La urgencia de estas medidas se explica por la revalorización de ciertas piezas
Coleccionismo
Las cartas Pokémon mueven 2.000 millones al año y las tiendas refuerzan los controles contra la especulación
Aunque grandes cadenas internacionales como Walmart han intentado limitar las unidades por cliente, el desafío persiste en la actualidad
El mercado de las cartas de Pokémon ha dejado de ser un simple juego de niños para convertirse en un activo financiero de alto riesgo. Con un volumen de ventas que alcanzó los 2.200 millones de dólares en 2024 y una producción que superará los 10.000 millones de unidades este año, la especulación ha alcanzado cotas sin precedentes.
En este contexto, establecimientos japoneses como 'Bic Camera' han implementado medidas de choque para proteger a los verdaderos coleccionistas frente a los revendedores profesionales o scalpers.
La sucursal de Ikebukuro, en Tokio, ha acaparado titulares al instaurar un examen de admisión para los compradores de la expansión 'Ninja Spinner'. Los interesados deben superar un cuestionario escrito de 15 preguntas sobre el universo de la franquicia, realizado en japonés y sin acceso a dispositivos móviles.
De hecho, este filtro intelectual se suma a requisitos operativos como el uso de tarjetas de fidelidad para monitorizar la frecuencia de compra y la retirada del precinto original en el momento de la venta, una acción que desploma el valor del producto en el mercado de reventa.
La lucha por limitar las unidades por cliente
La urgencia de estas medidas se explica por la revalorización de ciertas piezas. Por ejemplo, la carta dorada de 'Mega Greninja ex' ha pasado de costar unos 600 dólares a cotizarse en miles en apenas dos meses.
Esta burbuja se ve alimentada por la debilidad del yen, que convierte las ediciones exclusivas japonesas en un botín muy lucrativo para el mercado internacional, donde un sobre de cinco euros puede multiplicar su precio por ocho en cuestión de horas.
A pesar de los esfuerzos, las mafias de reventa han sofisticado sus métodos, llegando a utilizar identidades fraudulentas y redes de personas para acaparar el stock. En octubre de 2025, la policía japonesa intervino tras detectar el uso de decenas de cuentas ficticias para manipular sorteos de compra.
Aunque grandes cadenas internacionales como Walmart han intentado limitar las unidades por cliente, el desafío persiste porque resulta complicado equilibrar el deseo de exclusividad que mantiene vivo el coleccionismo con el acceso justo a un producto que, para muchos, se ha vuelto inalcanzable.