Victoria de Marichalar, en una imagen de archivo
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Esta es la calle favorita de Victoria de Marichalar para ir de compras en Madrid
Ni mercadillos ni centros comerciales: la sobrina de Felipe VI compra en Serrano
A estas alturas, todos lo intuíamos: si Victoria Federica sale de compras por Madrid, no la vas a encontrar en un centro comercial de extrarradio ni rebuscando en un mercadillo vintage. Su hábitat natural es la calle Serrano, la Milla de Oro del barrio de Salamanca, donde conviven boutiques de lujo con tiendas más terrenales.
El pasado 27 de septiembre, a las 18:58 para ser exactos, la hija de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar fue vista caminando tranquilamente por Serrano, a la altura del número 48, justo donde se encuentra Massimo Dutti. Nada de coches oficiales ni posados preparados: iba con dos amigos, unas gafas XL negras y una naturalidad que sorprendió a quienes se cruzaron con ella. Naturalidad, eso sí, mezclada con esa presencia que hace imposible que pase desapercibida.
Victoria Federica de Marichalar
Su look era sencillo, casi normcore: pantalón marrón, camiseta de rayas y jersey anudado al cuello (manual de entretiempo). En el hombro, un mini bolso. En la mano, una gran bolsa de Zara, prueba de que, aunque pueda fichar en Loewe o Carolina Herrera, no le hace ascos a la enseña estrella de Inditex. ¿Casualidad? No tanto: a apenas unas manzanas, en el número 23, está la flamante tienda insignia de Amancio Ortega, reformada para ser algo más que una tienda. Hoy es un templo de la experiencia premium: moda, decoración, cafetería y hasta un apartamento Zara Home.
Y es que la Milla de Oro —como se conoce a la zona— es un verdadero catálogo de moda al aire libre. El apodo no es casual: este tramo del barrio de Salamanca concentra en apenas unas manzanas las tiendas más exclusivas de Madrid, desde firmas de lujo internacionales hasta joyerías históricas, lo que lo convierte en una de las áreas comerciales más caras y cotizadas de Europa.
En el número 16 se levanta Carolina Herrera, con sus icónicos vestidos y bolsos; en el 20, Elisabetta Franchi, para las que buscan sofisticación atrevida; en el 26, la boutique de Prada, reconocible por su verde pastel y con servicio de citas privadas; en el 28, Purificación García despliega sus básicos chic; en el 34, la espectacular Casa Loewe, que cambia de escaparates como si fueran instalaciones artísticas; y en el 47, el universo de El Corte Inglés, donde perderse entre infinitas marcas es casi obligatorio. Un recorrido que convierte esta calle en un museo vivo de la moda, desde lo más exclusivo hasta lo más accesible.
Lo gracioso es que la sobrina de Felipe VI podría salir de Prada con un bolso de miles de euros, dejarse tentar en Purificación García o pasarse horas en Casa Loewe, pero como su tía Letizia, al final siempre vuelve a Inditex.
Además, este barrio no es solo tiendas: es una arteria que arranca en la Puerta de Alcalá y desemboca en Príncipe de Vergara, y que tras el gran lavado de cara de 2010 luce hoy como una pasarela urbana. A un lado y otro se suceden las joyerías más exclusivas, como Cartier, Bulgari o Suárez, junto a boutiques de moda que parecen auténticos museos contemporáneos. En las aceras, las terrazas de restaurantes como Ten con Ten, Platea Madrid o Amazónico concentran a la clientela más selecta, mientras que espacios como el Museo Arqueológico Nacional o el centro comercial ABC Serrano completan la oferta cultural y de ocio de la zona. Todo está diseñado para brillar: desde los escaparates hasta los transeúntes, que muchas veces parecen seleccionados para encajar en el decorado.