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24 de julio de 2024

El responsable de Economía del PP, Juan Bravo, en la terraza del hotel Abba, en Sevilla.

El responsable de Economía del PP, Juan Bravo, en la terraza del hotel Abba, en SevillaThorun Piñeiro

Entrevista

Juan Bravo: «Hay que eliminar el maquillaje de los datos del paro»

El vicesecretario de Economía del PP explica algunas de las medidas que pondrán en marcha si gobiernan

El vicesecretario de Economía del PP, Juan Bravo, enfila la última semana antes de las elecciones explicando con su gran elocuencia el programa económico del PP en debates televisivos, entrevistas o donde haga falta. Tiene una agenda muy apretada, y aún no sabe qué será de él a partir del 24 de julio. Aunque figura en las quinielas de ministrables, asegura que Alberto Núñez Feijóo no le ha desvelado cuál será su función si el PP gana las elecciones y gobierna. Afronta el futuro con su habitual espíritu de servicio y humildad, y no tiene dudas de que, si Feijóo gobierna, elegirá a los mejores.

–El Gobierno dice que la economía va como una moto y ustedes dicen que no. ¿Cómo explica esa divergencia?

–Hay dos niveles. En uno ves que la gente se va de vacaciones o está en la calle, y que las cosas no están tan mal. En otro observas los datos del Banco de España y compruebas que se han consumido más de 20.000 millones de recursos que se habían generado en ahorro de las familias. Por otra parte, venimos del Covid, quizá con una perspectiva de intentar disfrutar mientras se pueda, pero hay una realidad que no engaña a las familias, y es la cesta de la compra. Pagan más por los alimentos, por la luz (aunque en algún momento ha aflojado el precio), por el gas, la gasolina, la hipoteca… Hemos enchufado dinero a la economía de una manera artificial, pero nos hemos endeudado. Zapatero en 2009 hizo una primera inyección de dinero, luego una segunda, una tercera que se cifró en 50.000 millones. Como consecuencia, España creció en 2010, pero cayó a plomo en 2011 porque no había nada detrás. Los pilares de nuestra economía no están sólidos. El déficit está por encima del de otros países como Portugal: ellos están en el 0,4 % y nosotros en el 4,8 %, casi doce veces más. Y la guerra de Ucrania ha sido igual para ellos y para nosotros.

–Y luego está la deuda.

–Con Sánchez se han generado 200 millones de euros de deuda al día, 1.500 millones a la semana, 6.000 millones el mes. Cuidado con lo que están haciendo. Europa está en guerra y se ha endeudado, pero nadie lo ha hecho tanto como nosotros. Sánchez hablaba el otro día del pago de las vacunas, pero que no engañe: las ha pagado Europa. Que no engañen tampoco con la inflación. Dicen que estamos en el 1,9, pero hay que hacer un análisis más profundo. Cuando vas a la cesta de la compra, no te engañan. El IPC estaba el año pasado por estas fechas en el 10,2. Si en 2021 engordas cinco kilos y en 2022 cuatro, puedes tener una visión positiva como Sánchez y decir que has engordado un kilo menos, pero la realidad es que has engordado nueve kilos en dos años. Por otra parte, el Gobierno ha gastado lo que ha querido en cinco años sin mucho freno, por la ausencia de reglas fiscales en Europa. También ha contado con los fondos europeos del Marco 14-20, que han hecho que la economía esté un poco dopada. No creo que se pueda decir que nuestra economía va bien cuando Irlanda está creciendo un 30 % desde que acabó el Covid y nosotros acabamos de recuperar nuestro nivel prepandemia, o cuando contamos con la mayor tasa de desempleo de Europa.

–No vamos como una moto entonces.

–A pesar de nuestros desequilibrios, la economía española se mantiene, pero no va como una moto. El Gobierno suspende en gestión económica. Si eres el último país en recuperarte, el que peor está en desempleo, el que más deuda tiene, y el que más déficit genera, no es una situación como para sacer pecho.

–El otro día decía usted en una entrevista que no espera encontrarse grandes sorpresas ocultas en los cajones si llegan a gobernar.

