06 de diciembre de 2022

Hugo Carvajal, exdirector de los servicios de inteligencia venezolana

Hugo Carvajal, exdirector de los servicios de inteligencia venezolanaCreative Commons

Audiencia Nacional

El Pollo denuncia las conexiones del chavismo con el terrorismo internacional de las FARC, ETA y Hezbolá

Los supuestos pagos realizados desde la petrolera estatal venezolana PDVSA «sin control de nadie» y denunciados por el exmilitar venezolano estuvieron, en parte, orientados a condicionar las convocatorias electorales de Argentina, Ecuador, Bolivia, Honduras, Colombia, Perú y otros países del Caribe

El exjefe de la Inteligencia Militar Venezolana, Hugo Armando 'El Pollo’ Carvajal, acudió el pasado 20 de septiembre a la Audiencia Nacional, en el marco de una comparecencia voluntaria ante el titular del Juzgado de Instrucción Central número 6, el juez Manuel García-Castellón, para hablar, entre otras cuestiones ya reveladas por El Debate, sobre terrorismo internacional y las supuestas conexiones financieras del régimen chavista de Venezuela con «movimientos sociales de izquierdas, grupos violentos contrarios a los Gobiernos democráticos y partidos políticos afines».
Fuentes de su entorno confirman que Hezbolá, las Farc y ETA fueron protagonistas de una importante parte del relato de El Pollo en la sede de la Audiencia Nacional donde aseguró que la presunta trama de pagos irregulares diseñada por el Gobierno venezolano, a través de la petrolera estatal PDVSA, fue también concebida para promocionar candidaturas presidenciales de formaciones políticas afines en gran parte de Latinoamérica.
Los pagos realizados «sin control de nadie» estuvieron, en parte, supuestamente orientados a condicionar las convocatorias electorales de Argentina, Ecuador, Bolivia, Honduras, Colombia, Perú y otros países del Caribe, relató el exmilitar venezolano. Pero también para apoyar, presuntamente, las acciones perpetradas por las FARC en territorio colombiano en los años en los que las relaciones entre el régimen de Hugo Chávez y el Gobierno del país vecino no atravesaban su mejor momento.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

A finales de 2001 se produjo un secuestro muy sonado en Venezuela para el que el entonces presidente Hugo Chávez pidió ayuda a El Pollo. Según el relato del exmilitar ante el juez de la Audiencia Nacional, gracias a sus pesquisas pudo averiguar que el secuestrado se encontraba retenido en Colombia porque los captores «hacían llamadas de teléfono y los números quedaban registrados» desde dicho país. Fue entonces cuando El Pollo Carvajal instó a Chávez a pedir ayuda a sus vecinos para resolver el caso y éste le consiguió una entrevista con el presidente colombiano Andrés Pastrana. Una semana después de celebrarse el encuentro, un coronel designado por Pastrana, que fue su contacto de inteligencia, le confirmó que los números facilitados no correspondían a una zona donde estuviese identificada presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo guerrillero colombiano, insurgente, terrorista y de extrema izquierda.
Desde Colombia, y sin poder reportar ningún avance positivo en la misión encomendada por Chávez, El Pollo regresó a Caracas y le trasladó al comandante venezolano la importancia de iniciar una interlocución directa con las FARC a través de los contactos de inteligencia que el régimen tenía ubicados en la frontera entre Venezuela y Colombia. Ésta sería la primera ocasión en la que El Pollo, siempre según sus palabras, y obligado por las circunstancias, se adentraría en territorio de la guerrilla, en busca de un contacto para tratar de resolver el rapto en cuestión.
Tras varios contratiempos, El Pollo acabaría recalando con uno de los 120 hombres que las autoridades colombianas tenían identificados bajo el mando del Frente 33, uno de los puestos de la disidencia de las FARC en la zona Norte de Colombia y aliado, a su vez, del Ejército de Liberación Nacional (ELN), una organización guerrillera insurgente y terrorista colombiana de extrema izquierda y de orientación revolucionaria pro-cubana que opera en Colombia y Venezuela.

Carvajal declaró haber coordinado «bajo unas medidas de seguridad extremas» en una isla de Venezuela un «encuentro secreto» entre varios líderes cubanos con los altos mandos de la guerrilla de las FARC, para que «se pusieran de acuerdo en sus cosas»

