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De izquierda a derecha: José María Aguirre, Pedro Clavería e Íñigo Gómez-Jordana

De izquierda a derecha: José María Aguirre, Pedro Clavería e Íñigo Gómez-JordanaEl Debate

«Rompimos caja cuatro veces»: el camino de Pedro Clavería antes de crear Playtomic, valorada en 390 millones

El cofundador y actual director de estrategia de esta empresa española explicó cómo pasó de diseñar jardines de lujo a levantar Playtomic, una exitosa plataforma de pádel a nivel global

La tercera edición del encuentro organizado por CIMA tuvo lugar el pasado jueves 13 de noviembre en La Favorita, un espacio ubicado en el número 25 de la calle Covarrubias, en el distrito madrileño de Chamberí.

La iniciativa, concebida para reunir a personas con inquietudes profesionales y aspiraciones de crecimiento personal, ofrece a sus asistentes la posibilidad de escuchar y dialogar con figuras de referencia invitadas por los promotores del proyecto. En esta ocasión el protagonista fue Pedro Clavería, de 38 años, cofundador y actual director de estrategia de Playtomic, la aplicación que se ha convertido en la número uno del pádel a escala internacional y cuyo valor de mercado alcanza los 390 millones de euros.

Durante la conversación mantenida con dos de los impulsores de CIMA, Iñigo Gómez-Jordana y José María Aguirre, Clavería desgranó su trayectoria, marcada por retos, giros inesperados y decisiones que han determinado su rumbo vital. Recordó que su primer «trabajo» surgió gracias a la creatividad de su madre, bajo la marca improvisada «Pedrete y Adrián S.A., lavado de pelos a domicilio», un pequeño experimento que le permitió ganar sus primeras pesetas llamando puerta fría a vecinos y conocidos. Ya en la universidad combinó los estudios con la instalación de sistemas de riego en jardines de lujo, una ocupación que, como él mismo señaló, no encajaba demasiado con su formación en Marketing.

Según explicó, «desde niño se me daba muy bien el azar y empecé a encontrar el azar en el marketing, empecé a participar en concursos». La lectura minuciosa de las bases legales, un aspecto que casi nadie atendía, le permitió obtener varios premios en metálico y acceder finalmente a un programa de mentoría con Mark Zuckerberg. Al conocerle, descubrió que era una persona «normal», lo que le llevó a plantearse sus propios límites. «Si él lo ha hecho qué me frena a mí para yo no hacerlo, me di cuenta de que solo nos frenamos nosotros», comentó.

Esa combinación de intuición, oportunidad y una temprana presencia en Twitter llamó la atención de Rocket Internet, una compañía especializada en replicar modelos de negocio de éxito procedentes de Estados Unidos –un ejemplo conocido es Zalando– y adaptarlos al mercado europeo. Clavería trabajó allí seis días por semana durante jornadas de once horas. En este contexto creó su primera empresa, Atolls, plataforma similar a Chollometro, y comprendió que muchas ideas no son más que versiones de soluciones ya existentes. Como él mismo resumió: «¿Qué es Playtomic? Una idea más, pero la ejecución lo es todo. Ideas si, pero ejecución también».

A pesar de su crecimiento profesional, la muerte de su padre antes de jubilarse –tras una vida dedicada por completo a la empresa en la que trabajaba– le llevó a reflexionar en profundidad: «¿Qué estoy haciendo con mi vida?». Fue entonces cuando tomó conciencia de que el trabajo ocupaba todo su tiempo y se propuso orientarse hacia un proyecto con un propósito social. Estuvo a punto de incorporarse a Tinder tras un largo proceso de selección, experiencia que le hizo ver que ciertos aprendizajes podían trasladarse al ámbito deportivo. «En el mundo actual hay mucha gente que esta sola, y que sin estarlo no tiene tiempo para relacionarse». Con esa idea germinó Playtomic en 2017, junto con Félix Ruiz y Pablo Carro, concebida como una herramienta para facilitar relaciones deportivas: localizar pistas disponibles, organizar partidos y encontrar compañeros con los que jugar.

No hay que frustrarse, el 90 % de las startups fallan

El primer paso para desarrollar la plataforma fue adquirir una pequeña empresa de software para clubes deportivos, en un momento en el que más de la mitad de estas instalaciones en España seguían gestionándose con «papel y boli». Con la ayuda de un ingeniero diseñaron un sistema para consultar disponibilidad y formalizar reservas en línea. Desde entonces, el proyecto ha experimentado una expansión notable: presencia en 66 países, uso de su tecnología en seis de cada diez clubes y un volumen mensual de pagos que asciende a 40 millones de euros.

No todo ha sido sencillo. Según relató, «lo peor es no tener dinero y tener que pagar sueldos. Eres como Jim Carrey: entras en la oficina y tienes que cambiar de cara». Señaló que la empresa ha atravesado hasta cuatro momentos de ruptura de caja y admitió que una de las decisiones más dolorosas ha sido despedir a amigos y empleados comprometidos. «Pero aquí lo importante es el barco, y si hay que sacar gente, se saca», afirmó.

Antes de concluir, Clavería insistió en la necesidad de persistir y entender que el emprendimiento es un camino prolongado: «No hay que frustrarse, el 90 % de las startups fallan. Yo no conozco más de un emprendedor que haya tenido éxito en menos de cuatro o cinco años».

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