatado una pregunta sugerente: ¿podría tratarse de Antoni Gaudí?

La hipótesis la plantea en su blog la historiadora del arte Beli Artigas, quien recientemente recibió una antigua película familiar en la que, supuestamente, se aprecia al arquitecto catalán en movimiento.

«Los descendientes del matrimonio Costa-Artigas contactaron conmigo hace poco a raíz de un artículo que publiqué sobre la casa Costa de Sitges y aprovecharon para comentarme que tenían una película de la boda de los abuelos en la que salía Gaudí», relata Artigas a Efe. La investigadora aclara, además, que la coincidencia de apellidos con la familia es puramente casual.

Según explicaron los herederos, sus abuelos siempre sostuvieron que el arquitecto de Reus estuvo presente en aquel enlace. Ese recuerdo transmitido de generación en generación es el que ahora se intenta encajar con las imágenes recuperadas. No en vano, la relación entre Gaudí y los Costa-Artigas podría haber sido más estrecha de lo que parece a simple vista.

Desde la década de 1990 se atribuye al creador modernista el diseño de los Jardines de Can Artigas, en La Pobla de Lillet, una obra cuya autoría sigue siendo objeto de estudio cuando se cumplen cien años de su fallecimiento, efeméride que tendrá lugar en 2026.

«Yo tan solo propuse un juego», puntualiza Artigas al referirse a la publicación del vídeo en su blog. Junto a las imágenes, ofreció un recorrido por la historia de la familia para contextualizar el hallazgo. En ningún momento, subraya, pretendía confirmar ni descartar que el hombre del canotier fuera Antoni Gaudí.

Su propósito era más bien estimular la búsqueda de documentos o fotografías que acrediten la presencia del arquitecto en la boda, celebrada el 17 de junio de 1922 en la iglesia de la Concepción de Barcelona.

Con el fin de dar mayor difusión al descubrimiento y tal vez localizar nuevos testimonios gráficos del casamiento, Artigas contactó con Jan X.C., graduado en arquitectura y responsable de la cuenta de Twitter Efemèrides d’Arquitectura, que supera los 42.000 seguidores.

En un hilo publicado en esa red social, Jan X.C. adopta una postura más decidida que la historiadora. Compara los escasos fotogramas disponibles con distintas fotografías conocidas del arquitecto, dibuja líneas que perfilan nariz y hombros, y concluye que el hombre captado por la cámara es, efectivamente, Gaudí.

Frente a esa convicción, el director de la Cátedra Gaudí, Galdric Santana, se muestra mucho más prudente. Consultado por Efe, considera imprescindible un análisis científico minucioso antes de avalar la hipótesis.

«Los Costa-Artigas vinieron a la Cátedra con el vídeo hace justo un mes, y les dije que era un tema que me interesaba, pero que no podría ponerme con ello hasta más adelante», explica Santana, quien además ejerce como comisario del Año Gaudí.

El experto recuerda que llegó a cotejar la grabación con la máscara mortuoria conservada en la institución. Su impresión inicial, sin embargo, no es concluyente. A su juicio, existen argumentos tanto para sostener como para descartar la identificación, por lo que estima que sería necesario un estudio de al menos un año para alcanzar una conclusión sólida.

La cautela de Santana no responde solo al rigor académico. La figura de Gaudí ha sido objeto de atribuciones erróneas en el pasado. En 2017, por ejemplo, se difundió un vídeo en el que supuestamente aparecía el arquitecto en una boda celebrada en Montserrat en 1925. Tras un exhaustivo análisis, los especialistas determinaron que el protagonista de la grabación no podía ser él.

Algo similar ocurrió en 2016 con una fotografía en la que se afirmaba que Gaudí entraba en la Universidad de Barcelona. Fue el propio Santana quien, mediante una restitución métrica, demostró que el individuo retratado medía cerca de dos metros, una estatura incompatible con la del arquitecto.

Como señalan tanto Artigas como Santana, la posible asistencia de Gaudí a una boda en Barcelona en 1922 tendría un carácter anecdótico. Sin embargo, probar una relación directa entre el arquitecto y la familia Costa-Artigas podría resultar determinante para consolidar definitivamente la atribución de los Jardines de Can Artigas al genio modernista.

El debate, por tanto, trasciende la mera curiosidad histórica y se adentra en el terreno de la autoría y el legado artístico. Queda ahora por ver si la investigación futura logra despejar la incógnita que plantean esos tres segundos de película.

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