Cataluña le debe al resto de España 54.500 millones en pensiones contributivas
Si esta región se independizara, los jubilados catalanaes tendrían muchos problemas para poder comer mongetes, samfaina o una buena esqueixada
Últimamente se ha dejado de escuchar la frase tan manida de «España nos roba» para pasar al «Madrid nos roba». Al independentismo catalán le gusta el concepto de balanza fiscal, ya que están convencidos que los les van a dar la razón. Con casi nadie hace números de verdad, este tema puede convertirse en la nueva batalla intelectual del independentismo catalán.
Aunque desde esta tribuna me gustaría poder decir que puedo calcular la balanza fiscal de cualquier comunidad autónoma, no es cierto. Es un tema muy complejo, tanto que el Instituto de Estudios Fiscales (IEF) no lo calcula desde 2005 y anticipó que podría hacerlo para 2022... pero está en mantillas.
La balanza fiscal sirve para medir la diferencia entre lo que un territorio aporta al Estado (impuestos, cotizaciones, tasas…) y lo que recibe del Estado (gasto público, inversiones, servicios, transferencias…). El IEF lo define como un instrumento que hace explícitos los flujos fiscales de salida y entrada provocados por la actividad presupuestaria de una administración sobre los distintos territorios.
En términos simples, si una autonomía aporta más de lo que recibe, tendrá un saldo fiscal negativo y, por lo tanto, será contribuyente neto. En cambio, si recibe más de lo que aporta, tendrá un saldo fiscal positivo y será receptor neto. Este concepto –clave en debates sobre financiación autonómica, equidad territorial y redistribución– debería estar al día para que sepamos qué comunidades son las contribuyentes netas, en cuánto, y cuáles son las receptoras netas, y en cuánto.
Pero como eso hoy no es posible –no porque los 147 empleados del IEF no sean capaces de hacerlo, que están más que cualificados, sino porque no hay voluntad política alguna–, lo que les quiero mostrar es un hecho que deben tener ustedes en cuenta cada vez que salga el tema catalán: que el Estado español –es decir, todos los españoles menos los vascos y los navarros– ha tenido que pagar 54.513 millones de déficit de las pensiones contributivas de Cataluña.
Esto quiere decir que, desde 2013 –año en que la Seguridad Social da datos mensuales de cuánto se ingresa por cotizaciones sociales en cada provincia y, por lo tanto, en cada comunidad, y cuánto se paga por todos los conceptos en dichas provincias–, podemos saber perfectamente cuál es el déficit que tiene la Seguridad Social en cada territorio. Pero hoy quiero mostrar todos los ingresos que tiene la Seguridad Social en Cataluña. Digo todos los ingresos por cotizaciones sociales y solo lo que cuestan las pensiones contributivas.
Y la foto de Cataluña es lamentable, penosa y preocupante: desde 2013 no ha hecho otra cosa que subir el déficit que generan las pensiones contributivas en esta región. Ni un solo mes, ni un solo trimestre y, por supuesto, ni un solo año han podido pagar las pensiones contributivas si no es a través de los impuestos de todos los españoles. La Seguridad Social ha tenido que recibir, mes a mes, trimestre a trimestre y año a año, dinero de la caja del Tesoro para pagar las pensiones en Cataluña.
Para que no tengan ninguna duda, con los datos obtenidos de las publicaciones de informes de la Seguridad Social, que publica el Ministerio de Elma Saiz, he preparado esta tabla:
Las pensiones contributivas han costado, hasta octubre de 2025, la nada despreciable cifra de 328.439 millones de euros, y el crecimiento entre 2013 y 2024 es del 74,6 %, mientras que los ingresos se van a 273.926 millones y solo crecen, en dicho período, un 67,7 %. Por lo tanto, el déficit total generado por las pensiones contributivas es de 54.513 millones, que crece un 113,1 %.
Las pensiones costaron, en 2024, la cifra de 35.247 millones, mientras que las empresas y los trabajadores de Cataluña aportaron a la caja común de la Seguridad Social 28.692 millones. Solo en 2024, el déficit de estas pensiones sumó 6.554 millones de euros. Si miramos la situación de 2025, la cifra este año superará de largo los 7.000 millones.
Lo grave es que no oigo a los Silvia Orriols, Salvador Illa, Gabriel Rufián, Oriol Junqueros ni al «fugado cagón» decir ni pío de este tema. La próxima vez, alguien debería decirles que devuelvan esos 54.000 millones para empezar a hablar.
Mi despreciado Sánchez tiene una oportunidad perfecta para decirles que, si no aprueban los presupuestos el mes que viene, no se pagan las pensiones en Cataluña. Ya sé que ni el presidente ni ningún otro político tiene la voluntad de hacerlo, pero esta situación debería colocarse encima de la mesa cada vez que alguien tenga la sensación de que es chantajeado por los independentistas.
Los pensionistas catalanes no tienen la culpa de los errores de sus políticos, pero aquellos que votan al independentismo deberían saber que, si un día Cataluña se independizase, tendrían muchos problemas para poder comer mongetes, samfaina o una buena esqueixada.