Un fotograma de Shrek 2
Así es el «shrekking»: la tendencia de buscar una pareja más fea que tú para «sentirte por encima»
El término «shrekking» arrasa en redes... y cada vez más entre los jóvenes. La tendencia consiste en elegir una pareja físicamente «peor», con la pretensión de garantizarte su fidelidad y tu alta autoestima. Pero ojo, porque el «ogro» suele «salir rana»
El término nació en TikTok como un guiño irónico inspirado en Shrek, el ogro más famoso del cine, y en su novia Fiona. Pero hoy ya divide a psicólogos y divulgadores en prensa especializada como Psychology Today o incluso en Forbes. Es el «shrekking».
Esta tendencia, cada vez más extendida entre los jóvenes, consiste en elegir, deliberadamente, a una pareja a quien se percibe más fea que tú, sólo para poder salir con alguien «por debajo de tu estatus», y así evitar infidelidades, sentirte a salvo del rechazo y mantener alta la autoestima.
Psychology Today, de hecho, lo ha definido como «practicar a propósito el ‘dating down’ (algo así como 'salir por debajo') para tener la sartén por el mango».
Y aunque algunos lo defienden pretextando que es un modo de enfatizar aquello de que «la belleza está en el interior», cada vez más voces advierten de sus riesgos, porque presupone aplicar jerarquías de «mercado» en la relación sentimental y, en último término, deshumaniza al otro, instrumentalizándolo como bálsamo para tus fragilidades.
El ogro que sale rana
Aunque no son pocos los usuarios de redes sociales que reconocen haberlo practicado –algunos, con mensajes de bastante mal gusto a modo de venganza contra un ex novio–, la lectura crítica se ha generalizado.
Con un matiz: tanto los comentarios de jóvenes anónimos que se confiesan practicantes del «shrekking» (algunas publicaciones de Instagram cuentan con miles de ellos), como los artículos de expertos publicados en cabeceras tan cools como Newsweek, Cosmopolitan, The Independent o YahooTrens desvelan que en esta tendencia, el «ogro» (o la ogro) a menudo «sale rana».
Algunas publicaciones tienen miles de comentarios reconociendo que suele salir mal
Y entre bromas y lamentos, muchos desvelan que, al final, fueron ellos quienes acabaron «getting shrekked», es decir, siendo «shrekkeados» y engañados por quien parecía un pazguato, una apuesta «segura».
Un modo de recibir lo que la Generación Z llama «karma instantáneo» y los clásicos tildaban de «justicia poética»: quien elegiste de forma frívola y manipuladora, acaba por serte infiel o manipularte con aún mayor frivolidad.
Una farsa soberbia y tóxica
Una de las primeras voces en describir el fenómeno, y también una de las más críticas, ha sido la del psicólogo Mark Travers, en un artículo de Forbes.
Travers explica cómo el «shrekking» refuerza un marco egoísta, cercano al narcisismo maltratador, en el que los deseos e inseguridades pesan más que la relación y la entrega. Más que un noviazgo, se trata de una farsa soberbia, humillante y más tóxica que el agua de la ciénaga de la película, que pretende obtener la seguridad afectiva «bajando el listón», en lugar de hacerlo desde la donación, trabajando las propias inseguridades y con límites sanos.
Y aunque elegir sólo por el físico no es, ni de lejos, un invento de esta generación, hacerlo por un físico feo sí que entraña una llamativa novedad, que retrata bien la mercantilización de las relaciones sentimentales.
¿Que se mueran los feos?
Ahora bien, ¿significa eso que los feos no pueden resultar atractivos, o tener una personalidad capaz de enamorar a una persona mucho más agraciada físicamente?
Según explica el orientador familiar Fernando Poveda, autor de La pareja que funciona, tan negativo es el «shrekking» como pensar que sólo podemos estar con alguien físicamente igual que nosotros, en un remedo del hit setentero de Los Sirex «Que se mueran los feos».
La belleza es pasajera y se transforma con el tiempo. Lo que hoy deslumbra, mañana cambia. Poner el peso en la apariencia es apostar por una base frágil que no resiste el paso de los años
«La belleza –asegura el experto en un análisis de este fenómeno publicado en su web– es pasajera y se transforma con el tiempo. Lo que hoy deslumbra, mañana cambia. Y cuando se construye una relación sólo sobre lo físico, es fácil que aparezca la insatisfacción o la búsqueda constante de estímulos nuevos. Por eso, poner todo el peso en la apariencia es apostar por una base frágil que no resiste el paso de los años».
¿Importa más la atracción o la personalidad?
Poveda apunta que, en realidad, el «shrekking» es el reverso de la «atracción sin personalidad» que viven tantas parejas, «con mucha química física, pero poca afinidad en lo personal». Más allá de la intensidad inicial, «a medio plazo, las diferencias de carácter, de expectativas o de valores terminan generando roces y desgastando el vínculo. La chispa puede ser fuerte, pero se apaga rápido si no hay compatibilidad real».
El escenario opuesto es el de la «personalidad, sin atracción». Es decir, «parejas con gran compatibilidad de valores, intereses y humor, pero donde la atracción física no es tan fuerte». Al final, estos vínculos «incluso llenos de complicidad, a menudo se viven más como amistades íntimas que como relaciones de pareja plenas».
Eso sí, según Poveda, «si hay compatibilidad profunda, valores compartidos y respeto, aunque la atracción física no sea inmediata, puede desarrollarse con el tiempo».
La combinación ideal es la que viven, de hecho, los protagonistas del fenómeno, Shrek y Fiona, a lo largo de toda la saga de películas: «Cuando conviven la atracción y la compatibilidad personal, la relación se siente plena: hay chispa y también confianza y complicidad», señala, «porque lo físico enciende la llama y la personalidad alimenta el fuego día tras día».
Y concluye con un consejo que vale tanto para quienes buscan sólo al «príncipe azul» o a su «reina de corazones», y como también para quienes prefieren besar sapos sólo para sentirse a salvo: «La pregunta no es si importa más la apariencia física o la personalidad, sino cómo equilibrar ambos factores. La belleza se gasta, pero la personalidad permanece. Valorar lo interior no significa ignorar la atracción, sino entender que el amor verdadero se construye día a día y puede generar deseo y conexión incluso si al inicio falta la chispa».