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José María Rotellar

De Francia a España: un gasto público insostenible

Aun sin contar los fondos europeos, el gasto no financiero habrá crecido en 75.519 millones desde que Sánchez llegó al Gobierno. Con los fondos europeos es un incremento del gasto no financiero desde 2018 de 79.337 millones de euros

El gasto público en España avanza de manera imparable. Así, el techo de gasto, sigue por la senda del gasto tremendamente expansivo, con un incremento del gasto no financiero –sin fondos europeos– de un 3,2 %, que equivalen a 6.138 millones de euros más, para dejarlo, sin fondos europeos, en 195.353 millones.

Aun sin contar los fondos europeos, el gasto no financiero habrá crecido en 75.519 millones desde que Sánchez llegó al Gobierno. Con los fondos europeos es un incremento del gasto no financiero desde 2018 de 79.337 millones de euros. Si se suman los fondos europeos, el techo de gasto no financiero se eleva hasta 199.171 millones, es decir, 51 millones de euros sobre el actual que incluye fondos europeos. Y eso es el último techo de gasto presentado por el Gobierno, para los PGE de 2025, que no ha habido, pero no sabemos cuál será el de 2026 en el caso de que trate de sacar adelante el proyecto de Ley de PGE, cosa que, cada día, se vuelve más complicada. De haberlos, a buen seguro que el gasto crecería todavía más.

Techo de gasto no financiero de los Presupuestos Generales del Estado

Techo de gasto no financiero de los Presupuestos Generales del EstadoJosé María Rotellar

No podemos seguir con ese nivel de gasto a nivel de todas las administraciones, especialmente la Administración General del Estado, pero también CCAA, entidades locales y, muy preocupantemente, la Seguridad Social. España debería mirarse en el espejo de Francia.

El país vecino ha anunciado una congelación de las pensiones, una reducción del gasto y una disminución de días festivos, porque su nivel de endeudamiento está llegando a límites insostenibles. Como Francia no redujo a tiempo el gasto, ni hizo reformas de calado, más allá de la de jubilación, muy contestada e inconclusa, y continuó manteniendo un sector público muy potente, con un nivel altísimo de gasto, ahora, al borde del precipicio, tiene que tomar decisiones que le obligan a recortes profundos, cuando, de haberlo hecho a tiempo, quizás podría haber realizado reformas que, por eficiencia, hubiesen permitido, al seleccionar los gastos, salvaguardar el grueso de lo esencial.

Francia no redujo a tiempo el gasto ni hizo reformas, con lo que ahora, al borde del precipicio, tiene que tomar decisiones

Como no lo han hecho, ahora llegan tarde y mal, y se ven obligados a acometer unos duros ajustes en la economía francesa para que la misma no colapse, porque no pueden seguir sosteniendo un déficit público que no baja y que incorpora, cada año, miles de millones a la deuda pública francesa.

Eso ha pasado en Francia y España, como digo, debería mirarse en su espejo para iniciar, cuanto antes, unas reformas que permitiesen minimizar el impacto de los recortes. Cuanto más tiempo pase, más difícil será reducir el gasto y más dolorosas serán las medidas, al igual que ha sucedido en Francia.

El Gobierno de Sánchez ha llevado el gasto a unos niveles insoportables, que están aumentando la deuda de manera exponencial y que van a suponer una losa importante para las generaciones actuales y futuras, habida cuenta de que el incremento ha sido muy cuantioso.

Si mes tras mes vemos cómo la deuda la ha aumentado sin parar –en más de 500.000 millones de euros desde que llegó al Gobierno–, el gasto sigue aumentando, el déficit no se elimina y la deuda camina hacia los 1,7 billones de euros, con un efecto expulsión de la iniciativa privada. Y ese gasto estructural acelera su crecimiento, con lo que el desequilibrio es todavía mayor.

En definitiva, el Gobierno agrava los desequilibrios de la economía española al aplicar más gasto, más déficit, más deuda y más impuestos. España no necesita más gasto, sino menos: debe eliminar todo gasto innecesario para así, precisamente, mantener el grueso de los servicios esenciales. Y España no necesita más impuestos, sino mantenerlos sin subir y bajarlos en cuanto sea posible, especialmente los directos y las cotizaciones sociales.

España, insisto, debería mirarse en el espejo de Francia y comenzar a aplicar reformas de calado, con la elaboración de un presupuesto base cero que permita seleccionar los gastos, eliminar los innecesarios y concentrarlo en lo imprescindible. El Gobierno actual no lo hará y nos arrastrará a una situación futura muy complicada.

José María Rotellar es profesor de Economía. Director del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria

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