06 de diciembre de 2022

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, este viernes en Bruselas

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, este viernes en Bruselas

España, sin margen

El Gobierno asume su incapacidad para resolver la crisis con Argelia y lo fía todo a la UE

En La Moncloa señalan al ministro de Exteriores, como si él hubiera sido el máximo responsable del desaguisado. Pero esta vez a Sánchez no le servirá Albares de cortafuegos

El mismo Gobierno que ha tardado meses en comprender que lo de Argelia no iba a ser solo una pataleta pasajera se ha dado mucha prisa en asumir que no podrá encauzar por sí mismo la crisis con el país vecino.
España se ha encomendado con fervor creyente a la Unión Europea para solventar una situación que los diplomáticos más pesimistas vaticinan que no tendrá solución mientras Pedro Sánchez esté en la Moncloa.
Esta vez al presidente no le valdrá parapetarse tras su ministro de Asuntos Exteriores, como hizo con Arancha González Laya cuando Marruecos entró en cólera por la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, a espaldas del reino alauita.
Y no le valdrá porque fue el propio Sánchez quien viajó a Rabat a principios de abril para escenificar una «nueva etapa» en la relación entre ambos países; «basada en los principios de transparencia, de diálogo permanente, de respeto mutuo y respeto e implementación de los compromisos y acuerdos suscritos por ambas partes». Y quien, el miércoles en el Congreso, anunció la negociación de un «nuevo acuerdo hispanomarroquí que esté a la altura de nuestras aspiraciones, de los desafíos y de las oportunidades conjuntas en el siglo XXI». Un anuncio que desencadenó la tormenta.
Sánchez, hace dos meses: «Con Argelia tenemos una relación extraordinaria de socios aliados»

Sánchez, hace dos meses: «Con Argelia tenemos una relación extraordinaria de socios aliados»

«Durante una legislatura puedes permitirte cesar a un ministro de Exteriores, pero no a dos», reflexiona un diputado de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, en alusión a la destitución de González Laya; un peaje que Sánchez pagó a Marruecos en la remodelación de su Gobierno que hizo en julio del año pasado.

El cortafuegos imposible

Aun con todo, en La Moncloa van dejando miguitas de pan que conducen al actual titular de la cartera, José Manuel Albares, como si él hubiera sido el máximo responsable del desaguisado político y diplomático.
Lo que pretende el Gabinete de la Presidencia es, al fin y al cabo, establecer un cortafuegos en torno a Sánchez. Una maniobra que empieza a ser recurrente, puesto que la empleó recientemente con la ex directora del CNI, Paz Esteban, y, antes, con González Laya. La diferencia ahora es que el presidente no puede dejar caer al jefe de la diplomacia española.
El propio Albares canceló este viernes su participación en la Cumbre de las Américas y viajó de urgencia a Bruselas para entrevistarse con uno de los vicepresidentes de la Comisión Europea, el comisario de Comercio, Valdis Dombrovskis.
A su término, Albares retrasó su comparecencia anunciada y esperó a que primero se pronunciaran, conjuntamente, Dombrovskis y el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell. Este último no se anduvo por las ramas: acusó al presidente Abdelmadjid Tebboune de violar el Acuerdo de Asociación entre la UE y Argelia y advirtió a los argelinos de que la Comisión Europea no se quedará de brazos cruzados ante «cualquier tipo de medida coercitiva» que tome contra uno de sus Estados miembro. Borrell también destacó que las relaciones bilaterales de cualquier Estado miembro con un tercer país son también «parte de las relaciones con la UE».
Con el apoyo y la asistencia de Bruselas garantizados, el ministro de Asuntos Exteriores compareció desde la capital belga para invocar «el diálogo y de los cauces diplomáticos normales« como solución y para quejarse de que España no ha hecho nada, ni ha pronunciado «ninguna palabra», para provocar un conflicto diplomático. Para quejarse de eso y de que el PP esté actuando con «deslealtad» e «irresponsabilidad» por registrar una solicitud de comparecencia de Sánchez en el Congreso para que dé explicaciones.
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