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El economista Santiago Niño Becerra, en abril de 2022

El economista Santiago Niño Becerra, en una imagen de archivoEFE/ Enric Fontcuberta

Examen a la economía española (I)

Santiago Niño Becerra: «Estas Navidades se vivirán como si fueran las últimas»

Comenzamos nuestro análisis de final de año con la visión de este catedrático, que reconoce ver grandes problemas en la situación de nuestro país

Santiago Niño Becerra es catedrático emérito de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llull. Saltó a la fama con su libro El Crash de 2010. Fue uno de los primeros economistas del mundo en predecir que se avecinaba una crisis económica de características similares a la del crack de 1929. En marzo publicó Futuro, ¿qué futuro? Claves para sobrevivir más allá de la pandemia.

–El Gobierno está dando a entender que la economía española va bien, que lo peor de la crisis ya ha pasado y que España se está comportando mejor que sus socios europeos. ¿Lo ve así? ¿Qué problemas de la economía española le parecen más preocupantes de cara al año que viene?

–No, en absoluto veo que nuestra economía vaya bien. Solo hay que ver la velocidad con la que se han degradado las previsiones de nuestro crecimiento para el 2023 por parte de diferentes organizaciones hasta llegar al 0,6 % de Goldman Sachs frente al 2,1 % del Gobierno, que es el porcentaje que se ha tomado para elaborar los Presupuestos. España tiene siete superproblemas: 1) una baja productividad que no sólo no remonta sino que está disminuyendo; 2) unas divergencias territoriales que se han mitigado a base de drenar recursos a unas y abocarlas a otras pero sin generar una base sólida de crecimiento en éstas; 3) una estructura de PIB sustentada en el bajo y medio valor añadido y muy dependiente del exterior: turismo, hostelería, restauración, ocio y transporte generan el 30 % del PIB, y automóvil, el 11 %; 4) un modelo productivo intensivo en factor trabajo; 5) un nivel de deuda pública descomunal siendo gran parte de la misma exterior; 6) un nivel de ingresos públicos insuficientes para la estructura de gastos diseñada; el fenómeno se ve agravado por el enorme nivel de fraude y elusión fiscal existente, y 7) un exceso de población activa que se manifiesta en unos niveles de desempleo (total y juvenil) y de subempleo desmesurados.

–Uno de los supuestos éxitos que repite el Ejecutivo español es que España «tiene la menor tasa de inflación de la UE». ¿Es realmente un éxito?

–No porque ese menor nivel de inflación viene acompañado de un bajo nivel de productividad, luego el impacto sobre la ciudadanía es tremendo. La inflación media ha triplicado el incremento salarial, con lo que la pérdida de poder adquisitivo medio ha sido enorme.

–Ante la situación económica española actual hay dos puntos de vista. Algunas personas apuntan que en la calle se ve un buen nivel de consumo (las cenas de empresa y amigos navideñas están por ejemplo este año en niveles altísimos de reservas), mientras que otros señalan que ahí fuera, en los hogares, hay un problema enorme con la inflación y que organizaciones asistenciales como Cáritas y el Banco de Alimentos se enfrentan a demandas nunca vistas. ¿Está usted con optimistas o con los pesimistas?

–Del mismo modo que, pienso, el verano pasado se vivió como ‘el último verano’, estas Navidades pienso que se vivirán como ‘las últimas Navidades’. Desde mediados de año se está viviendo una situación de carpe diem sin pensar en mañana; sobre todo 'tirando' de ahorro forzoso generado durante la pandemia (a pesar de que el 65 % de ese ahorro fue generado por el 20 % de las familias), un ahorro que ya se está utilizando para hacer frente a la inflación. Lo que sucede es que la sociedad se está escindiendo en dos grupos: quiénes si y quiénes no, y la clase media se está evaporando. En el 2023 se empezará a ver la verdadera dimensión de la situación social y, como en dicho año hay diversos procesos electorales, la dimensión total se verá en el 2024.

–¿Teme que si Sánchez pierde el poder el año que viene nos encontremos con déficit oculto?

–No tengo datos para opinar, pero no creo: España hoy no es la Grecia del 2010. El nivel de supervisión de Bruselas es hoy infinitamente mayor que antes.

–¿Qué opina de cómo se están gestionado los fondos europeos?

–El problema no radica en la gestión, si no en los mismos proyectos. Se acusa a la gestión de lentitud, pero los órganos gestores saben que las auditorías de ejecución van a ser durísimas y que pasarán cosas si los proyectos no cumplen las normas para recibir los fondos. El problema de España es que no tiene suficientes proyectos susceptibles de recibir fondos.

–¿Cómo ve las propuestas económicas de PP y Vox?

–¡Pero si las propuestas económicas de un partido político, de cualquier partido, son papel mojado! Un partido, en su programa, puede decir lo que quiera porque el papel lo aguanta todo. Luego, cuando se forme Gobierno, desde Bruselas, desde los fondos que compran la deuda, desde la banca de inversión, se hace una llamada a ese Gobierno y la situación se reconduce. Y los votantes no dicen nada porque la capacidad de olvido es enorme.

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