El ministro Félix Bolaños, con el Plan Anual Normativo de 2026 en las manos
El empeño de Sánchez
El Gobierno mantiene la ficción de los Presupuestos de 2026 en su Plan Anual Normativo de este año
El Ejecutivo se empeña en incluir un compromiso que sabe que no cumplirá, como tampoco lo cumplió en 2024 ni 2025. Bolaños sostiene una cosa y la contraria tras el Consejo de Ministros
Sostenella y no enmendalla. El Gobierno ha decidido mantener la ficción de que aprobará los Presupuestos Generales de 2026 en el Plan Anual Normativo de 2026, la hoja de ruta legislativa que se marca anualmente. Pero la realidad es que, si el Consejo de Ministros no los ha aprobado en lo que va de año para llevarlos al Congreso, menos aún más adelante. Por el bloqueo de Junts a la legislatura, por la incierta situación en Oriente Próximo y porque, a estas alturas, ya no tiene sentido enviar a la Cámara Baja unas cuentas para el año en curso. De hecho, tradicionalmente, los distintos gobiernos empezaban a trabajar en los Presupuestos del año siguiente con seis meses de antelación.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes sostuvo una cosa y la contraria en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes, que dio luz verde a este Plan. Por un lado, Félix Bolaños señaló que «ahora no es el momento» de aprobar los Presupuestos, y lo justificó así: «Tenemos unas incertidumbres económicas y geopolíticas que hacen muy difícil que podamos tener un cuadro macro». Por el otro lado, reiteró que la «voluntad» y la «idea» del Ejecutivo siguen siendo presentarlos. Pero añadió la coletilla que siempre añade el Gobierno: que está cómodo con las cuentas prorrogadas de 2023 porque son unas buenas cuentas.
Es más. Bolaños citó un debate académico celebrado recientemente en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales para señalar que presentarlos es más una «obligación política» que un mandato constitucional. A pesar del artículo 134.3 de la Carta Magna: «El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior».
En el Plan Anual Normativo de 2025, el Ejecutivo también incluyó la aprobación de los Presupuestos de 2025. De la misma manera que en el de 2024 había incluido la aprobación de los de 2024. Y ni un año ni otro cumplió, como tampoco parece que este año vaya a ser distinto.
El sucesor de María Jesús Montero en el Ministerio de Hacienda, Arcadi España, es quien más ha venido haciendo por mantener viva la llama de los Presupuestos. «Los vamos a presentar, pero ahora nos tenemos que centrar en las consecuencias de la guerra y, una vez estén monitorizadas y veamos qué sucede en los próximos meses, se tomarán las decisiones de cara a los Presupuestos», señaló hace dos semanas en una entrevista en la SER.
Lo inconfesable
El Debate contó el 5 de febrero que, por error, el Ejecutivo había revelado en el BOE de un día antes que no esperaba tener Presupuestos tampoco en 2026. La confesión involuntaria se produjo en el texto del real decreto ley con la subida de las pensiones. En él, el Gobierno eliminó la referencia a los Presupuestos de 2026 en la disposición adicional primera y la sustituyó por una fórmula indeterminada. Esta: «En tanto se apruebe una nueva Ley de Presupuestos Generales del Estado, el contenido de los títulos IV y VIII, y las disposiciones adicionales concordantes de la Ley 31/2022, de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2023, así como sus disposiciones de desarrollo, mantendrán su vigencia (…)».
Este periódico también contó el pasado 20 de marzo que esta va a ser la primera legislatura de la democracia en la que las Cortes no aprobarán unos solos Presupuestos. Porque si los de 2026 no, los de 2027 menos aún. Las probabilidades menguan a medida que se acercan las elecciones generales. Dicho de otro modo: ni Junts, ni Podemos, ni probablemente tampoco ERC apoyarán, o apoyarían, unas cuentas públicas de Pedro Sánchez a escasos meses de los comicios.
En diciembre de 2022, el presidente logró que sus socios le aprobaran los de 2023 porque entonces nadie sospechaba que en julio de 2023 habría elecciones generales, convocadas precipitadamente por Sánchez tras el fracaso del PSOE en las municipales y autonómicas de mayo de aquel año.
El Gobierno lleva tres años consecutivos teniendo que revalorizar las pensiones por decreto ley precisamente porque no hay Presupuestos desde el ejercicio 2023. En 2024 no los llevó ni siquiera al Consejo de Ministros por el adelanto electoral en Cataluña. Entonces, los socialistas argumentaron que era mejor centrarse en los de 2025, porque estando ERC y Junts en campaña en Cataluña no iban a querer negociar nada.
Pero resultó que en 2025 tampoco les vino bien. Durante enero, febrero, marzo y hasta abril de ese año siguieron hinchando el globo, hasta que en mayo explotó. El Gobierno ni siquiera reconoció en ningún momento que había renunciado a la presentación de las cuentas públicas, sino que simplemente corrió un tupido velo. Lo que va camino de pasar ahora.