Félix Bolaños, Pedro Sánchez o Pablo Iglesias arremetieron contra la educación privada
Los políticos de la izquierda que cargaron contra la educación privada y luego la eligieron para sus hijos
Nadie cuestiona la libertad de elección de la izquierda política ante las diferentes opciones de enseñanza que se ofrecen en España. Lo que ya resulta menos comprensible es la incoherencia en la que incurren los que cargan frontalmente contra la educación privada para acabar beneficiándose de ella en la formación de sus hijos. El último ejemplo lo protagoniza Pedro Sánchez, quien después de tildar las universidades privadas como «chiringuitos» que funcionan como «una máquina expendedora de títulos» acaba matriculando a su hija pequeña en una de ellas.
Carlota Sánchez Gómez, de 18 años, inició el pasado septiembre un doble grado en ADE y Marketing en inglés en ESIC University, una universidad privada católica ubicada en Pozuelo de Alarcón (Madrid). La propiedad y gestión del centro recae sobre la Congregación Religiosa de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, por ello el órgano de gobierno está formado por sacerdotes de la Congregación.
Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez
El grado que estudia la hija de Sánchez cuesta 12.900 euros al año y se extiende durante cinco cursos. Actualmente, la universidad cuenta con 2.539 estudiantes y no llega al mínimo que exige el Real Decreto 905/2025, aprobado el 7 de octubre, que obliga a tener 4.500 alumnos matriculados en titulaciones oficiales. El decreto también exige ofrecer diez grados, seis másteres y tres doctorados, y captar un 2% del presupuesto mediante proyectos de investigación competitivos. En el caso de ESIC, no ofrece doctorados en tres ramas de conocimiento ni cumple las exigencias requeridas de investigación.
El decreto contempla un plazo de seis años para que las universidades afectadas pueden cumplir los requisitos. ESIC tiene en marcha un plan para adaptarse de forma progresiva antes de esta fecha.
Fachada de Esic University
Con el inicio del nuevo curso, en septiembre, también trascendió que Irene Montero y Pablo Iglesias habían escolarizado a dos de sus tres hijos en un colegio privado de Las Rozas, a pesar de que habían calificado este modelo de enseñanza como «un atraco de los ricos a los pobres» o «un mecanismo de segregación social». Un centro, con un ratio de 24 alumnos por aula y un precio mensual de 500 euros sin incluir los extras. Cuenta con tres pistas de deporte, un gimnasio, un auditorio, tres laboratorios, una biblioteca. Organiza viajes de esquiar y ofrece actividades extraescolares como taller de cocina, pickleball, o defensa personal.
El Debate también informó en exclusiva de que el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, también sacó a su hijo del colegio público, Joaquín Costa, del paseo de los Pontones, para matricularlo en el Estudio, uno de los centros más elitistas. Una institución privada, laica, creada en 1940 por Jimena Menéndez-Pidal, Carmen García del Diestro y Ángeles Gasset, con el propósito de preservar y difundir la filosofía de la Institución Libre de Enseñanza y el compromiso de mantener vivo su modelo educativo.
La propia ministra de Educación, Pilar Alegría, también llevaba a su hijo a un colegio privado internacional de Zaragoza, el Liceo Francés Molière, de 7.000 euros anuales. Y recordemos que las hijas de Isabel Celaá, exministra de Educación que asfixió la educación concertada, estudiaron en las Irlandesas de Leioa antes de cursar sus carreras en Deusto. Quizá deberían reflexionar sobre la necesidad de ser consecuentes con lo que predican.