Pau Garcia-Milà habla en una entrevista con Ramón, un anciano mallorquín aprendiz de Inteligencia Artificial
La tercera edad, sin límites
Estudiar IA a los 91 años: «No es cuestión de edad, sino de curiosidad»
Ramón, un ingeniero mallorquín, ha roto moldes al convertirse en el alumno más veterano de 'Founderz', la escuela de negocios digitales donde está matriculado en un máster online
el mundo actual cambia a una velocidad vertiginosa y prueba de ello son historias como la de Ramón, que –lejos de conformarse con lo aprendido durante toda una vida– ha decidido reinventarse a sus 91 años de edad formándose en la última tendencia reinante: la inteligencia artificial. Tal y como explica en una charla con Pau Garcia-Milà, cofundador de la empresa 'Founderz' en la que se encuentra cursando este máster de forma telemática: «La IA será como la mecanografía, todo el mundo acabará usándola, aunque hoy parezca cosa de unos pocos».
Este doctor en Ingeniería Industrial ha sido testigo de todo tipo de revoluciones, desde la guerra, pasando por la televisión hasta asentarse, y de qué manera, en la era de la tecnología. «Estudiando me siento vivo» añade –en dicha conversación que cierra el último capítulo de la serie «IA en marcha»– con un brío que cierra la puerta a cualquier tipo de prejuicio.
Desde muy joven entendió el valor del esfuerzo: «En casa no había mucho dinero, así que empecé a trabajar siendo muy pequeño», recuerda.
Una sólida trayectoria en los negocios
Profesionalmente ha ocupado cargos de importancia en multinacionales como General Foods, Cadbury, Schweppes o Blockbuster, viviendo en países como Francia, Inglaterra o Estados Unidos.
Además, fue docente en una escuela de negocios en Barcelona, manteniendo un fuerte vínculo con el campo académico, en el que a su vez fue director de teatro del colegio mayor en el que residió durante su época universitaria en la ciudad condal.
A día de hoy participa también en la comunidad de dicha entidad digital, en la que imparte conferencias a otros alumnos sobre sus experiencias. Señala hacerlo con humildad: «He hecho algunos ejercicios con éxito y otros sin. Solo cuento lo que me ha pasado, nada más».
El ánimo de no quedarse atrás
Movido por su insaciable ímpetu, destaca a modo de máxima que «el problema de aprender una tecnología no es cuestión de la edad, sino de la curiosidad». A lo que añade que comenzó este curso para seguir las conversaciones de sus nietos y movido, en gran parte, por su mujer: «Ella me enseñó un vídeo sobre 'Founderz' y me pareció interesante. Ya había oído hablar de la inteligencia artificial, pero nunca había profundizado. Así que decidí apuntarme...».
En este sentido asegura que «al principio puede parecer un reto complejo, pero no lo es tanto. Y si yo, con 91 años, puedo estudiarla, cualquiera puede hacerlo».
Cuando es preguntado por su chocante inquietud a pesar de encontrarse en una etapa tan madura de su existencia, explica que «hay personas que no tienen interés nunca por nada y otras que lo tienen siempre, en cualquier momento de su vida. Todo depende del carácter de cada uno».
Hay personas que no tienen interés nunca por nada y otras que lo tienen siempre, en cualquier momento de su vida. Depende del carácterAlumno de 91 años entrevistado para el último capítulo de la serie documental 'IA en marcha'.
Más aún, observa: «Leí hace poco una encuesta que decía que el 70% de los empresarios ya plantean utilizar IA, pero ni la tercera parte entiende como funciona. Esta brecha asimétrica me causó cierto temor y decidí ponerme con ello».
El episodio –ya disponible en la página web de esta entidad en acuerdo con Microsoft– no solo presenta a Ramón programando una aplicación, sino también reflexionando sobre las transformaciones globales y la trascendencia de aprender a cualquier edad.