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El escritor Mario Vargas LLosa el día su 81 cumpleaños  en Lima.
28/03/2017

El escritor Mario Vargas Llosa, en una imagen de archivoGTRES

Mario Vargas Llosa logra el perdón de su exmujer

Tras el huracán Preysler, el escritor ha recuperado la estabilidad sentimental al lado de Patricia Llosa

Su plan de reconquista no ha fallado. El día que Mario Vargas Llosa hizo las maletas en Villa Preysler, se marchó con la certeza de que ese noviazgo estaba abocado al fracaso y que su lugar siempre había estado al lado de la que fue su mujer durante 50 años, Patricia Llosa. La pregunta en ese momento era si ella estaría dispuesta a perdonar, hacer borrón y dar una segunda oportunidad al hombre que la abandonó durante ocho años. No era la primera vez que Vargas Llosa se echaba en brazos de otra mujer, pero esta vez tardó demasiado en volver y hubo firma de divorcio de por medio.

Desde ese mes de diciembre de 2022 en el que el escritor y la socialité pusieron fin a su relación, la obsesión de Vargas Llosa ha sido recuperar a su mujer y volver a ser una familia unida que disfruta de la boda de una nieta o del cumpleaños de un hijo juntos. Y puede decirse que lo ha logrado. El premio Nobel comenzó a acercarse a su exmujer, a tratarla como una reina, deshacerse en atenciones y ella se ha dejado querer.

Mario Vargas Llosa y su exmujer Patricia, con sus hijos

Mario Vargas Llosa y su exmujer Patricia, con sus hijos

El exmatrimonio se ha vuelto inseparable. Tras el segundo ingreso por covid de Vargas Llosa en junio, pusieron rumbo a Sicilia para pasar una semana con algunos de sus hijos y nietos. Previamente, habían estado juntos en París, Lima, Santo Domingo, y también pasan temporadas en Madrid, en el ático que el escritor conserva en el barrio de los Austrias.

Patricia Llosa es la mujer que mejor conoce al escritor y su ruptura con Preysler no le sorprendió. Tampoco que él quisiera luego un acercamiento con ella. Su capacidad para perdonar es de admirar. Vargas Llosa y la socialité comenzaron a verse en febrero de 2015 en secreto y en mayo de ese mismo año, el escritor y su mujer celebraron sus 50 años de casados en Nueva York, en un restaurante del Upper East Side. Y solo una semanas después, el Nobel comunicaba a su familia su deseo de divorciarse, anticipándose a la portada que sacaría ¡Hola! el 10 de junio, anunciando su romance con Isabel Preysler. Una noticia muy difícil de digerir no solo para Patricia Llosa, sino para sus tres hijos, Álvaro, Gonzalo y Morgana, quienes no entendieron la traición a su madre.

El rostro de Mario Vargas Llosa comenzó a ser habitual en las páginas de la prensa rosa. Se acostumbró rápido a los photocalls y las recepciones con champán, un mundo frívolo que él criticó en su ensayo La civilización del espectáculo (2012). Se vio entonces a un hombre entregado, dispuesto a todo por la mujer que le había devuelto un amor propio de la adolescencia. Unas emociones y sentimientos que con el tiempo se desvanecieron y afloró entonces la incompatibilidad de sus mundos antagónicos. Él nunca se arrepintió de lo vivido, pero tampoco quiso mirar atrás.

El escritor está feliz de tener a Patricia al lado, vivir rodeado de libros y prepara el lanzamiento de su próxima novela Le dedico mi silencio.

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