Recreación de Félix Bolaños, en el restaurante Lúa
Exclusiva
El restaurante de Madrid donde el ministro Bolaños se reúne a escondidas con su círculo de confianza
El ministro de presidencia es cliente habitual del reservado de un templo de la cocina gallega, en el barrio de Chamberí
un coche oficial se detiene ante un portón de madera, en el número 5 de la calle Eduardo Dato, que da acceso al reservado del restaurante Lúa. Se apea un hombre trajeado, con gafas de pasta y estatura modesta. Se trata de Félix Bolaños, en una de sus múltiples visitas a este templo de la gastronomía gallega para almorzar (de forma discreta) con sus invitados. Y la privacidad está garantizada puesto que la entrada al reservado es diferente a la del restaurante.
El ministro de presidencia y fontanero de Pedro Sánchez acostumbra a visitar este restaurante de Chamberí los días laborables, al salir del Congreso, o tras sus reuniones en su despacho de Moncloa. No resulta un hombre especialmente afable. «No saluda al portero ni a los vecinos con los que se cruza. Le acompañan siempre sus dos guardaespaldas y es quizá su exposición mediática en el Gobierno de Sánchez lo que le ha convertido en un hombre esquivo y escurridizo», comenta una fuente a El Debate. Una versión que concuerda con los que coinciden con él, en el barrio de Pirámides donde vive. Resulta habitual verlo comprar en el Mercadona del paseo de las Yeserías y los fines de semana, paseando por Madrid Río. «Incluso a gente que le han presentado, esquiva la mirada para no saludar», añade otra fuente.
El reservado de Lúa cuenta con capacidad para hasta 12 personas y además de tener acceso por el portal, se puede entrar por el restaurante, atravesando la cocina. Dispone de una amplia mesa de madera, sin vestir, y como decoración parte de su bodega. En la sala principal del restaurante reinan las vigas de madera, ladrillo visto y obras de arte contemporáneo en las paredes.
Manuel Domínguez
Lúa (luna en gallego) es el proyecto personal de Manuel Domínguez, natural de Carballiño y de familia pulpeira. Comenzó su idilio con la profesión a los 16 años cuando ayudaba a sus tíos y abuelos a preparar el pulpo en las ferias locales. Hace casi 20 años que Manuel abrió Lúa en un pequeño comedor de Zurbano y después, trasladó a su ubicación actual. Una casa de comidas cercana y trato familiar, que rinde culto al mejor producto gallego.
El imprescindible en su carta es el pulpo a feira, siempre terso, no excesivamente blando, y cortado en trozos grandes. Luego le añade un poco de pimentón y sal. No hay más secreto. Mención también merece su salpicón de bogavante, cigala, carabinero y langostinos, o la raya en caldeirada. Otros platos interesantes son la ensaladilla de marisco, las cocochas en salsa verde o la costilla de vaca gallega glaseada. En el apartado de postres, reina su famosa su tarta líquida de Santiago, más sutil y menos pesada, gracias a su toque cítrico. El precio medio de la carta es de 60 euros.
Pulpo a Feira de Lúa
En la bodega, cuenta con unas 150 referencias nacionales e internacionales que incluyen auténticas rarezas y una discreta selección de champagnes de pequeños productores. Además de unas botellas muy singulares: un vino propio, A Tiro Fijo, blanco y tinto, de Ribeiro, elaborados ambos en exclusiva para el restaurante por la bodega orensana Coto de Gomariz a partir de varietales autóctonas.
Salón principal del restaurante Lúa
Un restaurante por el que también han pasado Yolanda Díaz o Mariano Rajoy, siempre atraídos por su cocina gallega.