Luis Lorenzo y Arancha Palomino, a la salida de los juzgados, el pasado 8 de noviembre
Nuevas revelaciones
La tía Isabel a una cuidadora: «Luis Lorenzo y Arancha me tienen secuestrada»
El estudio del contenido de los teléfonos móviles de los dos sospechosos de matar a la tía Isabel han llevado a los investigadores a encontrar a una testigo vital y hasta ahora desconocida
El estudio de los teléfonos de Luis Lorenzo y Arancha Palomino les desnuda por completo. Deja en cueros su verdadera personalidad y descubre que de la tía Isabel sólo les interesaba el dinero. Incluso habrá quien pueda concluir que la condujeron a la muerte para cobrar la herencia. En esos móviles, los investigadores han descubierto dos nuevos aspectos hasta ahora desconocidos. Uno de ellos: una nueva testigo cuyas revelaciones ponen la piel de gallina y describen la indignidad de los dos sospechosos. El segundo: los mensajes del actor con un asesor fiscal con Isabel todavía en vida. Se estaban repartiendo la herencia antes de que falleciese en la seguridad de que «le quedaba poco».
El informe del grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Madrid, que Su Señoría tiene sobre la mesa desde hace días, dice así sobre el teléfono de Luis Lorenzo: «Se halla conversación con una persona que es identificada como Jorge A. L., gestor de Luis Lorenzo. En dicha conversación se evidencia que el actor tiene la intención de revocar el testamento de Dª. María Isabel para desheredar a los hermanos, porque si no Arantxa va a tardar en cobrar y manifestando también que a la anciana le queda poco. También hablan del dinero a sacar de la cuenta de María Isabel, recomendando este gestor en sacar el dinero en cantidades de 2.500 euros. Posteriormente se halla otra conversación entre los mismos en las que D. Luis Lorenzo Crespo dice que le han negado acceso a las imposiciones a plazo fijo en Caja Rural Asturias».
Estos mensajes coinciden con varias extracciones de 2500 euros de la cuenta de la tía Isabel y con el viaje a Asturias en el que visitaron la oficina bancaria de la mujer y Luis y Arancha trataron acceder a la información de unas inversiones que la Caja Rural de Asturias se negó a facilitarles. Para los investigadores, «Es muy llamativo, ya que el testamento ya fue cambiado anteriormente con fecha 07 de mayo de 2021, en el cual se otorgó a Arancha la mayor parte del legado patrimonial de María Isabel. En este caso estarían hablando de un segundo intento de cambio de testamento, en menos de un mes, en el que por parte de Luis Lorenzo se estarían haciendo gestiones para desheredar totalmente al resto de hermanos de María Isabel con la única intención de cobrar lo antes posible, así como este hecho sería muy próximo en tiempo al intento de que se otorgase el poder de ruina que finalmente no aconteció por negativa de la notaría».
Esta es la primera de las revelaciones que aporta el estudio de los teléfonos de los investigados por el homicidio de la tía Isabel. Hay una segunda mucho más nauseabunda. En los chats de Arancha Palomino se descubrió que había «contratado» (nunca pagó) a una primera cuidadora que nadie hasta ahora sabía que existía. Su testimonio describe un comportamiento del actor y su mujer que produce nauseas. «Estuve trabajando en su casa unos 20 días. Comencé el 3 de mayo de 2021, pero, al final me acabé yendo. A mí de la tía Isabel no me dijeron nada de medicación. Se la daba Arancha. Cuando yo llegué, Isabel estaba alerta. Se podía conversar con ella, aunque hablaba poco porque solía tener sueño. Me dijo: «Me dan cosas para dormir».
No le daban de comer
Lo que no le daban, según la cuidadora era de comer. «No había comida en la nevera», explica la mujer. «Arancha decía que ella compraba la comida y se la daba a su tía, pero yo día tras día me encontraba la nevera vacía. Una vez le preparé pasta a Isabel y a los niños. Arancha se enfadó y me prohibió dar de comer a Isabel. La mujer estaba desnutrida. Ella me dijo: «No como nada, porque no me dan de comer».
Ni Arancha ni Luis estaban en casa por las mañanas, nunca en el tiempo que ella estuvo cuidando a la mujer. Sin su presencia Isabel se atrevía a hablar. «Me dijo: 'Me han secuestrado y no me dejan irme. Me han cogido en Asturias engañada, en Semana Santa. Me trajeron sin ropa. Solo tengo una muda y unas braguitas y algo de tirantes. No me lavan la ropa cuando está sucia. No quiero estar aquí». También me contó que le obligaban a bajar a los baños del garaje a hacer sus necesidades. Y me confesó: 'No sabes lo que me hacen cuando no estás tú». Yo le vi cardenales algunos días que venía por las mañanas. Sospeché que le golpeaban, pero cuando preguntaba a Isabel no me decía nada. No sé si por miedo'».