Gregorio Luri durante un coloquio en la Fundación Tatiana
'Pedagogismo': una propuesta apasionada para profundizar en la educación
Un manual de autodefensa intelectual frente a las modas pedagógicas que renuncian al conocimiento
Con este título, la obra de Fausto Di Biase y Gregorio Luri nos introduce en un gran manual para cualquier docente y alumno universitario que quiera profundizar en las realidades educativas actuales, aplicando el sentido común y el conocimiento adquirido. Ambos autores son conocidos por sus libros y artículos sobre filosofía y educación, donde impera la sabiduría de los años y la experiencia adquirida en las aulas a lo largo de las diversas etapas educativas.

CEU Ediciones (2026). 151 páginas
Pedagogismo
Las palabras escritas antes de comenzar el libro de Fausto Di Biase nos las dirige Gregorio Luri, quien anota un título, ya publicado previamente en un artículo y muy significativo: «El caballo muerto». Utiliza el caballo como analogía de las diversas corrientes pedagógicas que están empeñadas en cabalgar un caballo muerto cuando lo más sensato es cambiar de caballo. Se trata de una gran síntesis del contenido que, más adelante, expondrá Fausto Di Biase en la parte central del libro, bajo el título: «Pedagogismo: manual esencial de autodefensa para la escuela y la universidad».
No cabe duda de que, este inicio que nos presenta Gregorio Luri, a lo largo de 52 páginas, realiza un análisis de la ideología pedagógica actual, donde destaca cómo se pretende sacralizar la espontaneidad y denigrar la memoria. Para recorrer este camino pedagógico, afirma que es fundamental entender cómo se interpreta que la innovación pedagógica debe estar unida a la desconfianza hacia los conocimientos y la alfabetización disciplinar. Por este motivo, hoy en día se priorizan, en cualquier tipo de docencia, las competencias.
Luri, en uno de sus epígrafes, indica: «Lo revolucionario es comprender», donde se analiza y queda reflejada la influencia del progresismo pedagógico que llega desde Estados Unidos a principios del siglo XX y que, posteriormente, a partir del 68, triunfa en Europa, donde se le pide a la escuela que preserve el bienestar emocional del niño. En concreto, el autor lo sintetiza con una expresión muy gráfica y propia de él: «la mermelada sentimental lo pringa todo».
Este autor transmite su preocupación por la psicologización de la educación, que provoca una deriva terapéutica, ya que hoy en día se prioriza el bienestar emocional, consiguiendo en ocasiones una sobreprotección que termina perjudicando al niño al querer ahorrarle todo tipo de sufrimiento, dolor y posibilidades de tomar decisiones por sí mismo.
En esta primera parte, el autor concluye señalando el quid ante las nuevas tecnologías: lograr una escuela que enseñe a utilizar el GPS, la inteligencia artificial y todo tipo de herramientas tecnológicas, pero que también estimule el disfrute del paisaje.
En la segunda parte del libro, Fausto Di Biase describe el naturalismo pedagógico, presentándolo como uno de los focos principales de la ideología del pedagogismo moderno, donde se espera que el discente redescubra variables por sí mismo. El autor indica que este planteamiento es ilusorio e imposible de aplicar en el alumnado de todas las etapas educativas.
Otra de las claves que cita Fausto Di Biase, al analizar este pedagogismo moderno, se sitúa en el marco ideológico de la modernidad, ya que –según afirma– se ve «la sociedad y la humanidad como parte de una naturaleza entendida mecanicistamente, gobernada por leyes naturales ineludibles e intrínsecas a ella; esto ha producido un movimiento de progresiva erosión de nuestra humanidad, porque ha conducido a la progresiva anulación del espacio reservado al derecho y la mortificación del lenguaje».
Con estas palabras, el autor enfatiza que ese «aprender a aprender sin aprender» ha provocado falsas síntesis reflejadas en varios puntos: el rol del maestro es marginado, los conocimientos quedan anulados, la didáctica pasa a denominarse «transmisiva» y los contenidos de la enseñanza se diluyen en favor de un perfil competencial del profesor. Como consecuencia, el niño queda abandonado a su propia actividad, mientras el docente se convierte en un supuesto conocedor de las leyes interiores del aprendizaje, formado en múltiples metodologías.
Fausto Di Biase aborda además otros temas centrales para cualquier docente, como el de la innovación. Este aspecto esencial, presente en todas las etapas educativas –incluida la universidad–, se asocia a la tecnología y se acepta con frecuencia como si lo nuevo fuera necesariamente lo mejor, rechazando otras formas de enseñanza y tradiciones pedagógicas que han demostrado su valor.
En definitiva, Pedagogismo no es solo un ensayo crítico, sino una llamada urgente a recuperar el sentido común en la educación. A través de un análisis riguroso y valiente, sus autores invitan al lector a cuestionar los dogmas pedagógicos contemporáneos y a replantear el papel del conocimiento, del maestro y del propio alumno. Una obra incómoda para algunos, pero imprescindible para quienes creen que educar es, ante todo, un acto de responsabilidad intelectual y moral.