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21 de junio de 2024

Fernando Alonso y Max Verstappen en la rueda de prensa previa al Gran Premio de Australia

Fernando Alonso y Max Verstappen, en la rueda de prensa previa al Gran Premio de AustraliaAFP

Alonso podría acabar en Red Bull, pero no es oro todo lo que reluce

Los rumores sobre el posible fichaje del asturiano se intensifican mientras el piloto prefiere esperar hasta el verano para tomar una decisión

Es el más veterano de la parrilla, tiene 42 años, pero sigue estando en todas las quinielas de cara al futuro próximo de la Fórmula 1. Fernando Alonso termina contrato con Aston Martin y su nombre suena una y otra vez en el mercado de fichajes. Aunque el español nunca ha descartado la retirada, la posibilidad de que termine su carrera en la cresta de la ola es más que factible.

La salida de Lewis Hamilton de Mercedes en dirección a Ferrari desembocará, previsiblemente, en una sucesión de cambios en las escuderías. Los rumores apuntan en todas direcciones y no son pocas las veces que se nombra al asturiano. Una de las informaciones más comentadas en el paddock llegó desde Alemania y señalaba el interés de Red Bull por hacerse con los servicios de Fernando Alonso.

No es la primera vez que se baraja esta posibilidad. Uno de los capos de la marca, Adrian Newey, ha alabado en multitud de ocasiones al bicampeón del mundo y ya el año pasado se pensó en un posible cambio de cromos entre Alonso y Sergio Pérez. El español asegura estar centrado en sus cosas y esperará hasta el verano «antes de tratar de tomar una decisión sobre si sigo corriendo y donde tendré la mejor posibilidad».

Un último paso adelante

A primera vista, la oportunidad de recalar en la escudería que domina la Fórmula 1 desde hace tres años es una gran oportunidad para Fernando Alonso. Tras su salida de Alpine, el español consiguió volver a la lucha por el podio en Aston Martin, pero no parece que este año la evolución del monoplaza consiga alcanzar las cotas de 2023, y muchos menos superarlas.

Mientras tanto, Max Verstappen y Red Bull apabullaron en 2022, arrasaron en 2023 y solo un fallo mecánico les ha impedido comenzar la presente campaña con pleno de victorias. La marca austriaca está un paso por delante del resto y la famosa '33' estaría mucho más cerca con los colores de la bebida energética.

El horizonte competitivo de Fernando Alonso no está claro y, si llegase a materializarse su fichaje por Red Bull, solo contaría con una temporada de previsible ventaja mecánica. Decimos previsible porque, aunque lo que vemos últimamente en la pista no deja lugar a dudas, la Fórmula 1 es un deporte cambiante en el que los dominios nunca son eternos.

El reinado de Red Bull terminará como lo hizo el de Ferrari en 2005 o el de Mercedes en 2021. Además, la competición vivirá una auténtica revolución en 2026 cuando se implementen los cambios en la normativa de motores que prepara la FIA y que pretende «resetear» el Mundial.

Dos gallos en un solo corral

Como tantos otros campeones a lo largo de la historia, Verstappen ha demostrado poco interés en compartir su gloria. En los garajes impera la ley del más fuerte y el primer rival a batir siempre es el compañero de equipo. En ese terreno, el holandés ha conseguido mantener a raya a Pérez y la diferencia entre ambos es tan grande que el futuro del mexicano en la F1 pende de un hilo.

El propio Newey reconocía hace meses que la posibilidad de unir en Red Bull a «una dupla con un número uno veterano y otro más joven» es interesante, pero no se olvidaba de que «Fernando es uno de los competidores más formidables de la historia y quizá famoso por no llevarse muy bien con sus compañeros de equipo». Alonso siempre ha querido marcar su terreno y para los anales quedará su duelo con Hamilton en 2007.

Verstappen también tuvo sus problemas con Ricciardo hace años y, aunque fuera de la pista parecen llevarse bien, no cabe duda de que la lucha entre el vigente campeón y Alonso sería a brazo partido en el caso de compartir monoplaza. Sería todo un reto para los jefes de equipo gestionar ambos egos, establecer jerarquías y evitar incidentes en los grandes premios.

Un río revuelto

La «tranquilidad» provocada por el trabajo bien hecho en la fábrica de Red Bull se ha visto empañada en los últimos meses. En el seno de la escudería surgió una grave polémica que ponía en el ojo del huracán a Christian Horner. Una empleada lo denunció por conducta inapropiada y, pese a la investigación interna exculpatoria, el culebrón sigue adelante y amenaza con enquistarse.

Horner sigue al frente del equipo, pero su liderazgo se ha visto fuertemente cuestionado. Las voces que piden su cabeza se han dejado escuchar y entre quienes no parecen apoyar al británico está el propio padre de su piloto estrella. Jos Verstappen no ha dudado en criticar la actitud del director y hasta se baraja la posibilidad de que se lleve a su hijo a correr a otra parte.

Esta polémica reaparece cada fin de semana de carreras y sigue marcando la actualidad en torno a Red Bull. Las tensiones internas marcarán la política de fichajes de la marca, aunque el extremo que supondría la salida del holandés parece complicado de alcanzar. El propio Fernando Alonso, candidato a compañero, «tira de intuición» para descartar ese hipotético cambio de aires de Verstappen.

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