El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz durante el tradicional acto de apertura del Año Judicial
Un psicólogo analiza el gesto que delató a García Ortiz en la apertura del Año Judicial: «Se condenó él solo»
El psicólogo Jose Capote analiza la disonancia cognitiva del discurso que pronunció el jefe del Ministerio Público, el pasado viernes
El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, ha admitido que su procesamiento por un delito de revelación de secretos vinculado a la pareja de Isabel Díaz Ayuso «naturalmente» le afecta a nivel personal, y no solo profesional. Este viernes todas las miradas estaban puestas en él durante su intervención en la apertura del Año Judicial, presidida por el Rey Felipe VI. La expectación era máxima por cómo afrontaría el jefe del Ministerio Público su delicadísima situación. Intentó proyectar normalidad institucional, aunque le delató el lenguaje no verbal y un lapsus lingüístico.
«Si estoy aquí como fiscal general del Estado es porque creo en la justicia y en las instituciones que la conforman. Creo en el Estado de derecho, en la independencia del Poder Judicial, en los principios de legalidad e imparcialidad. Y, por supuesto, también en la verdad», pronunció, en la ceremonia que se celebra en el Tribunal Supremo. Y es en ese momento de pronunciar la palabra 'verdad', cuando García Ortiz se desarma.
«Fue incapaz de mantener la mirada al público cuando pronuncia la palabra 'verdad'», declara el psicólogo sanitario y forense Jose Capote, en conversación con El Debate. «Él quiere enfatizar la palabra 'verdad', por esa razón, justó ahí, ralentiza el ritmo de discurso. En Psicología, cuando hablamos de la verdad y de la mentira, la mirada es muy delatora. Por ejemplo, apartarla es un signo evidente de que una persona está mintiendo», añade.
«No había una consistencia entre lo que decía (que confiaba en la verdad) con el lenguaje no verbal, pues no mantiene la mirada», declara. Para analizar este gesto se refiere a la teoría de la disonancia cognitiva, formulada por Leon Festinger en 1957. «Se trata del malestar o la incomodidad psicológica que experimenta una persona cuando piensa una cosa y dice otra».
El psicólogo sanitario y forense Jose Capote
«Los seres humanos tenemos la capacidad de adulterar y manipular nuestro lenguaje, pero difícilmente podemos controlar nuestro cuerpo. Y nuestro cuerpo habla. Él se delata y, podríamos decir, que incluso se condena solo a sí mismo con ese gesto», explica.
Hay que tener en cuenta el escenario en el que pronuncia su discurso estando procesado por revelación de secretos. Tiene que hablar ante el Rey de España y la presidenta del alto tribunal y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló. Además de los vocales del Consejo General del Poder Judicial; los integrantes de la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo y los magistrados de este órgano judicial; y los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia, entre otras autoridades judiciales.
Un 'mal trago'
El fiscal García Ortiz bebiendo agua antes de comenzar
Otro de los detalles más llamativos es la necesidad de tomar un vaso de agua antes de comenzar su discurso para asumir «el trago». O su lapsus al comienzo de su intervención al referirse inicialmente a las «singularidades procesales» y corregirse inmediatamente para hablar de «singulares circunstancias». Uno puede imaginar fácilmente en qué estaba pensando. Un lapsus linguae es un error involuntario al hablar, donde se dice una palabra por otra, y puede ser «una manifestación de pensamientos inconscientes». En este caso, asume que se sentará en el banquillo de los acusados.
García Ortiz se convierte en el primer Fiscal General en activo que permanece en el cargo mientras está siendo investigado por el Tribunal Supremo.