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El magnate mexicano Carlos Slim.

El magnate mexicano Carlos SlimLu Tolstova

La semana económica

Carlos Slim: el inversor de Prisa que quiere liderar el ladrillo en España

Recobra actualidad su interés en Metrovacesa, una de las principales promotoras inmobiliarias de nuestro país

El mexicano Carlos Slim es ampliamente conocido por ser el octavo hombre más rico del mundo. A sus 83 años, acumula una fortuna de unos 100.000 millones de dólares que ha forjado a partir de su amplio conglomerado corporativo, que abarca desde su liderazgo en telecomunicaciones en diversos países iberoamericanos al sector inmobiliario, transportes, minería, energía, salud, deportes, medios de comunicación…

Entre otras inversiones llamativas, Slim compró acciones de Apple en 1997 antes de que se lanzara el iMac, un hecho con el que logró multiplicar su fortuna, y adquirió en 2008 un 6,4 % del diario estadounidense The New York Times, una jugada que calificó de estrictamente financiera, pero que le colocó como tercer principal accionista de la compañía.

Por lo que se refiere a España, sus movimientos recientes más destacados han sido su entrada en Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), la emblemática empresa del panorama inmobiliario español que fuera propiedad de las Koplowitz, y su presencia en el accionariado del Grupo Prisa.

Slim entró en FCC en el año 2014, cuando la empresa estaba en un momento muy delicado. Pagó 9,75 euros por acción: 650 millones de euros por el 25,6 % de los títulos. Hoy posee el 81 % de las acciones. La compañía perdió dinero en 2014 y 2015, pero desde entonces ha mejorado en ventas y beneficios. La facturación de 6.334 millones de euros que obtuvo en 2014 se ha transformado en 7.705 millones en 2022, y el resultado del ejercicio ha pasado de -724 millones en 2014 a 477 millones de beneficios en 2022.

El magnate mexicano ha tenido que lidiar en este tiempo con problemas como el escándalo de Odebrecht, que relacionaba a FCC con supuestos delitos de corrupción en transacciones internacionales, blanqueo de capitales, posibles sobrecostes y comisiones ilegales en la construcción de las líneas 1 y 2 del metro de Panamá, de una nueva ciudad hospitalaria y tres avenidas en la capital, pero FCC va saliendo adelante, y ahora se plantea su siguiente paso: la compra de Metrovacesa.

Con más de cien años de historia, Metrovacesa es una de las promotoras inmobiliarias más importantes de España. Desarrolla su actividad a través de 3 líneas de negocio: promoción residencial (actividad principal, con presencia en 31 provincias), terciario (con un enfoque más oportunista) y gestión activa de suelo (cuenta con la mayor cartera de suelo líquida en España).

Slim ya lanzó una OPA parcial sobre el 24 % de Metrovacesa en marzo de 2022 a 7,80 euros la acción, pero solo la aceptó el 11,47 % del capital social al considerarse que la oferta era insuficiente. Ahora Slim vuelve a la carga. Para lograr su objetivo de controlar la empresa deberá convencer a alguno de los principales accionistas para que venda su participación. Probablemente sea BBVA, que posee el 49,36 % de la compañía. Santander, que cuenta con el 20,84 %, se quedaría. En la actualidad Slim tiene el 20 % de las acciones de Metrovacesa.

Si el magnate consiguiera controlar Metrovacesa, se convertiría en el principal inversor inmobiliario española. Controla además el 75 % de Realia, otras de las promotoras importantes en nuestro país.

En el mercado se especula con que Slim está troceando FCC para al final salir y centrarse en la promoción inmobiliaria en nuestro país. Aunque ha dicho que quiere morir en la compañía, un hecho reciente es que ha vendido al fondo de pensiones canadiense (CPP) el 25 % de su filial de Servicios Medioambientales por 965 millones de euros a principios de este mes de junio.

Slim acudió al rescate de FCC en un momento complicado para la compañía, y la operación ha salido bien. Esther Koplowitz tuvo que elegir socio en 2014 entre Bill Gates, George Soros y Slim. Era importante acertar porque en aquel entonces FCC era la primera empresa de España en servicios -basura y agua sobre todo- y una de las principales constructoras del país. Koplowitz escogió bien, pero ahora el mexicano ve también el negocio por otra parte.

El magnate ha sido además noticia últimamente por el aumento de su participación en el accionariado del Grupo Prisa, propietario de medios de comunicación como El País y la Cadena SER. Ha pasado de tener el 4,3 % al 7 % del capital social y situarse como tercer accionista de referencia de la compañía por detrás de Amber Capital, presidida por Joseph Oughourlian, y Vivendi. Slim participó en la ejecución de bonos convertibles que emitió el grupo a finales de 2022 para evitar la quiebra o, en el mejor de los casos, la suspensión de pagos de la abultada deuda que lastra sus finanzas. En principio el interés de Slim es financiero, como en The New York Times, pero siempre puede intentar aprovechar su presencia en estos medios de comunicación.

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