La Seguridad Social cierra noviembre con un déficit real de 55.000 millones
Lo impresionante es que nadie en el Gobierno parezca preocupado, cuando es evidente que esto va a explotar en cualquier momento
La Secretaría de Estado de la Seguridad Social y Pensiones acaba de publicar los resultados a cierre de noviembre de 2025 y hay varias sorpresas que merecen ser comentadas.
Habitualmente, cuando analizo los estados agregados de este organismo, suelo hacer comparaciones con el año anterior o con el mes previo. Esta vez, como estamos prácticamente a cierre de 2025, se me ha ocurrido revisar cómo están los datos respecto a su presupuesto anual, y es entonces cuando me he dado cuenta del desmadre generalizado que presentan las cuentas públicas.
El hecho de no contar con Presupuestos Generales y de no seguir los criterios de la Intervención General del Estado hace que se evidencien aún más las debilidades de utilizar metodologías distintas.
La IGAE carga el 1 de enero los presupuestos anuales y los denomina créditos definitivos, que actualiza cada mes con las aprobaciones que se producen en los distintos Consejos de Ministros, donde se autorizan ampliaciones extraordinarias de crédito. En esa información se incorporan las obligaciones reconocidas, lo que permite ver el grado de ejecución del gasto aprobado por cada ministerio y por los distintos capítulos de ingresos y gastos.
En la Seguridad Social se carga el presupuesto aprobado, que es el de 2023, y cada mes se actualizan únicamente las obligaciones reconocidas. Por eso, normalmente no lo comparo, ya que, al no estar actualizado, no tiene mucho sentido hasta que se llega a los últimos meses del año.
Así que hoy les voy a mostrar el efecto que esto tiene sobre el estado actual de las cuentas de la Seguridad Social.
Fíjense, porque el asunto es tremendamente serio. Los presupuestos para todo 2025 indican que los ingresos, incluidos deuda y préstamos, ascendían a 196.875 millones, mientras que los gastos sumaban 208.890 millones.
Pero para alcanzar esos ingresos se preveían 43.464 millones en transferencias corrientes del Estado y 12.107 millones en deuda y préstamos. Es decir, si descontamos de los ingresos las transferencias del Tesoro y el endeudamiento necesario para poder pagar los gastos, el déficit real de la Seguridad Social sería de 67.675 millones de euros, lo que demuestra que este organismo, desde un punto de vista presupuestario, está completamente quebrado.
Cuando comparamos esto con lo sucedido en los once primeros meses de 2025 es cuando se confirma que, efectivamente, la Seguridad Social está quebrada.
Los ingresos en los once primeros meses del año se sitúan en 16.391 millones por encima de lo previsto en el presupuesto, consecuencia de que las cotizaciones sociales han aportado 8.739 millones más y de que el Tesoro ha transferido 6.975 millones adicionales, aunque, de momento, a cierre de noviembre, el endeudamiento es 2.103 millones inferior. En total, los ingresos alcanzan los 213.266 millones, un 8,3 % más que el presupuesto anual.
Por el lado del gasto aparece la sorpresa de que en pensiones contributivas se registran todavía 3.062 millones menos que lo presupuestado en 2023, algo raro, muy raro. En incapacidad temporal se gastan 4.878 millones más; en pensiones no contributivas, 740 millones más; y en el Ingreso Mínimo Vital, otros 1.650 millones. Eso sí, en otros gastos se contabilizan 5.641 millones menos de lo presupuestado, lo que también resulta raro, muy raro.
En cualquier caso, hemos cerrado los once primeros meses del año con un déficit real de 54.720 millones, pese a que se ha contabilizado menos gasto en pensiones contributivas, cuando el presupuesto es el de 2023 y desde entonces el gasto en este capítulo ha aumentado casi un 14 %, entre la revalorización de las pensiones y el incremento del número de pensionistas.
Aun así, lo verdaderamente llamativo es que la propia Secretaría de Estado de la Seguridad Social y Pensiones, con los datos que facilita, acepta y reconoce que, si se eliminan las transferencias corrientes y los activos y pasivos financieros (préstamos y deuda), el déficit real del organismo se sitúa en casi 55.000 millones de euros, a falta todavía del mes de diciembre.
Lo peor es que aún hay muy poca gente consciente de lo que se nos puede venir encima: un auténtico problema para el sistema de pensiones del que dependen, en todos los niveles de renta, más de 13 millones de personas.
Lo impresionante es que nadie en el Gobierno parezca preocupado, cuando es evidente que esto va a explotar en cualquier momento, y ese momento está mucho más cerca que lejos.