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La Casa Museo del Ratón Pérez es un lugar lleno de magia e imaginación

La Casa Museo del Ratón Pérez es un lugar lleno de magia e imaginaciónCasa Museo del Ratón Pérez

La casa museo del Ratón Pérez: un plan de cuento en pleno centro de Madrid

A dos pasos de la Puerta del Sol, el Museo del Ratón Pérez convierte la caída de un diente en aventura familiar: vitrinas diminutas, pasadizos y hasta una puerta secreta en el Metro encienden la fantasía.

La historia comienza con un diente de leche real, en todas las acepciones del término. A finales del siglo XIX, la Reina María Cristina pidió al sacerdote jesuita Luis Coloma que consolara a un niño muy especial –el pequeño Alfonso, futuro rey de España– por la caída de su primer diente.

El sacerdote relató entonces por primera vez las andanzas de un bondadoso ratón que vivía con su familia en una caja de galletas, en una casa de la céntrica calle Arenal. Y decimos «relató», y no «inventó», porque el padre Coloma se limitó a constatar un hecho: cuando a un niño se le cae un diente, recibe una sorprendente visita por la noche.

Así fue como nació el relato que, de boca en boca, convirtió una anécdota doméstica en tradición nacional: el Ratón Pérez, amigo de los niños.

Un museo diminuto

Semejante personaje de diminuta figura bien merece su museo. Y lo tiene, en pleno corazón de Madrid, a pocos pasos de la Puerta del Sol.

La Casa-Museo del Ratón Pérez recrea ese universo infantil, con guiños a la historia original: maquetas, cartas, dientes de personajes ilustres (recreaciones, claro está, pues los auténticos los custodia el ratón), pequeñas habitaciones, recortables antiguos y vitrinas en miniatura que parecen sacadas de una casita de muñecas.

La visita es breve, pero perfecta para familias con peques: basta media hora larga para recorrer con calma esta casa-museo, leer los paneles, descubrir dónde vive la familia Pérez, hacerse fotos en la diminuta caja de galletas, pasar por secretos pasadizos y hasta agudizar el oído para saber si el ratón está o no en casa en ese momento.

Un plan redondo en familia

Está a dos pasos de la Puerta del Sol, en la primera planta del número ocho de la calle Arenal, lo que permite combinar la visita con un paseo por el Madrid de los Austrias: chocolate con churros, librerías de solera, mimos ambulantes, bocadillos de calamares y hasta una parada en alguna iglesia cercana, como la de San Ginés, para recordar la ingeniosa bondad del padre Coloma.

Y aunque puede visitarse en cualquier momento, el museo suele organizar cuentacuentos y talleres, por lo que es muy útil consultar previamente la programación en su web.

Una advertencia: es muy recomendable reservar la entrada (se puede hacer incluso por WhatsApp) sobre todo en fines de semana y en vacaciones. El riesgo de quedarse en la puerta, si no se reserva previamente, es bastante alto.

La puerta secreta del Banco de España

Para completar la magia, merece la pena bajar, en metro o caminando, hasta la cercana boca de la estación de Banco de España (L2). Allí, escondida en un pequeño escalón, se encuentra una minipuerta, propiedad del Ratón Pérez.

¿Y qué hace allí tan misteriosa entrada? Dicen quienes saben que al otro lado se accede a un pequeño pasadizo (a prueba de gatos), por el que el ratón accede hasta los sótanos del Banco de España. Y que allí, recoge las monedas que luego deja bajo las almohadas, o junto a la puerta de la habitación, a cambio de los dientes.

Por cierto, ¿Qué hace el Ratón Pérez con todos los dientes que recoge? En la Casa-Museo se da la respuesta.

Importante antes de ir

La visita a la Casa Museo del Ratón Pérez encanta a los niños... y a los padres puede servirles de mucho si saben cómo enfocarla.

Porque entrar en ella es recordar que la infancia necesita rituales, y que la inocencia merece ser custodiada: una cajita para el diente, una nota manuscrita, un trocito de queso o una oración corta antes de dormir son gestos mínimos que los niños atesoran para siempre.

Y aunque entre semana suele haber visitas escolares, el horario para familias es de lunes a viernes, de 10:30h a 14:30h y 16:30h a 20:30h; y los sábados, domingos y festivos, de forma ininterrumpida, desde las 10:30h hasta las 20:30.

Es importante tener una cosa clara antes de ir: el horario de cierre es inflexible... porque el Ratón Pérez tiene que salir por la noche a hacer la ronda de recogida dental.

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