Olga Kharlan (I) se niega a darle la mano a Anna Smirnova (D), tras la pelea de esgrima
Polémica en la esgrima: una ucraniana vence a una rusa y le da la espada en vez de la mano al saludarse
Olga Jarlan y Anna Smirnova protagonizaron un desagradable incidente durante el Mundial de esgrima que se está celebrando en Milán
Gran polémica la que se ha vivido en la mañana de este jueves en la esgrima. La ucraniana Olga Jarlan, rival este jueves en el Mundial de ese deporte en Milán de la rusa Anna Smirnova, quien participa como «atleta individual neutral», se convirtió en la primera representante ucraniana en enfrentar a una deportista del país enemigo desde la invasión lanzada por Moscú en febrero de 2022.
Un decreto del ministerio de Deportes ucranianos prohibía a los atletas de sus delegaciones oficiales participar en competencias donde aparecían rusos o bielorrusos. Modificado el miércoles, el decreto abarca ahora solo a los «atletas que representan a la Federación Rusa o la República de Bielorrusia».
Gran tensión durante la competición
Cuádruple campeona del mundo de sable, Olga Jarlan derrotó con claridad a Anna Smirnova (15-7) y se negó a saludarla y a darle la mano, apoyada durante el duelo por una veintena de miembros de la delegación ucraniana al grito de 'Slava Ukraini' («Gloria a Ucrania»). Es más, le puso la espada en vez de la mano, sorprendiendo por completo a Smirnova, que no supo en un primer momento como reaccionar.
Caprichos del sorteo, la ucraniana, campeona olímpica por equipos en 2008, fue emparejada con la rusa en treintaidosavos de final, primera ronda del cuadro principal y la polémica estaba servida. Por eso la polémica estaba servida y la ucraniana se tomó la pelea como algo mucho más allá del deporte.
Diez minutos después del final del enfrentamiento, Anna Smirnova permanecía sobre la pista, negándose a irse al no haber sido saludada por su adversaria e intentado que la ucraniana volviera para saludarla como a cualquier otra rival.
La ucraniana, descalificada
Tras el incidente, Olga Jarlan ha sido descalificada del Mundial de esgrima y pierde de esta forma su oportunidad de pelear por el título, pues era una de las favoritas. Otra vez más la guerra en Ucrania ha vuelto a colarse en el mundo del deporte y empaña una competición que nada tiene que ver con política.