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Los jugadores del Real Madrid, en un partido en el Bernabéu esta temporada

Los jugadores del Real Madrid, en un partido en el Bernabéu esta temporadaEuropa Press

El vestuario del Real Madrid se conecta con la Champions: el momento clave para ver el rumbo de la temporada

La conjura del vestuario del Real Madrid sale sola. Es la Champions y esta competición les motiva genéticamente. Es una herencia de veteranos a noveles que tiene setenta años de historia, desde que Miguel Muñoz abrió la leyenda en 1955 frente al Servette. Actualmente, los más curtidos del lugar, de Modric a Carvajal pasando por Lucas Vázquez y Valverde, han vivido todas las glorias de este torneo y se las han transmitido partido a partido a los jóvenes.

Jugadores como Vinicius, Rodrygo y Camavinga, que asimilaron este carácter competitivo inmediatamente y ya han conquistado dos Copas de Europa. Ellos, con solo 24 años, han inyectado ahora este espíritu de la Champions a niños como Endrick y Güler. Y así sucesivamente. La plantilla está unida para atacar 'su' Copa de Europa como siempre. Lo hecho hasta ahora a lo largo de la campaña no cuenta. La Champions es diferente.

Saben que el balance del curso hasta ahora mismo es irregular. En Europa han reaccionado bien y están donde están, frente al Atlético de Madrid en octavos de final. En la Copa del Rey lo han hecho perfectamente. La inestabilidad ha quedado patente en la Liga. Los árbitros les han perjudicado ostensiblemente y ellos mismos también han fallado, por ejemplo, en Sevilla. La plaga de bajas, que hoy persiste, ha sido el otro problema grave. Y esta irregularidad se ha trasladado al aficionado. Es la hora de dar un golpe de timón, dicen en el vestuario de Valdebebas.

La Champions marca el tempo de la temporada. Como siempre. Y hay que jugarla como siempre. Los dos partidos frente al Manchester City y la victoria en Italia frente a la Atalanta son el ejemplo a seguir. «Hay que repetir esos partidos, esa intensidad, esa presión desde arriba, esa concentración, esa actitud», destacan los líderes de la plantilla.

Decidir el balance del año

Los pupilos de Ancelotti saben que todo depende de ellos, que el balance del curso depende de lo que hagan a partir de ahora. Y se han conjurado para tomar las riendas de su destino.

Los campeones de Europa saben que se juegan su futuro, como también se lo juega Ancelotti, y son contundentes en la valoración de lo que se dirime esta noche en el Bernabéu: «Es una final». Los hombres de 'Carletto' lucharán hoy «como si fuera la final de Múnich». Es en realidad una final anticipada. En efecto, una de las posibles finales de esta edición se disputa en el Bernabéu y una semana después en el Metropolitano. Ya vivieron dos finales en 2014 y 2016. Los campeones vigentes tienen claro que para llegar a Múnich hay que superar primero esta final en los dos grandes estadios de Madrid.

Los jugadores del Real Madrid en el partido ante el Girona en el Bernabéu

Los jugadores del Real Madrid en el partido ante el Girona en el BernabéuEuropa Press

El espíritu del vestuario lo transmiten los expertos del torneo. Modric y Lucas. Rüdiger y Carvajal, que no puede jugar pero ha ganado nada menos que seis Champions y conoce el paño mejor que nadie. «Da igual lo hecho hasta ahora, da igual quien juegue, en la Champions todos damos lo máximo». En el ambiente secular del vestuario se comenta y se jalea que en las grandes noches de la Copa de Europa no se acusan las bajas, porque nadie se lamenta de nada, y «los que salen lo hacen tan bien como los que faltan».

