06 de diciembre de 2022

Hugo Carvajal, exjefe de los servicios de Inteligencia de Venezuela

Hugo Carvajal, exjefe de los servicios de Inteligencia de VenezuelaCreative Commons

Audiencia Nacional

El Pollo acusa a Monedero de recibir pagos chavistas «empaquetados en billetes de 100 dólares»

El Debate revela la declaración del exjefe de los servicios secretos venezolanos en la Audiencia. Asegura que la embajada de Venezuela en España organizó exposiciones «tapadera» para financiar a Podemos de forma irregular

Hugo ‘El Pollo’ Carvajal Barrios, 61 años, exjefe militar de los servicios secretos venezolanos, diputado del chavismo y general del Ejército, conoció a Hugo Chávez en 1980, en la academia militar de Caracas, donde era su instructor. Desde 2008, está reclamado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos –por colaborar con la narcoguerrilla colombiana de las FARC para «inundar» de cocaína y armas a otros países– acusado de sendos delitos de tráfico de drogas y tráfico de armas. Con su detención el pasado 9 de septiembre en Madrid ha desatado una tormenta de acusaciones en las que prometió facilitar a la Justicia española información sobre las presuntas prácticas ilegales de varios miembros de Podemos en Venezuela. El Pollo ha señalado directamente a Juan Carlos Monedero quien, según su testimonio, recogía «las entregas» de los pagos de la petrolera estatal PDVSA  «empaquetadas en billetes de 100 dólares». 
«Por el tamaño de los paquetes, hablamos de entre 100.000 y 200.000 dólares en cada retirada», ha declarado ante el titular del Juzgado de Instrucción Central número 6 de Audiencia Nacional. Y fueron varias las ocasiones: «Cada vez que viajaban a Venezuela pasaban por PDVSA a recoger su dinero». Tal era la frecuencia de las operaciones que, en el transcurso de su relato, Carvajal instó al juez a citar a uno de sus informantes, jefe de seguridad dentro de la petrolera, para que corrobore su versión.
Fuentes próximas a El Pollo han apuntado a El Debate cómo relató ante el juez que Monedero se habría beneficiado de la trama diseñada, presuntamente, a través de terceros interpuestos. Estos eran los encargados de emitir los documentos de cobro a la petrolera PDVSA mientras el cofundador de Podemos «simplemente tomaba el dinero». Juan Carlos Monedero viajaba a menudo para retirar las remesas de divisas en efectivo y, según Carvajal, lo hacía de la mano de William Amaro, hombre de confianza y asistente personal de Nicolás Maduro

Según la declaración de El Pollo, la embajada de Venezuela en España también se utilizó como «tapadera» para financiar a Podemos 

La embajada de Venezuela en España también habría servido de «tapadera» para la financiación de Podemos. El Pollo ha explicado, durante su declaración, cómo la sede diplomática venezolana organizó varias exposiciones en nuestro país –auspiciadas por el Banco de Comercio Exterior de Venezuela (Bancoex), cuyo presidente era Ramón Gordils– que habrían servido para que varias empresas, propuestas por Podemos, facturasen diferentes servicios de publicidad que en realidad no prestaban y así  obtener comisiones de los sobreprecios.
Las mismas fuentes señalan la insistencia de El Pollo en explicar cómo el sistema de corrupción instrumentalizado a través de la petrolera estatal venezolana –para  financiar tanto a entidades empresariales como a grupos violentos– estaría vigente hoy en día. La trama se articulaba a partir de órdenes de compra de bienes y servicios, infladas con sobrecostes, que no correspondían a ninguna prestación de servicios real. Los pagos, según la versión del exmilitar, siempre se hacían en efectivo. 

Entrega de documentación

Carvajal no ha consumido el plazo máximo concedido por García-Castellón para aportar los documentos acreditativos de todas las informaciones vertidas en el transcurso de su declaración. El Pollo registró en sede judicial, a última hora de la mañana de este jueves, los contratos por valor de 8.835.000 euros entre PDVSA y la mercantil IlocatS.L. de la que es administrador único Baltasar Garzón, que justificarían los pagos presuntamente irregulares realizados por la petrolera estatal venezolana al exjuez español.
A la luz del análisis de los datos, el juez tendrá que decidir si las informaciones reveladas por Carvajal tienen la entidad suficiente que justifique la reapertura de alguna de las causas en suspenso en la Audiencia Nacional, como las que hasta 2010 indagaban sobre los vínculos de ETA con las FARC y Venezuela, o la incoación de nuevos procedimientos. 
La clave de la confesión de El Pollo está ahora en el contenido del dossier consignado, de su interés depende que García-Castellón paralice o retrase de alguna forma el proceso de extradición de Carvajal a Estados Unidos –provisionalmente suspendido por orden de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, a la espera del Supremo– o, por el contrario, restaure la entrega a los EE.UU. según su cauce natural. 

Fuentes próximas al caso apuntan a que 
El Pollo conserva la documentación comprometida, a buen recaudo, entre España y Venezuela

 El Pollo aseguró el pasado martes a través de un comunicado que iniciaba un «proceso de colaboración» con la Justicia española y que proporcionaría «aportes realmente efectivos». En posteriores declaraciones a los medios, su abogada, la letrada María Dolores Argüelles, reiteraba la confianza que Carvajal, actualmente en prisión provisional, tiene «en la Justicia española» y en que el tribunal esperará a que se agote la vía del recurso para reactivar la extradición si, finalmente, no se le concede protección internacional.

El Pollo teme por su familia

Carvajal arrancaba su declaración voluntaria ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón, confirmando que obtuvo toda la información de la que dice disponer durante su etapa como director general de la  inteligencia militar de Hugo Chávez, entre 2004 y 2011. 
En dicha fecha le enviaron a la isla holandesa de Aruba, como cónsul general, donde fue detenido en virtud de la reclamación de EE.UU. que pesaba sobre él aunque, finalmente, fue liberado. El incidente diplomático desatado por el propio Nicolás Maduro, en el que llegó a cortar por unas horas el tráfico marítimo y aéreo entre Venezuela y las islas caribeñas de Aruba, Bonaire y Curazao. Carvajal ha insistido, una vez más, en que se trató de una vulneración de su inmunidad diplomática en el marco de una «persecución política». 
El Pollo regresó a Venezuela donde salió elegido diputado por su estado de residencia para el período 2016-2021 aunque nunca llegó a finalizar su mandato. Dos años antes de concluirlo viajó a España, huyendo de la orden de entrega de la Fiscalía de Nueva York, donde ha estado oculto, en paradero desconocido, hasta su detención el pasado 9 de septiembre. El exmilitar asegura que el motivo que le llevó a refugiarse en nuestro país es su confianza en el sistema judicial. El único que puede prestarle, a su juicio, una defensa efectiva ante las acusaciones de Estados Unidos. 
Por eso ha pedido protección al juez Manuel García-Castellón. Carvajal teme que la información esbozada, y la documentación que se ha comprometido a aportar para demostrarla, ponga en riesgo tanto su integridad como la seguridad de su familia. No en vano, su mujer y sus cinco hijos menores viven en España. 
Al inicio de su comparecencia voluntaria del pasado día 20, El Pollo solicitó ser considerado testigo protegido para evitar, precisamente, su extradición. El que fuera jefe de la contrainteligencia venezolana quiere evitar que España lo entregue y ser juzgado por narcotráfico o blanqueo en EE.UU.. Por el momento, el juez Manuel García-Castellón no le ha imputado por los hechos declarados, aunque prevé citarle nuevamente en los próximos días, momento en que decidirá –a la luz de la resolución del Ministerio del Interior sobre la petición de asilo formulada por su defensa– sobre el futuro judicial de Carvajal.
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