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25 de febrero de 2024

La Reina Camila saluda tras su coronación.

La Reina Camila saluda tras su coronaciónEFE

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La significativa imposición de la Reina Camila para sus Navidades con Carlos III

La Reina asume un papel cada vez más preponderante, olvidando el legado de Isabel II

Es su segundo año como monarca británico, pero el primero en el que puede celebrar de forma apropiada la Navidad. El luto por la muerte de Isabel II impidió a su hijo, Carlos III, que se alzase como anfitrión de Sandringham House y llevase a cabo los mismos festejos que su madre.
El condado de Norfolk se vestirá en unas semanas de adornos navideños y abetos que den el pistoletazo de salida a la Navidad. Demostrando que son como una familia más, los Windsor siguen una serie de tradiciones año tras año que empieza por poner un árbol de Navidad, herencia de la Reina Carlota que data de 1800. Entonces, la soberana organizó una fiesta de Navidad para los niños de la corte, pero ante la falta de tejo, utilizó un pequeño árbol en una maceta de cuyas ramas colgaban dulces, almendras, frutas y juguetes.
A día de hoy la situación se sigue manteniendo y al pequeño árbol se suman otros colocados en diversas residencias reales, como el artificial que se sitúa en el comedor de Sandringham y los tres distribuidos por el Palacio de Buckingham.
Sin embargo, si por algo por va a destacar esta Navidad en los Windsor es no sólo por la aparente ausencia del Príncipe Harry y su familia, sino por la presencia de nuevos invitados. Hasta ahora, era tradición que la Reina Camila pasara el mediodía de Nochebuena con la familia de Carlos III para luego trasladarse a casa de uno de sus hijos y cenar con ellos. Sin embargo, este año la dinámica cambiará, consolidando la unión de ambas familias durante las festividades. La modificación refleja, además, la adaptabilidad de la monarquía a nuevas circunstancias y relaciones familiares, algo a lo que Isabel II no parecía muy dispuesta.
De esta forma, los hijos, nietos y hermana de la Reina Camila también tendrán su sitio en Sandringham. La esposa de Carlos III mantiene una excelente relación con sus hijos, Laura Lopes y Tom Parker-Bowles, y los hijos de éstos. Tom es padre de Lola, de 16 años, y Freddy, de 13; mientras Laura tiene a Eliza, de 15 años, y los gemelos Gus y Louis, de 13. Llaman especialmente la atención estos dos últimos puesto que fueron pajes reales durante la coronación junto al Príncipe Louis, hijo pequeño de Guillermo y Catalina de Inglaterra.
Tom Parker Bowles and Laura Lopes asistieron a la coronación de su madre como Reina

Tom Parker Bowles and Laura Lopes asistieron a la coronación de su madre como ReinaGTRES

Para poder asistir a la gran cena de gala tendrán que adecuarse al dress code exigido, de forma que ellas vistan vestidos largos, tiaras y joyas, y ellos, esmoquin clásico. Una tradición que ya promovió la Reina Madre en su día, que Isabel II quiso mantener durante décadas y que se espera que su hijo no elimine.
Este año, se espera además el regreso de Sarah Ferguson, exesposa de Andrés de York, que podría unirse por segundo año consecutivo al evento familiar. No faltarán, por supuesto, sus hijas, la Princesas Beatriz y Eugenia, con sus maridos, y sus hijos. Lo que está claro es que el Rey no alberga muchas esperanzas de contar con la presencia del Príncipe Harry y Meghan Markle. La relación ha experimentado un declive desde su última Navidad conjunta en 2018. De hecho, la última vez que los duques de Sussex se reunieron con la familia real fue en el funeral de Isabel II en septiembre del año pasado.
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