¿Por qué PP, PSOE y PNV apoyan el proyecto autodestructivo de Von der Leyen?
Rusia es el vecino más importante de la UE, potencial proveedor de energía barata y recursos naturales. Si uno explicara la situación a un marciano, este diría que lo razonable para la UE sería mantener buenas relaciones
En la cumbre europea de diciembre se decidió que los 27 tomarán préstamos por 90.000 millones de euros para, a su vez, «prestar» a Ucrania. No será dinero para reconstruir un país parcialmente devastado: será para seguir la guerra durante un año más. Si la guerra no terminara en doce meses, habría que «prestar» otros 90.000 millones de euros.
En rigor, serán 24 los que se endeudarán: Hungría, Eslovaquia y la República Checa no participarán de esa iniciativa autodestructiva. La «opinión publicada» dice que son países gobernados por «populistas». Yo creo que actúan conforme al espíritu fundacional de la Unión Europea y dejan en evidencia que, de haber querido, España también podría haber evitado participar.
Se dice que Hungría, Eslovaquia y República Checa están gobernados por populistas, pero yo creo que actúan conforme al espíritu fundacional de la UE
La UE se creó para que no hubiera más guerras entre Francia y Alemania. Lo que no pudieron imaginar los padres fundadores es que ese proyecto de paz acabaría siendo el instrumento para sostener una guerra en un país que ni siquiera es miembro.
Rusia es el vecino más importante de la UE, potencial proveedor de energía barata y recursos naturales. Si uno explicara la situación a un marciano, este diría que lo razonable para la UE sería mantener buenas relaciones con Rusia para fortalecer el intercambio comercial y el crecimiento de la economía y el empleo.
Von der Leyen va en la dirección exactamente opuesta. En mayo lanzó el proyecto SAFE (Security Action for Europe), para gastar 150.000 millones de euros en armas. Al mismo tiempo, activó una «cláusula de escape»: los países podrán gastar hasta 1,5 % del PIB más en armas sin que ese gasto compute en las reglas fiscales. «Reglas» que, a esta altura, son un mal chiste. El gasto adicional sería de hasta 650.000 millones de euros.
La misma Comisión Europea, que permite que la frontera sur sea un «colador», pretende gastar hasta 800.000 millones de euros en una carrera armamentista contra Rusia y, además, pagarle la guerra a Ucrania.
El rearme europeo, al hacerse abiertamente contra Rusia, solo impulsará a esta a rearmarse más
El canciller alemán, Friedrich Merz, promete que las fuerzas armadas alemanas (la Bundeswehr) serán el «ejército convencional más fuerte de Europa». Los antecedentes no son buenos. Cuando Prusia se jactó de tener el mejor ejército europeo, el resultado fue la Primera Guerra Mundial; cuando Hitler reconstruyó las fuerzas armadas germanas hasta hacerlas las más fuertes de Europa, se sintió seguro para invadir Polonia, Bélgica, Holanda, Francia y Dinamarca en pocas semanas.
El rearme europeo, al hacerse abiertamente contra Rusia, solo impulsará a esta a rearmarse más, para mantener la ventaja militar que ahora tiene sobre Europa. Ahí aparece la motivación más siniestra y miserable del apoyo a Ucrania: mantener a Rusia «ocupada» hasta que la UE cierre esa brecha armamentística.
Los mismos que criticaron el intervencionismo norteamericano en todo el mundo, ahora dicen que la invasión rusa de Ucrania oriental no puede quedar sin respuesta. El error es plantear el conflicto como si Francia hubiera invadido Sicilia. O como si Putin fuera un nuevo Hitler: Putin gobierna Rusia desde hace 27 años, sin haber ejecutado la política expansionista del nazi.
El conflicto entre Rusia y Ucrania es muy complejo. Hay argumentos razonables en ambas partes, con millones de rusos viviendo en Ucrania (17 % de la población antes de la guerra) y más del 70 % de personas con el ruso como lengua materna en Crimea, Lugansk y Donetsk.
La única política coherente con el espíritu fundacional de la UE sería llamar a un alto el fuego inmediato y liderar negociaciones hacia una paz justa y duradera.
La UE tiene gravísimos problemas: envejecimiento demográfico, estancamiento económico, sobreendeudamiento, presión tributaria asfixiante e inmigración ilegal masiva, por mencionar algunos. Pero las prioridades de la Comisión Europea de Von der Leyen son su obsesión ultraecologista (que arruina al campo, la industria y la pesca), alentar el gasto y el endeudamiento públicos, una nueva ampliación con ocho países paupérrimos e iniciativas liberticidas, con el euro digital como máximo exponente.
Por qué el PP, el PSOE y el PNV apoyan este proyecto autodestructivo, es algo que deberían explicar (eligieron a Von der Leyen en 2019 y 2024, y la apoyaron en tres recientes mociones de censura).
La UE debe volver al proyecto original. Si no, los españoles deberán considerar seriamente la posibilidad de salir del bloque.
- Diego Barceló Larran es director de Barceló & asociados (@diebarcelo)