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Víctor Muñoz

Víctor MuñozGTRES

El pueblo de 130 habitantes que marcó a Víctor Muñoz, el jugador de la Selección Española que ha fichado por el Liverpool

Aunque nació en Barcelona, siempre rememora los veranos de su infancia en Boniches, en plena Serranía Baja de Cuenca

Tiene poco más de 130 habitantes, apenas cuatro calles contadas y un paisaje que parece el fondo de pantalla ideal para evadirse del mundo. Rodeado de pinares infinitos y custodiado por el río Cabriel, Boniches, en plena Serranía Baja de Cuenca, es ese remanso de paz donde el reloj parece haberse tomado un respiro. Lo que nadie en este rincón manchego se esperaba es que su tranquilidad iba a saltar por los aires, en el mejor de los sentidos, por culpa del hombre del momento: Víctor Muñoz.

Mientras medio planeta tiene los ojos puestos en él durante el Mundial y en Anfield ya le preparan la camiseta del Liverpool, el extremo de 22 años tiene claro cuál es su verdadero lugar en el mundo. Y no, no está en los palcos de Madrid, ni en las avenidas de Barcelona, ni en los muelles de Inglaterra; sus raíces más auténticas se riegan con agua de la serranía.

Aunque nació en la Ciudad Condal, el joven futbolista lleva con orgullo ser el nieto de una de las familias más queridas de Boniches. Allí pasó los veranos de su infancia, de esos de rodillas peladas, tardes eternas en el río Cabriel y amigos de los que son para toda la vida. