El presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva.
Cuerva presenta su plan para una Cepyme «más firme y autónoma» en pleno conflicto patronal
El granadino busca revalidar su mandato en las elecciones del próximo 20 de mayo
El actual presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, ha lanzado su programa electoral con una propuesta claramente alineada con los intereses del tejido productivo español, en un contexto de conflicto patronal por la injerencia de la CEOE. Bajo el título El valor de las empresas españolas, el granadino busca revalidar su mandato en las elecciones del próximo 20 de mayo con un plan centrado en la autonomía empresarial, la libertad de empresa y la simplificación normativa.
En una carta abierta al empresariado, Cuerva reivindica una Cepyme «plenamente comprometida con la defensa de las pequeñas y medianas empresas, sin componendas ni intereses ajenos». El texto dibuja un escenario en el que la empresa española –y muy especialmente la pyme– está asfixiada por «una escalada de trabas normativas, fiscales, laborales y burocráticas».
Frente a ello, el candidato propone una organización «más útil, firme y autónoma», enmarcada en la unidad institucional con la CEOE, pero con voz propia y capacidad de presión. «La Cepyme en la que yo creo debe reconocerse por la defensa a ultranza y sin concesiones de un terreno de juego que permita a las empresas desarrollar su relevante papel», afirma. El programa se articula sobre cinco ejes estratégicos: independencia política, defensa sin complejos del empresario, libertad de empresa, entorno competitivo y mejora de la productividad.
En cuanto a medidas concretas, Cuerva propone la reducción de la presión fiscal, con especial foco en las cotizaciones sociales; una negociación colectiva «no intervenida»; la simplificación administrativa y unidad de mercado; la lucha contra la morosidad, tanto pública como privada; y la digitalización, internacionalización y contención de costes para mejorar la competitividad.
Uno de los aspectos más novedosos de su propuesta es la apuesta por la regeneración interna de la organización. Cuerva plantea eliminar el voto delegado, abrir los órganos de representación y someter la gestión a estándares de buen gobierno, ética y rendición de cuentas. «No podemos estar callados ni ser comparsas de nadie», asegura, al tiempo que hace un llamamiento a la «participación activa» de los más de tres millones de pymes que existen en España.
Conflicto interno
El proceso electoral, sin embargo, no se prevé tranquilo. La candidatura de Cuerva se enfrenta a la de Ángela de Miguel, candidata respaldada por el propio presidente de CEOE, Antonio Garamendi, con quien Cuerva ha mantenido tensiones notables en los últimos meses.
Garamendi propuso a Cuerva una salida pactada ofreciéndole un puesto de proyección internacional, que este rechazó para optar a la reelección. Desde entonces, el ambiente se ha enturbiado con disputas por el reglamento de voto y las acusaciones cruzadas sobre la limpieza del proceso que han generado un clima bélico dentro de la patronal.
De Miguel cuenta con apoyos como CEAJE, la CEV valenciana, Foment del Treball, ATA o CEIM, aunque en muchos casos sin unanimidad interna. Desde algunos sectores se ha intentado aún promover una candidatura de consenso, aunque, a dos semanas de la cita con las urnas, parece un escenario imposible.
Futuro de la patronal
Las elecciones del 20 de mayo serán determinantes para el futuro de Cepyme, una organización clave para las más de tres millones de pequeñas y medianas empresas del país. Cuerva se presenta como garante de una línea continuista y reivindicativa, que ha hecho bandera de la independencia empresarial y de la denuncia de las políticas que «asfixian a la empresa». «Si las organizaciones empresariales no defienden a la empresa, ¿quién lo hará?», se pregunta citando a José María Cuevas, histórico presidente de la CEOE.
Pero más allá del futuro inmediato de Cepyme, lo que se dirime en estas elecciones es también el futuro de la CEOE. Una victoria de Gerardo Cuerva reforzaría su perfil como líder empresarial con autonomía y base propia, al tiempo que desgastaría la figura de Garamendi de cara a las elecciones que su organización tiene que celebrar el próximo año. Así, el resultado del 20 de mayo será determinante, no solo para Cepyme, sino para el futuro del liderazgo patronal en su conjunto.