Leo Messi, en su regreso al Camp Nou
La intrahistoria del caso Messi: su visita al Camp Nou fue preparada 10 días antes e iba con mensaje a Laporta
El argentino apoyaría a la oposición si fuera seria y se unieran diversas fuerzas; el jugador sabe que podría decantar los comicios de 2026
Le pide salir a su pareja y aparece Messi por detrás: el vídeo viral en la visita del argentino al Camp Nou
Leo Messi ha puesto las cosas en su sitio. Su barcelonismo ni se compra ni se vende. Laporta lo hizo muy mal con el litigio de su renovación y el astro argentino ni perdona ni olvida. Lo que más molestó a Messi en aquel teatro de una renovación que nunca se iba a firmar es que Laporta jugó con el futbolista desde muchos meses antes para ganar las elecciones en marzo de 2021. Decía que continuaría. Y venció a Víctor Font y Toni Freixa. Cinco meses después, Messi no renovó.
Le dolió a la leyenda azulgrana que Laporta hiciese el ridículo de poner una camiseta en un escenario para demostrar al mundo que Messi estaba con él y que renovaría. Al final lo dejó tirado en la calle de Arístides Maillol, pero fuera del club. Eso nunca lo perdonará. Nunca olvidará. Y la venganza es un plato que se sirve frío.
Más de cuatro años después Laporta debe convocar elecciones y Messi le ha dado un puñetazo de realismo en la cara. Mientras el presidente regresaba con el equipo desde Vigo, Messi se presentó en el Camp Nou junto a Rodrigo de Paul y Pepe Costa para hacerse unas fotos dentro del estadio sin pedir permiso ni a Laporta, ni al Barcelona ni a nadie.
Laporta y sus directivos se enteraron en Vigo de la actuación de Messi, que les estaba marcando un gol por la escuadra mejor que el de Iniesta en Stamford Bridge. Rápidamente, el presidente llamó a su voceros oficiales y se inventó una mentira para intentar eludir el ridículo. «Messi ha pedido permiso al Barcelona y Laporta, por supuesto, se lo ha concedido». Los paniaguados del dirigente hicieron revertir el mensaje y dar a entender que el Barcelona tenía dominada la situación. Nada de eso.
El argentino actúo de forma premeditada y con toda la intención. También es mentira que fuera un deseo de última hora, como quisieron vender posteriormente los defensores del presidente para intentar decir que ese comportamiento no iba contra Laporta y negar el gran conflicto que esta afrenta expresa. Sí, ha sido una actuación premeditada en contra de Laporta.
Una visita al Camp Nou planificada
Lionel Messi tenía todo atado y bien atado. La asistencia nocturna al estadio fue preparada desde diez días antes. El hecho de que Laporta y el Barcelona estuvieran en Vigo era perfecto. Nunca podrían acercarse corriendo los directivos del presidente para saludarle y «vender la imagen contraria» de lo que el argentino pretendía. El plan de combate fue minucioso. La albiceleste se concentraba en Alicante y Messi acudió el día antes a la Ciudad Condal para dar un golpe de mano al hombre que le dejó tirado hace cuatro años.
El hijo predilecto de Rosario no fue a su casa de Castelldefels. No. Cogió el hotel Princesa Sofía con una habitación desde la que veía el estadio. Luego se fue a cenar a un popular restaurante de Barcelona con Rodrigo de Paul y Pepe Costa. Y desde allí fueron caminando hacia el Camp Nou. Con nocturnidad y sin alevosía, que diría José María García, el 'butano'.
Messi en su regreso al Camp Nou
Y llegó la hora de la verdad, el golpe de mano al presidente del club. La manera de decirle que Messi está en contra de su presidencia y se lo demuestra así, entrando en su casa cuando Leo quiere y a la hora que quiere y con la aquiescencia y el aplauso de todo el barcelonismo. Algún aficionado vio a Leo Messi, Rodrigo de Paul y Pepe Costa caminando por la calle y gritó su nombre.
Leo llegó a una de las puertas principales del Camp Nou y preguntó a los vigilantes de seguridad si podía entrar a hacerse unas fotos. Le dijeron que sí, por supuesto. Ni llamada al club ni gaitas ¿A quién van a llamar a las doce de la noche del domingo? ¿Un vigilante va a llamar a un directivo del Barcelona? Como máximo tendrá el teléfono de su jefe y ya está.
Pepe Costa hizo las fotos a Messi. Leo también se hizo fotos con los vigilantes. Les firmó autógrafos en su ropa de trabajo. Y se marcharon quince minutos después. Fue un cuarto de hora que puede marcar las próximas elecciones del club, que se celebrarán la próxima primavera. Porque el argentino ya se ha posicionado claramente en contra del poder.
Messi podría ser la oposición a Laporta
Messi ha manifestado que desea volver al Barcelona en el futuro y lo hará antes si Laporta no está. El mensaje del ídolo es claro. Está en contra del presidente de la entidad, al que ha dejado en ridículo, y apoyaría una candidatura de oposición siempre que unifique diversas fuerzas del barcelonismo. Víctor Font volverá a presentarse. Y han expuesto su pretensión de hacerlo Marc Ciria, Xavier Vilajoana y Joan Camprubí Montal, familiar de dos presidentes barcelonistas, el último Agustín Montal.
Messi podría apoyar una candidatura de unidad de varios o de todos estos precandidatos. Si lo hace, la oposición puede ganar los comicios.