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Una patrulla de la Guardia Civil

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Un testigo vio entrar en el almacén a los dos africanos desaparecidos en Murcia: «Nunca salieron»

Las familias de los desaparecidos sospechan que la descordinación y la burocracia permitieron a los detenidos deshacerse de los cadáveres

Aunque la desaparición se produjo en la localidad de Librilla, la denuncia se puso en una comisaría de Policía Nacional de Murcia. Ahora, las familias de los dos africanos de los que se desconoce su paradero están convencidas de que la burocracia puede impedir que se resuelva el caso. Y todo porque Librilla es territorio donde la competencia es de la Benemérita y, al parecer, se tardó mucho en comunicar a la Guardia Civil la denuncia. Este hecho pudo permitir que los sospechosos se deshicieran de los cadáveres.

La suerte de los dos desparecidos, Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly, de 53 y 37 años respectivamente, se truncó el 14 de diciembre de 2024. En los días previos habían timado a dos empresarios, tío y sobrino, propietarios de la empresa Porkitrans. Les engañaron con el timo de los billetes tintados. En estos casos los estafadores convencieron a las víctimas de que poseían dinero manchado de tinta y prometiendo que mediante un complejo sistema podrían recuperar y duplicar la cantidad invertida. Les hicieron una prueba en directo y picaron.

Así lograron limpiarles miles de euros. Se sospecha que los empresarios se dieron cuenta. En vez de denunciarlo, citaron de nuevo a los dos estafadores en la puerta de un hotel. Los recogieron en coche y los llevaron a la fábrica de Librilla. Los africanos acudieron a la cita pensando que los empresarios eran tontos y que podían volverles a sacar un buen pellizco. Estos delincuentes, llevaban una persona de seguridad, que les seguía siempre desde otro vehículo.

Según ha podido saber El Debate, este hombre prestó declaración, reconoció todos los hechos y explicó que sus jefes entraron en el almacén, pero que nunca salieron. Él lo vio con sus ojos.

Las familias sospechan que los dos desaparecidos murieron esa misma noche en el interior del lugar en el que los citaron. Básicamente creen que los convocaron engañados para matarlos. Una refriega severa se debió producir porque uno de los detenidos tuvo que ser asistido esa misma noche de una lesión en un hospital de Murcia.

En estos días agentes de la Policía Judicial de Murcia, apoyados por agentes de criminalística y especialistas en el uso de georadar tratan de localizar los cuerpos en el almacén y sus alrededores. Todo apuntan a que habrían muerto el mismo 14 de diciembre en que desaparecieron. Las familias no se quitan de la cabeza la posibilidad de que se deshicieran de los cuerpos y los pudieran enterrar en cualquier sitio por la lentitud en la que llegó a manos de la Guardia Civil la denuncia por la desaparición.

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