El expresidente de Inditex y de Altadis Pablo Isla es desde hoy presidente de Nestlé.
Pablo Isla, el abogado del Estado que sorprendió convirtiéndose en el mejor directivo del mundo, empieza a dirigir Nestlé
Reconocido como el mejor consejero delegado del planeta por la Harvard Business Review, se enfrenta a un reto complejo en una empresa emblemática que pasa por un mal momento
Las claves ocultas del éxito de Inditex: la empresa se dispara dos años después de la salida de Pablo Isla
Pablo Isla (Madrid, 1964) se licenció en Derecho en la Universidad Complutense con un expediente espectacular y aprobó después la oposición de abogado del Estado con el número uno de su promoción. A priori no es el perfil que se espera en quien se ha convertido en el mejor consejero delegado del mundo, pero la realidad es que lo ha conseguido. A lo largo de su carrera ha mostrado una versatilidad, visión estratégica y capacidad de ejecución rápida que algunos pensaban que no podía tener un funcionario.
Tras un breve periodo de tiempo ejerciendo como abogado del Estado, Isla pasó a trabajar en 1992 en el sector privado: en los servicios legales de Banco Popular. En 1996 fue nombrado director general del Patrimonio del Estado por Rodrigo Rato. En 1998 volvió al Popular como secretario general y en 2000 se fue a Altadis, la antigua Tabacalera, para sustituir a César Alierta en la presidencia.
Aunque en aquel momento ya era conocido, su gran salto a la fama se dio en Inditex, adonde llegó en 2005. Amancio Ortega pidió a sus dos consejeros de confianza, Carlos Espinosa de los Monteros y Juan Manuel Urgoiti, que le entrevistaran a fondo, como hace un headhunter, y se quedaron asombrados de su capacidad.
Los hechos avalaron con creces el fichaje. «La Inditex de 2005 en la que entró Pablo Isla era una empresa que acababa de salir a Bolsa (2001), y tenía por delante un gran recorrido gracias a la internacionalización y la digitalización, en un sector aún poco presionado por la competencia o la regulación. Con Isla como presidente, Inditex multiplicó por cinco su tamaño (de 2005 a 2022), consolidándose como líder global del textil, superando a H&M y Gap. Esta trayectoria le valió ser reconocido por la Harvard Business Review como el mejor consejero delegado (CEO) del mundo», recuerda Luis Lara, socio director de Retalent, profesor de ISEM Fashion Business School y gran conocedor de Inditex.
Cuando Isla llegó a Inditex en 2005, la comunicación entre las tiendas y la sede central era por teléfono y fax. Él puso en marcha la modernización y digitalización de la compañía hasta tal punto que hoy en día se considera a Inditex no solo como una compañía de retail, sino tecnológica. El brillante modelo de negocio just in time para tener el producto en las tiendas en el momento justo ya estaba, pero Isla lo mejoró con la tecnología. Los vendedores tenían al segundo todos los datos que necesitaban. Isla también impulsó la internacionalización en los países más difíciles.
Más allá de que multiplicara el número de tiendas (de 2.692 en 2005 a 7.013 en 2015) y llevara el valor en Bolsa a los 100.000 millones, el que fuera considerado en 2020 por Forbes consejero delegado de la década fue decisivo en el reforzamiento de la cultura corporativa. Los expertos lo consideran clave en la buena marcha de la compañía, y ahí Isla estaba plenamente alineado con el fundador de Inditex, Amancio Ortega.
La relación de Pablo Isla con Amancio Ortega fue muy estrecha y de confianza absoluta hasta que en 2021 empezó a hablarse de su relevo por parte de Marta Ortega, hija del fundador, que finalmente se llevó a cabo el 1 de abril de 2022. La sucesión familiar se vio lógica, Pablo Isla entendió que acabó su etapa en Inditex, y se fue. Mejor hacer el cambio cuando la empresa va como un cohete y todos están sanos, incluido Amancio Ortega, que en medio de una crisis. La reelación entre Ortega y Pablo Isla sigue siendo magnífica.
Tras su salida de Inditex, en 2023 se habló de Pablo Isla como candidato de Feijóo para presidir Telefónica, si hubiera ganado las elecciones. Al no salir, se dedicó a su fondo de inversión, y ahora ya no quiere saber nada de empresas con componente político, como Telefónica. Isla tiene también muy buena relación con Isidro Fainé, presidente de la Fundación La Caixa, en cuyo patronato está el expresidente de Inditex.
En medio de esta actividad, surgió la posibilidad de Nestlé. Isla se incorporó a su consejo de administración en el año 2018, fue nombrado vicepresidente en 2024 y desde este 1 de octubre será el presidente. Asume el cargo antes de lo previsto (abril de 2026) por haberse descubierto una relación irregular del hasta ahora presidente, Paul Bulcke, que le ha llevado a dimitir.
Isla tiene un reto importante en Nestlé. La mítica compañía está viendo retroceder sus ventas desde el año 2022. Su deuda se ha duplicado en los últimos cinco años y ha perdido más de 150.000 millones de euros en capitalización bursátil (valor en Bolsa).
Con estos hechos tendrá que lidiar Pablo Isla, pero si alguien es capaz de relanzar Nestlé, ese es él. Aparte de la experiencia acumulada en grandes empresas como Inditex o Altadis, y de las virtudes empresariales antes resaltadas, demostró en la empresa de Amancio Ortega su gran capacidad para crear confianza en los equipos. «Pablo Isla sabe, y demostró en Inditex, que el éxito se logra apoyándose en las personas: fomenta la responsabilidad individual, la autocrítica y el espíritu emprendedor, evitando la autocomplacencia. Su liderazgo, lejos del personalismo, se apoya en la discreción, la confianza, la comunicación horizontal y la humildad», apunta Luis Lara.
A ello hay que añadir un carácter equilibrado, clave para mantener el orden en la compañía, y una familia sólida, un rasgo también importante de cara a la estabilidad del que parecía carecer su predecesor en el cargo.
Isla se caracteriza por su humildad, discreción y transparencia. También por una capacidad de análisis superior que le lleva a ir a lo esencial. Conoce las empresas en las que trabaja de arriba abajo, y va a la clave del problema, a la línea concreta de la cuenta de resultados que no va cómo debe, o al inconveniente que hay que solucionar para que los empleados trabajen como tienen que hacerlo. No es un directivo que se quede en el despacho esperando a que le cuenten las cosas.
Esas cualidades innatas, que han ido mejorando con el paso de los años, son las que también le llevaron a levantar Altadis cuando estaba en un momento complicado, poco después de la fusión entre la española Tabacalera y la francesa Seita. La internacionalizó y la llevó a un crecimiento logístico llamativo. Ahora le toca levantar Nestlé, y pocos dudan de que lo hará.