–Cuando lleguemos, si lo hacemos, haremos una auditoría y verificación de las cuentas del país para poder contársela a los españoles. En la época de Rajoy se implantaron una serie de reglas para que no volviera a haber facturas en los cajones. Eso no quita para que María Jesús Montero presentara en 2019 un déficit que Europa le elevó al 3,1 % porque había ocultado 3.000 millones. Los antecedentes no son los mejores. Podemos encontrar compromisos adquiridos con comunidades autónomas que nadie conozca, compromisos de gasto para ejercicios futuros que no aparecen en el día a día de las cuentas, laudos arbitrales que tenemos y no se están pagando… En Andalucía ya nos encontramos muchísimas sentencias que era previsible que íbamos a tener que pagar y que no aparecían en ningún sitio.

–Entre las declaraciones que han hecho en precampaña y campaña hay dos que han sorprendido: decir que no van a derogar la reforma laboral y que van a seguir con el impuesto a la banca. ¿A qué se deben?

–La reforma laboral auténtica fue la que hizo Fátima Báñez. La actual ha maquillado los datos de desempleo para convertir en fijos discontinuos a quienes antes llamábamos desempleados. Nuestro análisis no es tanto que haya que derogar la reforma laboral como que hay que eliminar la parte de maquillaje del dato. Tiene que aparecer con clara transparencia qué fijos discontinuos están trabajando y cuáles no. Luego, hay que introducir flexibilidad y agilidad en la contratación, y adecuar la formación a las necesidades del empleo.

En cuanto al impuesto a la banca, se justificaba su recaudación si se destinaba a las familias hipotecadas. Ya se han recaudado 700 millones y no ha ido nada a las familias hipotecadas, luego se ha hecho un impuesto para recaudar, no para ayudar. No vamos a eliminar el impuesto a la banca, pero tenemos que sentarnos con las entidades financieras para ayudar a las familias más vulnerables. El Código de Buenas Prácticas se hizo como quiso el Gobierno y han acudido a él 12.000 familias, que parece una cifra ridícula. Nosotros sugerimos desde el principio tres propuestas: un fondo con las entidades financieras que sirviera de ayuda a las familias; que no se planteara como un impuesto, como si fuera un castigo, sino como un acuerdo con las entidades financieras, y que el fondo fuera a las familias pasando por el Banco de España o con otra fórmula, pero no por el Estado; y que se repartiera el esfuerzo entre la familia, la banca y el Estado, de forma que las familias hipotecadas pudieran recibir hasta 750 euros al año. Si la media de las hipotecas ha subido 200 euros, 2.400 euros al año, y el Estado da 750 euros y las entidades financieras otro poco, estamos repartiendo el esfuerzo.

–¿Cuál es su propuesta con las pensiones? ¿Implantarán la mochila austriaca?

–No planteamos exactamente la mochila austriaca, pero sí un sistema que dé más flexibilidad al trabajador, que le permita una mayor conciencia de la posibilidad de ahorro que va incorporando con el esfuerzo de su trabajo. Sobre las pensiones hay que poner algunos números. Según los estudios que hay en España, en el año 2047 habrá 15 millones de pensionistas. Hoy hay 9,2-9,3 millones. Si se jubilaran hoy esos quince millones, supondrían 85.000 millones más de gasto en pensiones. Sumados a los 63.000 millones que ha dejado la ministra de déficit, nos vamos a 150.000 millones de euros. Evidentemente, no podemos arrastrar cada año 150.000 millones de incremento de deuda porque el país tendría riesgo. Es verdad que estoy hablando del año 2047: se puede jugar durante los próximos años con una cierta tensión, sin necesidad de hacer grandes esfuerzos, pero hay que dejar la situación preparada para los años 2036-2037.

–¿Cómo plantean la sostenibilidad de las pensiones?

–En primer lugar, no puede ser que haya prácticamente un millón de puestos de trabajo que no estén cubiertos en España. Si el paro en nuestro país estuviera en la media europea, tendríamos 1,6 millones de personas más trabajando. Significaría contar con 20.000 millones de euros más en ingresos, cotizaciones y en el impuesto a la Renta. Ya es una parte importante que ayudaría a arreglar el problema. Sabemos cómo crear los instrumentos necesarios para que las empresas puedan crear empleo. Con Rajoy y Aznar se crearon siete millones de puestos de trabajo. Por otra parte tenemos un problema de natalidad. Entre 2008 y 2022 han nacido 190.000 niños menos. Hay que desarrollar políticas de natalidad, de conciliación, de ayuda a las familias, como está haciendo Francia, y le está dando resultado. En España hay 750.000 familias numerosas que han querido tener otro hijo y no han tenido el apoyo necesario. En tercer lugar, captación de talento, con una tramitación ágil. Hay personas que tienen que esperar 17, 24 ó 30 meses a que den validez a su título. También hay 2,1 millones de nómadas digitales que en 2026 deciden dónde vivir. Es una enorme oportunidad porque son personas que vienen a aportar, a cotizar, y no olvidemos que las pensiones se pagan con empleo.

