Álvaro Vargas Llosa y su madre, Patricia Llosa, en Marbella
Exclusiva
Patricia Llosa regresa a la clínica Buchinger de Marbella en su primer verano tras la muerte de Mario
La exmujer del premio Nobel fue fotografiada paseando con su hijo Álvaro en las inmediaciones del templo del ayuno terapéutico
Patricia Llosa es una mujer de tradiciones a la que le gusta aprovechar el mes de agosto para poner a punto cuerpo y alma. Tal y como hacía con Mario Vargas Llosa durante sus 50 años de matrimonio, este verano ha regresado a la clínica Buchinger de Marbella, según ha podido saber El Debate en exclusiva. Los clientes se someten a un estricto ayuno terapéutico destinado promover y restaurar la salud. Tras la muerte del escritor el pasado 13 de abril, en esta ocasión, le acompañó su hijo Álvaro Vargas Llosa.
Madre e hijo fueron vistos paseando por los alrededores de la clínica muy relajados, con acreditaciones colgadas al cuello que evidenciaban su estancia en el centro de bienestar. Patricia, con camiseta turquesa, pantalones oscuros, sombrero de ala ancha y zapatillas cómodas, apareció en actitud natural sin percatarse de la presencia de los paparazzis. En una de las imágenes se la ve agachándose para ajustar su calzado. En otras, camina tranquila junto a su hijo, botella de agua en mano, como cualquier huésped durante uno de los paseos que recomiendan.
Álvaro Vargas Llosa y Patricia Llosa en Marbella
La clínica Buchinger es famosa por sus ilustres huéspedes. Son asiduas Isabel Preysler y su hija Tamara Falcó. De hecho, Mario también participó en uno de estos retiros de ayuno junto a Isabel, durante sus años de observado noviazgo, entre 2015 y 2022. Y la casualidad ha querido que mientras Patricia Llosa se encontraba en la Buchinger, la socialité estaba en Marbella junto a unas amigas. Eso sí, sin hacer ayuno. Sorprendentemente, Isabel fue fotografiada en la churrería Marbella 2, merendando buen chocolate con churros, tras una tarde de compras. Elegantísima como siempre, aparecía renovada tras sus paradisíacas vacaciones en Maldivas.
Patricia Llosa y Álvaro Vargas Llosa en Marbella
Patricia Llosa, en Marbella
La Clínica Buchinger Wilhelmi es un santuario del descanso y la longevidad. Cada año ingresan miembros de la realeza, personalidades de la cultura y rostros conocidos de la alta sociedad que buscan sus famosos programas de ayuno supervisado. En España muchos conocimos este centro gracias a Carmen Sevilla, donde iba hace décadas a tomarse sus calditos y «a matarse de hambre», como ella decía. Un programa creado en 1920 por el doctor alemán Otto Buchinger, quien desarrolló el método del ayuno con uno de sus pacientes e implantó en las dos clínicas que existen en la actualidad. La primera que abrió está en el Lago Constanza (Alemania) y la otra, en Marbella, situada en una lujosa urbanización que tiene una avenida con su propio nombre. Entre ambas, reciben a unas 6.000 personas al año. Sí, los ricos pagan por pasar hambre.