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Amanda Anisimova celebra el pase a la final de Wimbledon

Amanda Anisimova celebra el pase a la final de WimbledonAFP

Amanda Anisimova  De perder a su padre y dejar el tenis por bulliyng con 21 años a la final de Wimbledon con 23

Amanda Anisimova es el nombre propio de Wimbledon 2025. Vale que otros como Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Novak Djokovic o Iga Swiatek han cumplido con las expectativas, pero precisamente por eso la norteamericana, de 23 años, es la gran protagonista del torneo. Nadie cuando el pasado lunes echo a andar la competición se esperaba que en la final femenina iba a estar Anisimova. Una tenista que está viviendo su mejor año pero que sigue siendo desconocida para el gran público.

Nacida de padres inmigrantes rusos, Anisimova inició su carrera a muy temprano y se formó en Florida siendo entrenada por su padre y por algunos técnicos de renombre. Comenzó a despuntar tan joven que con solo 16 años se pasó al profesionalismo y acabó la temporada 2017 dentro del top 200, exactamente en el puesto 197 del mundo. Fue la demostración de que tenía madera de estrella, pero los siguientes pasos no fueron tan meteóricos como este primero.

Anisimova cuenta con la nacionalidad de Estados Unidos porque nació allí. Sus padres se mudaron de Moscú a los Estados Unidos en 1998 junto a su única hija, María. Tres años después, Anisimova nació en Nueva Jersey. El traslado al estado de Florida provocó que se fuesen acercando al tenis y Amanda en seguida quiso coger una raqueta algo que su padre, Konstantin, aceptó con gusto y se convirtió en su primer entrenador.

Como junior la norteamericana conquistó el US Open 2017 a una niña de tan solo 13 años, una tal Coco Gauff. Fue una buena muestra de que Amanda estaba llamada a pelear en la élite del tenis mundial y tras llevarse el major dio el salto al circuito WTA. Sin embargo, su vida se fue torciendo cuando y estuvo cerca de decir adiós al tenis para siempre.

Éxitos y problemas de salud mental

Antes, en 2018 se consolidó en los torneos WTA, alcanzando su primera final en Hiroshima, lo que hizo que se convirtiese en la jugadora más joven del top 100, al estar la número 95. No obstante, no fue hasta 2019 cuando se estableció en la élite llegando a semifinales de Roland Garros tumbando a la vigente campeona, Simona Halep, además de conseguir su primer título en el torneo de Bogotá.

Todo pintaba de maravilla para Anisimova pero, el 19 de agosto de 2019 recibió la terrible noticia de que su padre había fallecido. Aquel día, previo al US Open, la Policía fue hasta la casa del padre, que no atendía las llamadas de su familia, y encontró el cuerpo sin vida. Una noticia durísima que la llevó, un día después, a bajarse del major de Estados Unidos.

Amanda Anisimova, en las semifinales de Wimbledon

Amanda Anisimova, en las semifinales de WimbledonEFE

Le costó recuperarse de aquel mazazo y hasta enero de 2022 no volvió a ganar un título WTA, en Melbourne como preparación al Open de Australia. En cambio, la norteamericana empezó a sufrir bullying por su forma física y en mayo de 2023 explotó y se vio obligada a parar hasta el punto de plantearse la retirada con solo 21 años. «He estado luchando con mi salud mental y el agotamiento desde el verano de 2022. Se ha vuelto insoportable estar en torneos de tenis. En este momento mi prioridad es mi bienestar mental y tomarme un descanso durante algún tiempo. He trabajado todo lo que he podido para superarlo. Echaré de menos estar ahí fuera y agradezco todo el apoyo continuo», explicó.

No se volvió a ver a Anisimova hasta enero de 2024 y durante sus meses alejada del tenis se dedicó a pintar como una forma de aislarse de su entorno cotidiano, y su afición fue a tanto que llegó hasta el punto de vender sus obras de arte con fines benéficos. Su problema fue que al volver a las pistas lo hizo como la número 373 y tuvo que volver a escalar.

El retorno de Anisimova

Tras un 2024 complicado, no fue hasta este 2025, en el WTA 1000 de Doha, cuando Anisimova mostró su mejor tenis. En febrero ganó el título tras tumbar a Jelena Ostapenko en la final y conquistó el que hasta ahora es su mejor título. Lógicamente esto podría cambiar este sábado si se corona en Wimbledon. Ahora está feliz en pista, sin sufrir por las críticas y a un paso de entrar en la historia del evento más prestigioso del mundo del tenis. Por eso, tras tanto sufrimiento, es consciente de lo mucho que le ha valido el esfuerzo. «Cada victoria es mucho más especial ahora», reconoce.

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