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Susana Burgos
Apuntes ContablesSusana Burgos

Intrahistoria del ascenso de Carlos Cuerpo: «O César o nada»

El flamante número dos de Sánchez había hecho llegar ese mensaje al presidente a través de personas interpuestas, a sabiendas del peso que había ganado en el Gobierno

Act. 30 mar. 2026 - 17:09

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo (i), la secretaria general del PSOE-A y candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero (c), y el ministro de Hacienda, Arcadi España (d)

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo (i), la secretaria general del PSOE-A y candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero (c), y el ministro de Hacienda, Arcadi España (d)Europa Press

Ya en diciembre de 2024 escribí en estos mismos ‘Apuntes contables’ de El Debate lo que me dijo una fuente conocedora de la relación que se había ido forjando entre Carlos Cuerpo y el jefe del Ejecutivo. «Ahora que (Teresa) Ribera se ha ido a Bruselas, si Sánchez estuviera como para llevar a cabo una crisis de Gobierno, no te quepa ninguna duda de que Cuerpo sería vicepresidente». Cabe felicitar a mi contacto por su intuición, aunque en estos dieciséis meses han pasado muchas cosas que han ido acercando al extremeño a su propósito. Porque cuando se aspira a presidir un gran organismo internacional, no es lo mismo que en el currículum figure el cargo de vicepresidente de la cuarta economía del euro que el de ministro raso.

Menos mal que no ha dado mucho tiempo a especular porque Juanma Moreno convocó las elecciones andaluzas hace apenas una semana, pero se equivocaron quienes otorgaban a Cuerpo un superministerio de Economía y Hacienda. Y más aún quienes aseguraban que la vicepresidencia primera del Gobierno iría a parar a Félix Bolaños o a una mujer. Nadie publicó que, a sabiendas del peso ganado en el Ejecutivo, el hoy número dos de Sánchez había hecho llegar al presidente, a través de personas interpuestas, un mensaje. «O César o nada»; «aut Caesar aut nihil», como popularizó César Borgia en la Italia del Renacimiento.

Nunca sabremos cuándo tomó la decisión el presidente del Gobierno. Más allá de la oportunidad del nombramiento por la guerra en Irán, ¿comprendería pronto las ventajas que conllevaba colmar las aspiraciones del sucesor de Calviño o albergó dudas hasta el final? Lo que se puede dar por sentado es que el director de la Oficina Económica, Manuel de la Rocha, ha influido entre poco y nada en su designación. Porque su fracaso en el asalto a Indra le ha hecho perder muchos enteros. Además de que Cuerpo y él nunca se han llevado.

De hecho, se espera que el flamante vicepresidente asuma a partir de ahora, si no toda, sí buena parte de la representación de Moncloa ante las empresas. Las privadas y las públicas, cuidado, que en la SEPI no le tienen a De la Rocha mucho cariño que se diga. Bien lo sabe su presidenta, Belén Gualda, que también ha salido escaldada después de actuar como enlace entre Moncloa y los fieles de Escribano en Indra. Y encima ya no cuenta con la protección de María Jesús Montero.

Mínima exposición a lo tóxico

Habrá que seguir con atención qué tal se entiende Gualda con su nuevo jefe, Arcadi España. Y el papel que está llamado a jugar el de Hacienda en la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, cuyas riendas llegó a tomar Mariano Rajoy en los momentos más complicados de la crisis que nos azotó a partir de 2008. He ahí la importancia de este «consejillo de ministros», como lo llaman algunos. Si Cuerpo, para disgusto de Yolanda Díaz, ya lo controlaba con mano de hierro a la hora de coordinar las políticas de los distintos ministerios con las directrices económicas del Gobierno, ahora razón de más. Por la cuenta que le trae, debería asumir eso el socialista valenciano que ha elegido Sánchez para negociar los primeros Presupuestos de la legislatura –bemoles tiene la cosa–, y la vergonzante condonación de la deuda a Cataluña.

A mediados de enero le vimos desenvolverse como pez en el agua en el Foro de Davos, al que Sánchez no pudo asistir por la tragedia de Adamuz. En su lugar fue él quien presidió el encuentro con las empresas del IBEX y se reunió con Blackrock o Qualcomm, entre otros protagonistas de la élite económica global. Y por lo visto, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, se quedó prendada con las ideas del ministro español para avanzar a más velocidad en la integración de los países del euro, según contaron en su día algunos de los presentes en ese panel.

A sus 45 años, Carlos Cuerpo se piensa más fuera de nuestras fronteras que dentro. Y la vicepresidencia primera del Gobierno le viene como anillo al dedo para apuntalar sus planes. Amén de que Sánchez se lo debía tras el feo que le hizo en 2023 cuando no se atrevió a darle el rango que tenía su amiga Nadia Calviño. De momento, su aspiración de encabezar el Eurogrupo no le ha salido bien, pero eso era solo un aperitivo compatible con sus actuales quehaceres. Al nieto del minero de wolframio más famoso de Extremadura le espera algún cargo internacional de relevancia en Estados Unidos o Europa. La OCDE, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco de Pagos Internacionales (BIS), la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Autoridad Bancaria Europea (EBA), el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD)… Siempre que se manejen los tempos y las cuotas que corresponden a España, hay mucho donde elegir.

Será, eso sí, más pronto que tarde, que al sanchismo le va quedando poco tiempo.

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