–La vivienda es otro de los temas que preocupa mucho hoy en España. ¿Cuáles son sus planes?

–La actual Ley de Vivienda tiene dos grandes problemas: la limitación de precios y los okupas. La limitación de precios no ha servido en ninguno de los sitios en donde se ha aplicado: ni en Suecia, ni en Venecia, ni en Berlín ni en Nueva York ni en Barcelona. Al revés: ha incrementado los precios porque se ha retirado oferta del mercado. En cuanto a los okupas, se les protege con esta ley. Hay que proteger al propietario de la vivienda y ayudarle desde la Administración, y al okupa mandarle el mensaje de que aquí no se juega. Por otra parte, en España se están construyendo cada año unas 110.000 viviendas, que son 30.000 menos de las que se necesitan. Proponemos reducir la burocracia con la incorporación de la declaración responsable, utilizar suelo público para poder utilizarlo como, por ejemplo, está haciendo Madrid con su vivienda de alquiler para jóvenes a largo plazo, copiar en la medida de lo posible el Plan VIVE de Madrid, que tiene más de 6.600 viviendas en marcha, complementar el aval de una hipoteca en el 15-20 % para que unos jóvenes no tengan que pedir a sus padres ese aval de de 40.000 euros sobre una hipoteca de 200.000, como nos ha copiado el Gobierno, que el mes de fianza del alquiler pueda ser avalado por el Estado para facilitar la entrada, etc. También vamos a trabajar en la vivienda como inversión. No puede ser que las empresas que construyen vivienda en alquiler estén abandonando España por inseguridad o que las familias que tienen un piso para complementar su pensión o su gasto la retiren del mercado por miedo a los okupas.

–La reducción de impuestos y de gasto político son otros terrenos en los que sus votantes esperan medidas.

–Feijóo ha dicho que, si es elegido, tendrá entre seis y ocho ministerios menos. En total, calculamos que el ahorro en gasto político puede ser de unos 1.000 millones de euros. El ahorro no solo irá por ese terreno, sino también por la simplificación administrativa. En Andalucía hemos reducido gasto superfluo mientras invertíamos más dinero que nunca en sanidad (3.000 millones más entre 2018 y 2022), 1.600 millones más en educación y 400 más en dependencia. En cuanto a los impuestos, iremos bajando más cuando la situación lo permita. Hemos dicho claramente que haremos una deflactación del IRPF nada más llegar, actuaremos sobre el IVA de la cesta de la compra, en la carne, el pescado y las conservas, con carácter temporal, mientras dure la inflación, y analizaremos qué podemos hacer con el Impuesto de Sociedades para fomentar la inversión. Cuando bajemos no será bajar por bajar, sino bajar para subir. Bajas los impuestos para subir la recaudación, la actividad económica, el empleo, pero vamos a bajar los impuestos porque los españoles ya hemos pagado 43.000 millones más en lo que llevamos de año, y hay que dar un respiro a las familias.

–En reducción de impuestos y gasto político coinciden con Vox. ¿Habrá acuerdo si los necesitan para gobernar?

–Las encuestas ahora apuntan ahora a que el único que puede ser presidente es Feijóo, y los números empiezan a apuntar a que puede gobernar solo si cuenta con el apoyo suficiente. Si lo conseguimos o estamos cerca, quienes le han votado estarán contentos, y quienes no lo hayan hecho estarán tranquilos, porque nadie duda de que va a hablar con todos. En cuanto a Vox, hasta ahora hemos compartido cuestiones como la reducción del gasto superfluo o intentar bajar impuestos cuando se pueda, pero cuando hablan de que quien gane menos de 70.000 euros va a pagar el 15 % de IRPF, suena muy bonito, como los 20.000 euros para jóvenes de 18 años de Yolanda Díaz, pero los números no acompañan.

–Se habla mucho de ministrables, y a usted le sitúan en Hacienda. ¿Le han comunicado algo?

– A mí no. Feijóo ha dicho que su cuello de la camisa todavía no sabe qué personas tiene en mente. Sinceramente creo que aún no ha transmitido nada a nadie, pero por los nombres que suenan, los españoles pueden estar tranquilos, porque elegirá a los mejores.

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