Una pareja se hace un selfie con su perro
La pareja que ríe unida permanece unida: la ciencia demuestra que el humor une a los matrimonios
Las parejas que comparten risas tienen más probabilidades de manejar los conflictos de manera efectiva y mantener una relación duradera
No es lo mismo una pareja de humoristas, que una pareja con buen humor. Entre otras cosas, porque mientras los dúos cómicos más exitosos, desde Laurel y Hardy hasta Martes y Trece, suelen acabar con la separación más o menos traumática de sus miembros, en el caso de los matrimonios, la risa compartida es uno de los ingredientes determinantes para resistir las crisis y garantizar el futuro común. Y no es cosa de broma: lo corroboran varios estudios científicos.
En primer lugar, un reputado estudio de la Universidad de Carolina del Norte, publicado por un equipo de profesionales de su Departamento de Psicología, las parejas que comparten risas tienen más probabilidades de manejar los conflictos de manera efectiva y mantener una relación duradera. De hecho, el propio nombre del estudio ya daba una pista de sus conclusiones principales: La risa compartida como indicador conductual del bienestar relacional.
La base biológica del buen humor
No es el único respaldo científico a los beneficios de reír juntos. También el psicólogo y experto en relaciones interpersonales John Gottman, profesor de Psicología en la Universidad de Washington y codirector del Seattle Marital and Family Institut, afirma en un estudio del Gottman Institute por él fundado que «las parejas que comparten momentos de alegría y que se ríen juntas tienen una mayor probabilidad de superar las crisis y mantenerse unidas a largo plazo».
Más allá del hecho de compartir un buen rato, Gottman explica que hay una base biológica para estas respuestas positivas que vienen de la mano de las carcajadas: gracias a la liberación de endorfinas, la risa brinda momentos de conexión emocional para los cónyuges, que sirven como amortiguador frente al estrés y las tensiones cotidianas.
Sin ironías ni burlas vejatorias
Aunque para que fortalezca la relación y beneficie la resolución de conflictos en el matrimonio, la risa tiene que seguir algunas normas. Por ejemplo, según otro estudio, esta vez realizado por la Universidad de Kansas en 2016, aquellos matrimonios que utilizan el humor de manera constructiva, y no vejatoria o irónica, en momentos de desacuerdo, son más propensas a resolver sus problemas más rápidamente y sin generar resentimientos.
Según el estudio de la Universidad de Carolina del Norte, los beneficios relacionados con la resolución de conflictos se deben a que el humor reduce el nerviosismo emocional, rebaja la tensión del momento y permite que ambas partes se enfoquen en el problema, sin tomarlo de manera personal. Además, el estudio reveló que el uso de bromas suaves y risas compartidas durante o después de una discusión tiene una función «engrasante» para las soluciones: facilita la recuperación emocional, y reduce el riesgo de que las parejas caigan en patrones destructivos de comunicación, como menosprecios o sarcasmos.
No hace falta ser gracioso
Y aunque no todo el mundo nace con una gracia natural, la buena noticia es que el sentido del humor puede entrenarse y no necesita ser elaborado, chistoso o brillante para cumplir su función en la familia.
Según los expertos, puede bastar con no tomarse las cosas a la tremenda, propiciar hábitos alegres como ver una serie o película divertida juntos, compartir anécdotas graciosas, reírse de uno mismo, o hacer bromas sobre los pequeños fallos cotidianos para fortalecer el vínculo.
Con el importante matiz de que las parejas que se burlan de sí mismas de manera no agresiva tienden a tener relaciones más saludables y felices, porque el humor, combinado con el respeto mutuo, permite reducir el estrés y es percibido como un modo de expresar el amor a partir de la complicidad, la intimidad y la exclusividad.
Así, la evidencia científica permite afirmar, con toda gravedad, que los matrimonios que se ríen juntos disfrutan de un mejor clima familiar y resisten mejor los sinsabores de la vida. Poca broma con no tomarse en serio el humor.