25 de octubre de 2021

Vestido de Vicky Martín Berrocal que lució Isabel Díaz Ayuso en su toma de posesión

Vestido de Vicky Martín Berrocal que lució Isabel Díaz Ayuso en su toma de posesiónEFE / El Debate

Moda

El triunfo del «no estilo» de Ayuso

Secretos del éxito electoral de su sencillo guardarropa

La presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso acierta de pleno también en la elección de sus estilismos, evitando llamar la atención por sus atuendos y centrando la importancia en su rol. Todo un éxito para una política comprometida y valorada que desea representar a una gran cantidad de madrileños. Recapitulamos los 5 puntos que convierten sus estilismos en un éxito a nivel político.
1. Parece de izquierdas pero es de derechas. Cuando en el PP anunciaron su candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, una desconocida mujer de rasgos agradables aparecía en las fotos. Su estilo personal, en cambio, quizás la hacía parecer más socialista que del PP. Todo un acierto para ganar votantes: los de derechas ya la iban a votar de todos modos. 
Y los de izquierdas solo podrían sentirse identificados con ese estilo tan poco refinado, con una aparente indiferencia al hecho de no ir conjuntada ni buscar ir impecable en exceso, algo que a veces delata a nuestras fantásticas políticas de derechas y las hace ser apodadas «pijas» aunque lleven buscándose la vida y currándoselo más de 30 años.
2. Peinado y maquillaje caseros. Todo un acierto. La cara angelical de Isabel Díaz Ayuso puede recordar algo a una activa Blancanieves del siglo XXI. Pero el hecho de que se note que se peine ella –o de que al menos lo parezca– la hace más asequible al público general. Su peinado de melena rizada y corta la convierte en alguien más cercano al look de «izquierdas» que al de la típica política del derechas. 
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

Otro acierto, quizás involuntario, pero un acierto al fin y al cabo, ideal para ocupar un espacio de derecha que abarque también a centristas cabales orgullosos de ser españoles y a socialistas arrepentidos de tanto sanchismo. 
Su maquillaje, a veces torpe, con la raya del ojo corrida o con labios excesivamente rojos, no hace más que reflejar la imagen de una mujer normal que como casi todas sus congéneres, hace lo que puede con la brocha y el lápiz khol.
3. Estilismos corrientes. Su naturalidad la lleva a combinar pantalones negros con camisas blancas y blazers rojas, un estilismo más bien de azafata de congresos de IFEMA que de política sobresaliente. Acertadísimo desacierto. 
Los pantalones apretados y las camisas no muy pulidas son otro síntoma de naturalidad, de una política excepcional que no tiene tiempo para estar planchando ni yendo de compras todo el día, ni para llevar una agenda con sus estilismos de a diario, ni siquiera para buscarse una estilista que la convierta en espectacular Cenicienta con príncipe. Díaz Ayuso dedica su tiempo a la Comunidad de Madrid y los que aquí vivimos se lo agradecemos enormemente.
4. Calzado poco sofisticado. Botas negras poco favorecedoras, zapatos aburridos y sandalias sencillas son parte de un guardarropa que no fomenta envidia, el pecado nacional, con lo cual se gana el favor de las votantes, que la ven como la vecina de al lado y no como una modelo de pasarela.
Díaz Ayuso, en la entrega de los Premios Platino

Díaz Ayuso, en la entrega de los Premios PlatinoEFE

5. Se adapta al protocolo imperante. No se excede con minifaldas, utiliza el traje de pantalón para ir cómoda en actos de a diario y sabe escoger algunos modelos elegantes para las ocasiones más vestidas, como los atuendos de Vicky Martín Berrocal que lució recientemente: el rojo para su toma de posesión el día 19 del pasado mes de junio –aunque el escote ilusión en tul u organza debe reservarse para la tarde/noche– o el vestido en tono nude con el que acudió al acto de los premios Cavia. 
Isabel Díaz Ayuso triunfa en las urnas ampliando su base de votantes a una gran comunidad de ciudadanos que desean seriedad, valentía y eficacia por encima de todo. La moda, toda una declaración de intenciones, nunca debe prevalecer sobre la misión y resultado de los políticos.