Pedro Sánchez y Donald Trump se dan la mano en Egipto.
Analistas critican el encuentro de Sánchez con Trump: «Le trató como un pelele, fue una humillación absoluta»
El Gobierno intenta vender que hay más sintonía con Estados Unidos, pero la realidad es que todo continúa igual, o peor
El Gobierno y sus votantes defienden que el reciente encuentro entre Sánchez y Trump en Egipto refleja una mejora en las relaciones entre ambos países, pero los observadores del lado opuesto opinan lo contrario. «Ha sido una humillación total por parte del presidente de los Estados Unidos: mostrar a un pelele a sus pies, claudicando y poniéndose a sus órdenes», afirma un economista.
Fuentes con contactos en el Partido Republicano recuerdan que Trump no siente ninguna simpatía personal por Sánchez, algo que para colmo empeora con actitudes como la de Egipto, en donde dejó al presidente estadounidense hablando mientras el español empezaba a irse: «Probablemente lo hizo sin darse cuenta, por nerviosismo, pero en el vídeo se ve cómo a Trump se le cambia la cara. Me lo han dicho en el Partido Republicano», señala una fuente con contactos allí.
El hecho es que a Trump se le veía sonriente con todos los asistentes a la cumbre de Egipto para sellar la paz en Gaza, pero al día siguiente ya estaba amenazando a España con subirle los aranceles. Las relaciones entre ambos países no mejoran, e incluso pueden empeorar, por tres temas principalmente: los vínculos de Zapatero con Venezuela, la falta de inversión en Defensa y la postura abiertamente anti-israelí de Sánchez.
Estados Unidos sigue además teniendo enfilado a Zapatero por su actividad en Venezuela, como contábamos en este artículo, y miembros del Partido Republicano se manifestarán próximamente en su contra con mayor claridad, un hecho que según fuentes conocedoras se ha retrasado, entre otras cosas, por el asesinato de Charlie Kirk.
La Unión Europea ha dicho que saldría al paso de una nueva imposición de aranceles a España, pero si Estados Unidos se empeñara en ello y le hiciera desistir, o si hallara otro modo de penalizar a las empresas españolas, la situación sería más preocupante. De hecho, ya lo es con los actuales aranceles.
Un estudio de la consultora Freemarket Corporate Intelligence, dirigida por el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós, estimó hace unos meses en unos 9.000 millones de euros la caída de las importaciones de Estados Unidos a España si los aranceles subían a entre un 15 % y un 25 %. Finalmente Estados Unidos los fijó en un 15 % en agosto para los productos provenientes de la UE.
La situación en la que Sánchez ha puesto a España en relación con Estados Unidos es inquietante. Prueba de ello es que las empresas han corrido a decirle a la encargada de negocios de la embajada estadounidense que ellos no tienen nada que ver con las declaraciones de Sánchez.
Nuestro país aún no tiene embajador de Estados Unidos nombrado por Trump, prueba evidente de la poca importancia que da a España desde que gobierna Sánchez. El presidente de Estados Unidos no incluyó a nuestro país ni en la primera ni en la segunda ronda de contactos internacionales cuando llegó al poder.