Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova, en una imagen de archivo
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Así fue la boda de Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova hace 20 años
El matrimonio solo duró dos años por caracteres irreconciliables
Cayetano Martínez de Irujo se casa el próximo sábado 4 de octubre en un lugar simbólico para la familia, la iglesia del Cristo de los Gitanos en Sevilla, un templo significativo para la difunta duquesa de Alba y en donde descansan parte de sus cenizas.
Bárbara Mirjan ha querido concederle al que será su marido ese deseo para sentir a su madre cerca en un día tan especial. Será la primera vez que la joven de 29 años pase por el altar, pero no para él, que hace 20 años ya vivió los nervios que se sienten al ser el protagonista de este tipo de ceremonias junto a Genoveva Casanova.
Lo cierto es que resulta significativo que las dos bodas se lleven a cabo en octubre, aunque las circunstancias de una y otra son completamente distintas. El enlace con Bárbara Mirjan nace del reposo y la meditación de tomar una decisión importante tras una década de relación. Los 33 años de diferencia –se conocieron cuando ella apenas había cumplido la mayoría de edad– no han sido un impedimento para que su amor supere los vaivenes del tiempo.
El noviazgo con Genoveva Casanova, en cambio, fue algo accidentado, tal y como describió la prensa de la época. Se conocieron a finales de los años noventa en Sevilla, a donde ella se había trasladado para llevar a cabo un intercambio de la Universidad de México, donde estudiaba Filosofía. Se enamoraron en el año 2000, cuando volvieron a coincidir en una competición hípica en Jerez de la Frontera en la que él participaba. El embarazo llegó pocos meses después y, en julio de 2001, ya tenían consigo a sus mellizos Luis y Amina. «Lo que ha llegado ni se buscó ni se dejó de buscar sino que vino así», expresó el duque de Arjona tras el nacimiento.
Aunque la relación no estaba del todo consolidada, la pareja decidió apostar por su familia, al principio, y formalizar su amor en 2005. Los dos deseaban una ceremonia íntima. Sin embargo, la expectación mediática del enlace de uno de los hijos de Cayetana de Alba no se lo permitió y terminó siendo una de las citas sociales del año.
La ceremonia fue oficiada por el párroco Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, gran amigo de la familia, y se llevó a cabo en la capilla que disponen en el conocido Palacio de Dueñas, en Sevilla. Para homenajear al país de la novia, se colgó en la misma un cuadro de la Virgen de Guadalupe, patrona de México. A las seis y media de la tarde, más de 200 invitados entre los que estaban El Litri, Carolina Herrera, Ramón García, Enrique Ponce, Paloma Cuevas, Curro Romero o Carmen Tello se congregaron para ver al conde Salvatierra con el traje de maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
Portada de ¡Hola!, que dio las exclusivas fotos del enlace
La socialité mexicana eligió un diseño de Alta Costura de Manuel Mota para Pronovias valorado en más de 60.000 €. Para el cuerpo ceñido del vestido de escote palabra de honor se utilizó voile de organza, a la que se cosieron motivos florales de encaje en la falda, que tenía una cola de dos metros. Para su entrada a la iglesia decidió acompañarlo de una chaqueta entallada de encaje de chantilly con mini cristales glasé.
La espectacularidad del vestido en sí mismo invitaba a que no llevase nada más para lucirlo. Sin embargo, dada la buena relación que tenía con la duquesa de Alba, lució como diadema una pulsera que Luis Martínez de Irujo le regaló con motivo de su propia boda.
Como manda la tradición, Cayetana fue la madrina, mientras Kenneth Larry Casanova, fue el padrino y quien llevó a su hija hasta el altar. Además de ellos y los contrayentes, el centro de todas las miradas fueron Luis y Amina, que ejercieron como pajes junto a Tana Rivera, su prima e hija de Eugenia Martínez de Irujo. La duquesa de Montoro, además, tuvo que reencontrarse en la boda con su exmarido, Francisco Rivera. La pareja estaba ya divorciada, pero el torero mantenía una relación excelente con su cuñado y suegra, por lo que asistió como invitado.
Cayetano Martínez de Irujo, con Bárbara Mirjan, Genoveva Casanova y sus hijos, Luis y Amina
Después de la ceremonia, los invitados se trasladaron a los salones del palacio, donde se sirvió una cena elaborada por Salvador Gallego. El antiguo cocinero de la Casa de los Alba eligió un menú a base de escalivada con puntillas, merluza al pil pil y membrillo con vinagreta de frambuesa.
Pese a lo enamorados que se mostraron, el matrimonio solo aguantó dos años. «Discutíamos por todo. Hasta que me di cuenta de que éramos dos personas con caracteres muy fuertes. Ni opuestos ni parecidos, sencillamente fuertes», reconoció Genoveva cuando le preguntaron por el motivo de su divorcio. En aquel momento, mantuvieron la cordialidad por sus hijos y a día de hoy mantienen una excelente relación.
«Para mí Cayetano es mi familia. Es mi pilar. Somos los dos pilares de una familia de cuatro», aseguró la mexicana. El aristócrata, por su parte, confesó que siempre se preocupará «muchísimo» por ella. «La cuido, me ocupo de ella en todos los sentidos. No es solo la madre de mis hijos, la quiero personalmente». Sin embargo, Genoveva ha decidido no formar parte del nuevo capítulo que su exmarido inicia. Ha vuelto a México, donde se ha reunido con sus padres, Mariana González Reimann y Larry Casanova.