Javier Tebas, presidente de La Liga, durante la jornada inaugural del 'Sports Summit Madrid 2025'
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La situación que vive el fútbol español es crítica y esto es algo que se volvió a comprobar en el mercado de invierno, donde los clubes sólo se gastaron 80 millones en total
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la Liga española vive sus horas más bajas. Esto no es una afirmación cualquiera. Es la realidad y, hoy por hoy, Javier Tebas no parece muy por la labor de hacer todo lo posible por cambiarlo a pesar de que ya han sido muchos los clubes que se han quejado por esta problemática.
La situación que vive el fútbol español es crítica y esto es algo que se volvió a comprobar en el mercado de invierno que cerró oficialmente el pasado lunes 2 de febrero.
A excepción del Atlético de Madrid, que logró cerrar tres fichajes–y se gastó 54 millones en Ademola Lookman, Rodri Mendoza y Obed Vargas–, el resto de clubes tuvieron serios problemas para poder fichar y, por ende, inscribir a los jugadores que trajeron en el periodo invernal.
Y esto ha provocado que, en los 30 días que duró la ventana de fichajes, la Liga sólo se haya gastado 80 millones de euros. El control económico que impone la patronal es el que es y, para poder fichar, los clubes están obligados a vender jugadores si quieren tener límite salarial suficiente para poder inscribir a las nuevas incorporaciones.
La imagen mediática del fútbol español se está viendo cada vez más deteriorada y el resto de ligas, que no tienen tantas restricciones a la hora de fichar, han aprovechado para adelantar por la izquierda a la patronal que dirige Javier Tebas.
El ejemplo perfecto se puede ver en la Premier League. Cada año, los clubes ingleses cuentan con margen económico para poder fichar y los recién ascendidos que, a priori son más modestos, han podido gastarse más de 30 millones en fichajes. Y, en ese sentido, el caso del Sunderland ha sido el más significativo.
El equipo que juega sus partidos en el Stadium of Light se gastó en verano 212,69 millones de libras en los 14 fichajes que hizo. Y eso, llevándolo al fútbol español, es algo que sólo pueden llevar a cabo Real Madrid, FC Barcelona o Atlético de Madrid, los tres grandes del balompié nacional. A día de hoy, es impensable ver a un Rayo Vallecano invirtiendo tanto dinero en nuevas incorporaciones. Básicamente porque no tiene capacidad económica para gastar, por decir una cifra, 50 millones.
Significativo también fue lo que sucedió en invierno con Carlos Vicente. El extremo zaragozano estaba feliz en el Alavés y se convirtió, con el tiempo, en una pieza indispensable en los planes del conjunto babazorro. Sin embargo, su tiempo en Vitoria-Gasteiz llegó a su fin después de que el Birmingham City, equipo que milita en la Championship inglesa (segunda división), viniera con 13 millones de euros y se llevara al extremo rumbo a Inglaterra.
Hace años, era impensable ver a un equipo de la segunda inglesa fichar a un jugador que está asentado en Primera. Es como si, en la actualidad, el Valladolid decide acudir al mercado y ficha, por poner un ejemplo, a Hugo Duro, delantero del Valencia.
Esto, por desgracia, es en lo que se ha convertido el fútbol español. Tebas siempre ha dicho, orgulloso, que es la mejor liga del mundo, pero la realidad es bien distinta. Los clubes no tienen potencial como para competir de tú a tú con equipos de otras ligas, tal y como se pudo comprobar en la Champions, competición en la que solo el Barça fue capaz de ganarle al Newcastle. El resto de enfrentamientos entre España e Inglaterra acabaron con victoria a favor de los clubes Premier.
El presidente de la patronal tiene en su mano cambiar esta situación. De él dependerá que el fútbol español pueda volver a prosperar y regresar a lo que se vivió, por ejemplo, hace un par de años, cuando Cristiano Ronaldo y Leo Messi jugaban en una liga competitiva y en la que no había tantas restricciones económicas. Lo que urge es llevar a cabo un control de calidad que haga que todo vuelva a ser como antes.