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24 de junio de 2024

Carole Onambélé Kvanevski en su galería de París

Carole Onambélé Kvanevski en su galería de ParísAFP

El arte contemporáneo africano coloniza las galerías de arte de París

La capital francesa aparece como ejemplo de otra vuelta de tuerca en la tendencia de restitución comenzada con las devoluciones masivas de obras de Arte a sus países de origen

En una galería de uno de los barrios más elegantes de París, el champán ameniza la inauguración de una exposición de obras contemporáneas africanas. El beninés Dimitri Fagbohoun, criado en Camerún pero instalado desde hace años en Francia, es uno de los seis artistas expuestos. Una de sus instalaciones, nueve máscaras negras que rodean un corazón rojo erizado de espinas, domina la escena. Es «innegable» que «cada vez más artistas africanos están presentes en Francia y en las galerías parisinas», dice.

«Habría que ser ciego para no comprobarlo», continúa mientras reelabora ampliaciones de fotos tomadas durante la presencia colonial francesa. Detrás suyo, las estatuas africanas tradicionales que transformó completamente parecen contemplarlo.

Dimitri Fagbohoun en París

Dimitri Fagbohoun en ParísAFP

«Hay un florecimiento de la escena africana en París», comenta Marc Antoine Fortuné, exfutbolista francés convertido en coleccionista de arte, durante la inauguración.

La Galería Cécile Fakhoury, donde se celebró el evento, está situada a pocos minutos de los Campos Elíseos y del «triángulo de oro», donde el lujo se vende y se exhibe. «Este barrio se convierte en un sitio importante para el arte contemporáneo africano», afirma Fortuné.

«Víctimas de condescendencia»

«Al comienzo fue una verdadera lucha lograr sobrevivir (económicamente)», recuerda la francesa de origen camerunés Carole Onambélé Kvasnevski, que abrió su galería en París en 2010. «Me decían: No hay mercado para eso, no hay clientes, no hay coleccionistas».

Antes de llegar a París Fakhoury creó una importante estructura diez años antes en Costa de Marfil y luego una segunda hace cuatro años en Senegal. Para Francis Coraboeuf, su director parisino, «la mirada hacia los artistas africanos cambió. Antes eran víctimas de condescendencias» y de «clichés», y su arte era percibido como «tradicional». Pero ahora hablan «de igual a igual con creadores estadounidenses, europeos o asiáticos», asegura.

Lagos, Kinshasa o Dakar tienen su Bienal, al igual que Ciudad del Cabo o Marrakech. Las galerías florecen por todas partes y, gracias a internet, muchos artistas lograron hacerse una reputación en línea.

El 'Brexit'

Cuando el Reino Unido decidió salir de la Unión Europea «hubo una repatriación de las actividades en París», subraya Kvasnevski, ya que Francia permaneció en el mercado común «en un momento en el que hacer negocios desde Londres requiere ahora un gran esfuerzo». «¡París brilla!», destaca Victoria Mann, fundadora de AKAA (también conocida como África), una feria dedicada al arte contemporáneo africano que organiza desde 2016.

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