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Las instalaciones de Planned Parenthood en Wisconsin ya no dan citas para abortar

Las instalaciones de Planned Parenthood en Wisconsin ya no dan citas para abortarGoogle Street View

Acusan al gigante abortista Planned Parenthood de hormonar a menores para cambiar de sexo sin control médico

Una investigación encubierta afirma que varios centros de Planned Parenthood ofrecerían tratamientos a adolescentes –incluso por telemedicina– sin evaluación clínica previa, y sin el conocimiento ni la compañía de sus padres presentes.

El tema es delicado y afecta a familias reales. La organización provida Live Action ha publicado una investigación que recoge llamadas encubiertas a 33 centros del gigante abortista Planned Parenthood, que probarían cómo, además de practicar abortos, dan y prescriben hormonas de cambio de sexo a menores de edad, sin informes médicos ni conocimiento de sus padres.

En concreto, según cita el portal International Family News, en siete de los centros, los empleados habrían confirmado la prescripción «el mismo día» de «hormonas cruzadas» a adolescentes de 16 años, incluso en la primera cita y por vía virtual o telemática.

En otros cinco centros, según la investigación, se indicó que para recibir el tratamiento, los adolescentes no requerían prueba de terapia previa, ni un informe de salud mental, ni ningún tipo de documentación adicional. Y en un caso, se sugirió a la adolescente que la madre no tendría que estar presente durante la visita, ni enterarse del proceso.

«No es atención sanitaria, es abuso»

Tras la publicación del informe de Live Action, Planned Parenthood no negó los hechos del reportaje. Sólo se ha limitado a responder que sus centros «proporcionan atención de afirmación de género adecuada a la edad e informada por estándares clínicos», reivindicando la legalidad de su práctica.

Live Action, por su parte, ha asegurado que el acceso rápido a este tipo de fármacos, con posibles efectos adversos para la salud y consecuencias irreversibles –como esterilidad o cambios permanentes de voz o en la piel, incluso aunque se suspenda el tratamiento– «no es atención sanitaria, es abuso infantil», en palabras de su presidenta Lila Rose.

Subvención de 700 millones de dólares

El caso ha escalado a la arena institucional: la Subcomisión DOGE de la Cámara de Representantes ha abierto una investigación solicitando a Planned Parenthood (que recibe más de 700 millones de dólares al año de los contribuyentes de Estados Unidos) información financiera y protocolos sobre «gender-affirming care» para menores, citando «grabaciones recientemente publicadas» (en alusión a Live Action).

Además, se va investigar si se están llevando a cabo ofertas de acceso en el mismo día y con «poca supervisión médica», así como las «dudas sobre consentimiento parental».

Debate internacional

El debate internacional sobre menores y hormonas sigue creciendo por las evidencias de que quienes promueven este tipo de terapias insisten de forma reiterada en que los menores se sometan a ellas cuanto antes, y sin protección ni acompañamiento de su familia.

El centro de estudios e interlocución ante la ONU C-Fam, con sede en Nueva York, viene pidiendo proteger a los menores de intervenciones hormonales, y reclama que se revisen las políticas públicas, a la luz de la evidencia científica y asistencia.

Ahora, C-Fam ha recogido los hallazgos de Live Action y el choque entre prácticas clínicas, marcos legales estatales y el creciente escrutinio de autoridades y legisladores, para presentarlos ante la ONU y obligar a los países a adoptar medidas que busquen el bien superior del menor.

Duros testimonios de «destransición»

Una de las partes más polémicas del reportaje elaborado por Live Action son los testimonios de «destransición».

Por ejemplo, una joven denuncia haber recibido testosterona a los 16 años pese a tener un historial de severos problemas de salud mental, y sin advertencias claras sobre riesgos a largo plazo.

Un relato que subraya la inexistencia de cribados rigurosos, ni de consentimiento informado real.

«Abuso infantil a niños vulnerables»

La fundadora y presidenta de Live Action, Lila Rose, ha explicado, en un comunicado de prensa, que «nuestro reportaje encubierto ha revelado una realidad escalofriante: Planned Parenthood está sometiendo a niños vulnerables a tratamientos hormonales irreversibles con casi ninguna supervisión médica. Estos medicamentos peligrosos pueden esterilizar, retrasar el crecimiento y dejar cicatrices de por vida. Esto no es atención médica. Es abuso infantil, y debe detenerse».

Además, ha destacado que «el abuso no termina ahí. Planned Parenthood es también la mayor cadena de abortos del país, y cada año mata a casi 400.000 niños no nacidos. Esto equivale a 400.000 vidas truncadas violentamente, hijos e hijas que nunca respirarán».

Y concluye: «Las prácticas abusivas de Planned Parenthood deben cesar. El Congreso debe retirarle la financiación a Planned Parenthood ya. Ni un solo niño más, nacido o no nacido, debe sufrir daños».

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