Es un mensaje de autoconfianza para todos y especialmente para los chavales del plantel, que pueden tener minutos. Por ejemplo, Xabi Alonso no jugó la final ante el Atlético en Lisboa. Lunin fue titular a lo largo de toda la Champions pasada, menos en la final, en la que Militao disputó solo unos segundos. Siempre hubo importantes ausencias y grandes actuaciones de quienes jugaron. Esta noche es la hora de repetir esa personalidad. El Real Madrid nunca se ha quejado de las bajas y hoy habrá ausencias destacadas, empezando por Bellingham y Ceballos.

No es momento de lamentaciones. Quienes jueguen tienen una oportunidad de reivindicarse. Siempre fue así en el Real Madrid. Así escribió su historia. Rodrygo y Camavinga, por ejemplo, se reivindicaron en la Copa de Europa hace un trienio y hoy sin titulares.

«El Bernabéu de la Champions»

Los futbolistas piden que el juicio a su temporada se haga en julio, tras el Mundial de Clubes. Ellos tienen en sus botas dirigir ese juicio desde hoy. Piden «el apoyo de la afición que tanto nos ha ayudado a conseguir los grandes títulos».

Los jugadores tienen asumido que sus victorias europeas en el Bernabéu se labraron con el apoyo trascendental de ese espíritu indomable de «los seguidores, que nos llevaron en volandas a conseguir cosas casi imposibles». Las remontadas vividas ante el PSG y el Manchester City hace tres años se lograron con un Bernabéu que tenía aún más moral que los propios futbolistas, animando hasta el último estertor, como dicta el espíritu del club. «Hasta el final, vamos Real», es el cántico que ejemplifica esa creencia en sus posibilidades, en su capacidad, en su «voluntad constante de superación». Así lo define el vestuario en un análisis pausado. Hoy quieren transmitir de nuevo ese espíritu, contra todas las adversidades, empezando por las bajas.

El entrenador italiano del Real Madrid, Carlo Ancelotti, ofrece una rueda de prensa

Carlo Ancelotti ofrece una rueda de prensaEFE

Los pupilos de 'Carlo' piden a la afición que esta noche reediten «el Bernabéu de la Champions». Sin juicios previos. Esos, en julio. El mensaje es sincero.

En verdad saben que no hace falta ni que lo pidan. El ambiente de la grada frente al Manchester City fue espectacular, el de siempre en la competición europea. Los jugadores saben que esta noche vivirán ese «apoyo incondicional del Bernabéu». Ellos tienen que corresponder en el césped.

Los jugadores del Real Madrid celebran el segundo gol de Mbappé

Los jugadores del Real Madrid celebran un gol de Mbappé ante el Manchester CityAFP

«El sacrificio defensivo de todos»

Tiene que repetirlo una y otra vez Ancelotti, porque lo consiguió en los últimos partidos y vio como todo se olvidó en el Benito Villamarín. Hablamos del «sacrificio defensivo general de todos los jugadores». El entrenador no para de decir que «si todos hacen la presión» destructiva pueden «ganar a todo el mundo». Así se hizo ante el Manchester City, el Atalanta y el Atlético en la Liga. Pero en Sevilla no hubo ese sacrificio general y llegó la derrota.

Esta deserción momentánea enfadó al técnico ¿Su mensaje ya no se escucha, ya no cala? Muchos piensan que los jugadores se reservaban para esta 'final' de la Copa de Europa. Y él mismo reservó a Raúl Asencio para la competición fetiche de la entidad. Muchos le han criticado por ello. En todo caso, el preparador italiano tiene la potestad de decidir que si alguien no hace lo que dice, debe cambiarlo. Y eso le piden. En Sevilla faltó reacción.

Hoy no le hará falta inyectar adrenalina a nadie. Sabe que todos sus hombres lo darán todo en la estrategia defensiva. En la estrategia ofensiva no hay problema, tiene mucha calidad para elegir. El quid de la cuestión es que ese trabajo destructivo, sin balón, lo hagan todos y lo hagan siempre. Esta noche no tiene duda. Los futbolistas lo darán todo al límite de lo imposible. Y los aficionados. La final de Múnich comienza en el Bernabéu.

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