Entre los detalles de información estratégica que el exmilitar chavista ha deslizado ante el juez, estaría su contacto con uno de los jefes de la disidencia de las FARC instalada en la frontera entre Colombia y Venezuela, Iván Márquez. Los contactos entre ambos fueron siempre clandestinos, a última hora del día, ya caída la noche y sin permiso de nadie. Pese a que las pesquisas resultaron infructuosas. El Pollo Carvajal ya había accedido a la cúpula de la guerrilla.
Sería a partir de 2005 y hasta 2007 cuando El Pollo aseguró ante García-Castellón que «se empezó a reportar la presencia de las FARC en Venezuela». Recibió la orden de autorizar que se resguardasen en su propio país «sin uniforme y sin armamento» mientras se iniciaba un proceso de negociación con ellos.
A partir de 2010, Iván Márquez volverá a convertirse en su interlocutor. El Pollo describe cómo, en esa época, él mismo adquirió un gran protagonismo en las conversaciones entre la guerrilla de las FARC y el régimen venezolano. Carvajal fue el encargado de coordinar en una isla de Venezuela «bajo unas medidas de seguridad extremas», el «encuentro secreto» de varios líderes que estaban en Cuba, con los altos mandos de la guerrilla de las FARC para que «se pusieran de acuerdo en sus cosas», concluyó en su declaración.

Hezbolá

Las mismas fuentes del entorno de El Pollo que han desvelado a El Debate el contenido de su comparecencia, apuntan cómo el exmilitar desgranó ante el juez García-Castellón el encuentro mantenido entre una comisión venezolana, de la que formó parte, de viaje oficial a Irán, durante una escala efectuada en Damasco (Siria), a su regreso.
El Pollo Carvajal, según su testimonio, tuvo ocasión de sentarse con un coronel de inteligencia sirio que le habría ofrecido, supuestamente, material para el control de revueltas sociales, equipos de escuchas telefónicas y otras herramientas de espionaje que, el  exjefe militar concluyó que no le resultaron interesantes. De regreso a Venezuela, y ya en el avión, fue cuando se percató de la conexión de ciertos funcionarios de Venezuela con grupos violentos de Oriente Medio. «Querían que yo trajera grupos de este tipo a hablar con las FARC» algo a lo que, mantuvo, se negó.
El Pollo informó a Hugo Chávez de lo ocurrido y le avisó del riesgo en el que se estaba poniendo al país al sentar a representantes del régimen junto a los líderes de Hezbolá o del Frente de Liberación de Palestina. Chávez le ordenó hablar con Maduro, extractan las fuentes próximas a Carvajal de su relato ante el juez, pero Maduro parecía estar al tanto. No en vano, El Pollo recordó cómo a su llegada al aeropuerto de Damasco «les regalaron tres fusiles AK-47» uno los cuales era para el propio Maduro y otros para sendos altos cargos.

El Pollo relató al juez García-Castellón cómo funcionarios del régimen chavista le pidieron que trajera a grupos de tipo Hezbolá para hablar con las FARC 

A juicio de El Pollo, y así lo hizo constar en su comparecencia ante García-Castellón, existía un plan preconcebido en los contactos mantenidos entre los grupos violentos con los que el régimen venezolano mantenía contacto y las revueltas sociales y las protestas violentas que se habían dado en todos esos países.
La financiación de todas esas entidades, instrumentalizada por varias vías, entre las que se encontraba la de la petrolera venezolana PDVSA, tenía por objetivo entrenar a sus miembros en los métodos paramilitares de las FARC, denunció El Pollo Carvajal ante el juez instructor.
No fueron esos los únicos intentos de acercamiento que Venezuela hizo con los grupos de disidentes de las FARC en la frontera con Colombia. En una de dichas incursiones, El Pollo recordó cómo murieron una serie de militares y oficiales venezolanos tras adentrarse en un campo minado. Minas prohibidas por el Convenio de Otawa. El Pollo aseguró que Venezuela nunca tuvo minas. Sin embargo, Cuba se deshizo de una gran cantidad de ellas, en 2014, en el marco de una «expedición mega secreta denominada 'Operación Libro' para enmascarar la carga real del cargamento transportado» directamente desde Cuba hasta Puerto Cabello, en Venezuela.

ETA

Además, El Pollo apunta a la conexión entre ETA y el régimen chavista, a través de Arnaldo Cubilla, un histórico de la banda terrorista que el exmilitar ha confirmado a García-Castellón que sigue instalado en Venezuela.
Cubilla trabajó en el Ministerio de Agricultura y tierras durante algún tiempo y estuvo vinculado, también, con la gobernación del estado Falcón, al norte del país, en la costa. El Pollo ha descrito cómo él mismo lo habría visto salir de un punto de encuentro con las FARC. Años después, aseguró que había hecho amistad con ese español que «andaba en actividades extrañas con la guerrilla».
En 2010, el régimen venezolano rechazó la extradición a España de Cubilla, requerido por la Audiencia Nacional, acusado de varios delitos de pertenencia a banda armada, conspiración para cometer actos terroristas y tenencia de explosivos.
El juez Manuel García-Castellón tendrá que determinar si las informaciones vertida durante la declaración de El Pollo Carvajal, y los futuros y eventuales documentos que éste podría presentar para reforzarlas, justifican la reapertura de alguna de las causas sobre los vínculos de ETA con las FARC y Venezuela, actualmente en suspenso en la Audiencia Nacional, o la incoación de nuevos procedimientos.
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