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Una imagen de archivo de la central nuclear de Cofrentes, en Valencia

Una imagen de archivo de la central nuclear de Cofrentes, en ValenciaCC BY-SA 3.0

Economía

La plataforma Civismo afirma que los altos impuestos a las nucleares entorpece su papel de estabilizar el sistema

España se separa de la apuesta europea por las nucleares que podrían haber evitado el apagón

La energía nuclear vive un momento de renacer a nivel internacional. Europa apuesta por la nuclear para garantizar electricidad limpia y estable, mientras que España mantiene una carga fiscal que compromete su viabilidad.

En lugar de alinear la política española con la europea se imponen barreras ficales que desincentivas su aprovechamiento, pese a tratarse de una fuente segura. Esta energía es un pilar fundamental del sistema eléctrico que ofrece una estabilidad que probablemente podría haber evitado el apagón nacional vivido el lunes. La energía nuclear ofrece precios asequibles, soberanía energética y generación continua sin emisiones contaminantes.

Con la creciente demanda eléctrica impulsada por la transformación del ámbito laboral, el auge de la Inteligencia Artificial y la electrificación del transporte, la energía nuclear destaca como la mejor opción estratégica. Las nucleares aseguran una generación estable y económicamente viable.

El think tank Civismo explica como en España las centrales nucleares deben hacer frente a tres impuestos específicos, ya que esta tecnología se enfrenta a una presión fiscal sin precedentes. Deben pagar una tasa de residuos , un impuesto sobre el combustible gastado y una tasa ecológica redundante. En la última década sus impuestos se han encarecido un 70 %, que refuerza la percepción de un castigo fiscal injustificado al no haber cambiado los procesos operativos de las centrales.

Esta carga económica parece obedecer más a criterios políticos que a decisiones objetivas, lo que incide directamente en su competitividad. Otras tecnologías han recibido subvenciones que el año pasado sumaron un coste de 4.000 millones de euros, mientras que las nucleares carecen de respaldo económico. De acuerdo con Sigma Dos, más de la mitad de los españoles, un 67,8 %, se opone al cierre de las nucleares si implica en consecuencia un aumento en sus facturas de la luz.

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