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Las confidencias entre Sánchez y el Rey

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el Rey en el Mobile World Congress en Barcelona

Casa Real  Sánchez rebaja al nivel de confidencias el despacho con el Rey el mismo día que cede las fronteras a Junts

El presidente del Gobierno aprovechó la inauguración del Mobile World Congress para informar a Don Felipe de la cumbre de Londres sobre Ucrania

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha añadido un nuevo desaire a su larga lista de desprecios, plantones y ninguneos al Rey. Lo hizo el pasado lunes cuando aprovechó la inauguración del Mobile World Congress en Barcelona para informar a Don Felipe, delante de los asistentes y ante los medios de comunicación, de un asunto tan relevante como la cumbre que se celebró la tarde del domingo en Londres para abordar la ayuda europea a Ucrania tras el abandono de Estados Unidos.

Además, ese mismo lunes, horas después, PSOE y Junts firmaban un acuerdo por el que el Gobierno cedía parcialmente a los separatistas catalanes el control de las fronteras y la inmigración a cambio de mantener a Sánchez en La Moncloa.

Dos asuntos de Estado de extrema relevancia que habrían merecido una reunión del Rey y el presidente del Gobierno a puerta cerrada en cualquier sala del recinto de la Feria de Barcelona, donde coincidieron a primera hora del lunes. O, al menos, una llamada telefónica previa, que no se produjo a juzgar por las palabras que ambos se cruzaron en el saludo.

Don Felipe y Sánchez se tapan la boca con la mano para evitar que les leal los labios

Don Felipe y Sánchez se tapan la boca con la mano para evitar que les leal los labiosEFE

Se tapaban la boca con la mano

Cuando Don Felipe llegó al MWC, Sánchez le recibió en la puerta y le dijo: «Señor, buenos días». El Rey le preguntó: «¿Qué tal ayer?», en alusión a la reunión de Londres, y Sánchez le respondió: «Bien, ya le comentaré luego». Tras el saludo al resto de las autoridades, Don Felipe y Sánchez se dirigieron al auditorio en el que se celebró un acto y ambos se sentaron en la primera fila, donde se habían colocado unos asientos a relativa distancia.

Fue entonces cuando Sánchez arrimó su silla a la del Rey y empezó a informarle de lo ocurrido en Londres mientras les apuntaban decenas de cámaras de los medios de comunicación.

La señora de la gabardina

La situación era tan incómoda que tanto Don Felipe como el presidente del Gobierno se taparon la boca con la mano para evitar que les leyeran los labios. Mientras ambos mantenían la conversación confidencial, una señora con gabardina y bolsas de cartón se sentó justo detrás de ellos y se puso a hablar por teléfono ante la mirada del jefe de la Casa del Rey, Camilo Villarino, que estaba sentado detrás de Don Felipe. Cuando el Rey y Sánchez terminaron de hablar, la señora se retiró.

Don Felipe y Sánchez conversan ante Camilo Villarino, que observa a la señora de la gabardina

Don Felipe y Sánchez conversan ante Camilo Villarino, que observa a la señora de la gabardinaEFE

La Constitución establece en su artículo 62 que «corresponde al Rey ser informado de los asuntos de Estado» y el artículo 56 le atribuye la función de arbitrar y moderar «el funcionamiento regular de las instituciones». A ambos artículos se les da cumplimiento en los despachos del presidente del Gobierno con el Rey.

En España no hay ninguna norma escrita que regule cómo deben ser los despachos del jefe del Ejecutivo con el Jefe del Estado, ni tampoco su periodicidad. Su celebración a puerta cerrada y con periodicidad semanal forma parte de los usos y costumbres de la democracia desde su restauración. Sin embargo, ni Moncloa ni Zarzuela informan sobre estas reuniones, por lo que no se sabe cada cuánto tiempo acude Sánchez a informar al Rey.

Como en el Reino Unido

Al convertirse España en una Monarquía Parlamentaria, nuestro país adoptó el mismo sistema que hay en el Reino Unido, donde «el Rey mantiene una audiencia semanal con el primer ministro para hablar de asuntos de Gobierno», según explica el Palacio de Buckingham. La Casa Real británica añade que «aunque el Rey permanece políticamente neutral en todos los asuntos, puede aconsejar y advertir a sus ministros, incluido su primer ministro, cuando es necesario».

Al principio de la democracia, el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, acudía todos los martes a despachar con el Rey en el Palacio de La Zarzuela. Y, durante el verano, se celebraban dos despachos en el Palacio de Marivent, de Palma de Mallorca, de cuya celebración sí se informaba. Los despachos con el Rey tenían día fijo, pero eran flexibles y con frecuencia se adelantaban o atrasaban cuando el Monarca o el presidente realizaban un viaje o tenían un compromiso inamovible.

Las excepciones

Durante las vacaciones de verano, nunca pasaban más de quince días consecutivos sin que el jefe del Ejecutivo informara personalmente al Jefe del Estado. Y fue así hasta 2009, cuando José Luis Rodríguez Zapatero suprimió el segundo despacho estival para no tener que interrumpir el descanso, aunque al año siguiente lo retomó.

Después, en tiempos de Mariano Rajoy se produjo otra excepción. Fue en el verano de 2016, cuando el Rey interrumpió su estancia en Mallorca para desplazarse a Madrid y recibir al presidente en funciones, que estaba negociando el apoyo de otras fuerzas políticas al no contar con suficientes escaños en el Congreso de los Diputados para ser investido presidente.

En 2023 fue Sánchez quien decidió suspender el despacho de verano, con el argumento de que el presidente del Gobierno estaba en funciones, aunque en 2019 también lo estaba y sí fue a Mallorca a despachar con Don Felipe. Y el pasado verano se restableció. No obstante, sigue siendo un misterio la periodicidad con la que se celebran estas reuniones en la actualidad.

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