18 de agosto de 2022

Cochinillo Lúa

Cochinillo Lúa

El Chef Judicial 

Lúa Madrid, esencia de Galicia en el corazón de Chamberí

La oda a la gastronomía de Lúa es un viaje que nos lleva del mar a la tierra para hacernos sentir libres con platos como el «pulpo a feira» o el Foie micuit

En el número 5 del Paseo de Eduardo Dato encontramos una sala de gastronomía moderna, distinta con el producto de primera calidad como filosofía. Un restaurante orientado hacia la belleza de sus platos, irresistible para los más exquisitos paladares y en el que el chef Manuel Domínguez despliega lo mejor de los pueblos de Galicia para agasajar con sensaciones inolvidables a todo comensal que tenga el acierto de visitar Lúa Madrid.
Con una decoración que invita a sentirse como en casa por sus acogedores espacios, el chef Domínguez nos invita a probar sendos menú degustación, «Lúa» y «Lúa Chea», que nos brindarán un recorrido completo por joyas gastronómicas que seducirán con su elegancia en cada pase. Las ostras con sopa de tomatillo verde, jalapeño y cilantro nos evocan un bocado atrevido y picante que comenzará a elevar nuestra temperatura culinaria y nos conducirán hacia un frenesí de entrantes de mar sorprendentes y de indudable calidad. El tartar de atún rojo con toque mejicano en forma de guacamole y polvo de nacho o el salto hacia Perú en forma de tiradito de chicharro y leche de tigre de ají amarillo destacarán en estas primeras olas. El «pulpo a feira» o las almejas a la marinera con curry amarillo nos obsequiarán con platos tradicionales gallegos caracterizados por un aire de modernidad. Las irresistibles bravas de langostino con el punto exacto de picante y platos frescos como la ensaladilla de mariscos o el festival de atlántico en forma de salpicón de bogavante, cigala, carabinero y langostino nos brindan belleza y excepcional sabor en cada gota de este infinito océano gastronómico.
Bravas de bogavante

Bravas de bogavante

Para maridar estos primeros platos, la bodega de Lúa nos brinda un vino de la ribera del Miño, un Pazo de San Mauro de 2020, albariño expresivo, fresco y floral que armonizará con generosidad aromática los primeros compases de nuestra velada. Un Bierzo como Altos de Losada 2019 Villa de San Lorenzo, modelo de gran pureza y maduración lenta, generoso de frutas de hueso y pera con cierta salinidad y vitalidad se antoja como una combinación perfecta para el carpaccio de carabinero con mayonesa de jengibre, maracuyá y crema de apio y manzana. Plato de indudable calidad que pugna por el reinado de estos maravillosos entrantes junto a la exquisita dulzura de un Foie micuit sobre empanada de pera y queso San Simón caramelizado.
Foie micuit

Foie micuit

En las gélidas tardes de invierno Lúa Madrid nos hará desaparecer cualquier síntoma de frío con unas sensacionales verdinas con carabinero, con una sopa de ají de gallina con zamburiña y camarones o con unos deliciosos callos de garbanzos. Serán el preludio de la sinfonía de pescados y de la galería de piezas de la tierra que con suma originalidad nos esperan como platos principales. Antes de entrar en las notas más sublimes de la oferta culinaria de este elegante restaurante, debemos degustar, entre confidencias, risas y reflexiones de libertad, los compases de un Predicador 2018, tempranillo equilibrio entre fruta y roble, magnífica elección crianza de 18 meses en barricas de roble francés para maridar platos de cuchara con los que deleitarnos.
Verdinas con carabineras

Verdinas con carabineras

La ópera prima de Lúa llega de la mano de un cochinillo distinto, sabroso y suave de inigualable belleza visual que confitado a baja temperatura constituye la joya de la corona de este restaurante. Para elevar el placer hasta cotas que acaricien el cielo de la capital, un Viña Ardanza de 2012, diamante de las bodegas de Rioja Alta, fresco en boca y buena acidez con final largo y persistente que rivalizará por el honor de maridar este magnífico plato con un tinto de Cádiz, Finca Moncloa, vino con cuerpo de las variedades cabernet sauvignon, merlot, tintilla de rota, syrah y petit verdot con el que González Byass nos demuestra que las tierras gaditanas extienden su seducción mucho más allá de los jerez y olorosos. Como complemento de las delicias de la tierra encontraremos una paletilla de cordero con miel, un lomo bajo de vaca o las jugosas carrilleras de ternera estofada con curry rojo y parmentier. En torno a este último plato deberá brotar un Gran Reserva 904 de 2011, que llegará para regalar primaveras en medio de nuestro invierno, para acercarse a nuestro labios y desnudar nuestros deseos con aromas intensos de confitura de moras, frambuesas rojas y piel de naranja con notas balsámicas de regaliz, clavo y chocolate mentolado. Una caricia fina y elegante que estremece en boca y enamora el alma.
Carrillera de ternera

Carrillera de ternera

La oda a la gastronomía de Lúa culmina en platos como el bacalao en espuma de coliflor y espinacas, la merluza rebozada con crema de cigala o el bogavante sobre puré de patata de ajada y huevo noche frito. Una sucesión de placeres que acorralará nuestros miedos, nos hará olvidar los inviernos y nos dejará indefensos ante un verano eterno cuando probemos las cañas fritas de Carballiño, la ensalada de chocolate y frutos rojos o la tarta líquida de Santiago. Un viaje que nos lleva del mar a la tierra para hacernos sentir libres, aprovechar los deseos de besos y mojar nuestros labios con un romance que no esperará su turno y desbordará los sentidos.
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