29 de noviembre de 2022

El funeral en la Abadía de Westminster

El funeral en la Abadía de WestminsterRTVE/EFE

Su obsesión con la Monarquía

Los socios de Sánchez azuzan para que retire el título de Rey a Juan Carlos I como escarmiento

Los independentistas han aprovechado el malestar que ha suscitado en el Gobierno la foto de Felipe VI y su padre en Westminster para recuperar una vieja reivindicación

Los socios de Pedro Sánchez han aprovechado el malestar que ha provocado en el Gobierno la fotografía de Felipe VI y Juan Carlos I para azuzar al presidente y que retire el título de Rey al anterior jefe del Estado.
«Si el Gobierno y la Casa Real querían evitar esta imagen lo tenían muy fácil: que retiren el título de Rey al emérito, como le pedimos varias fuerzas políticas», señaló este lunes el diputado de Bildu Jon Iñarritu, retando al líder del Ejecutivo.
Respaldan esta petición, que ha sido recurrente a lo largo de los últimos ocho años, el resto de los independentistas catalanes, vascos y gallegos: ERC, el PDeCAT, Junts per Catalunya, la CUP y el BNG.
Todos ellos han visto la ocasión perfecta para retomar esta vieja cruzada a propósito de la imagen que se produjo este lunes en la Abadía de Westminster, con padre e hijo sentados en el mismo banco. Y, sobre todo, conscientes de que esa instantánea no ha gustado en el Gobierno.
No le ha gustado a Pedro Sánchez ni tampoco a José Manuel Albares, que no tuvo este lunes su mejor día. A primera hora, el ministro de Asuntos Exteriores convocó a la prensa en la embajada de España en Londres, antes de desplazarse hasta la Abadía de Westminster para acompañar a Felipe VI.
Para entonces aún no sabía que el protocolo británico había decidido sentar juntos a Don Felipe y su padre. Así que Albares defendió con ahínco el argumentario gubernamental: «La representación de España hoy, aquí, en Londres, la ostenta evidentemente el jefe del Estado, que es el Rey Felipe VI junto con la Reina». Y después se encontró con la foto. Él y todos los ministros, que llevaban días proclamando por tierra, mar y aire que Juan Carlos I acudía a Londres a «título particular», representándose solo a él.

La fórmula: el real decreto

En teoría, el Gobierno podría retirar en cualquier momento a Don Juan Carlos el tratamiento que le concedió el Ejecutivo de Mariano Rajoy en el real decreto 470/2014: «Don Juan Carlos de Borbón, padre del Rey Don Felipe VI, continuará vitaliciamente en el uso con carácter honorífico del título de Rey, con tratamiento de Majestad y honores análogos a los establecidos para el Heredero de la Corona, Príncipe o Princesa de Asturias, en el Real Decreto 684/2010, de 20 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de Honores Militares», estipulaba éste.
Bastaría con otro real decreto aprobado en el Consejo de Ministros. Al no tener rango de ley, sino de reglamento, ni siquiera tendría que ser convalidado después por el Congreso. Con ese método fue cómo, en abril, el Ejecutivo reestructuró la Casa de Su Majestad el Rey para incluir nuevas normas sobre conducta, transparencia y rendición de cuentas. Entre ellas, la obligatoriedad de que Zarzuela se someta anualmente a una auditoría externa del Tribunal de Cuentas. El Gobierno de Sánchez mantuvo en todo momento que los cambios habían sido pactados con Felipe VI.
Hasta ahora, el presidente del Ejecutivo nunca ha abierto la puerta a la posibilidad de revocar a Juan Carlos I su título, ni remotamente, aunque tampoco ha escatimado en críticas hacia el anterior jefe del Estado, incluso después de que la Fiscalía Anticorrupción archivara las tres líneas de investigación que tenía abiertas. El presidente ha hablado en varias ocasiones de «informaciones perturbadoras e inquietantes» y de conductas «incívicas».
En ocasiones anteriores en que ha surgido este asunto, el Gobierno ha replicado al independentismo que en países como Bélgica, Luxemburgo y Japón también existen títulos similares para los eméritos: Alberto II, el gran duque Juan de Luxemburgo y el emperador Akihito, respectivamente. En cambio, Beatriz de Holanda perdió su tratamiento de reina –ahora es princesa– cuando abdicó en su hijo Guillermo, en 2013.
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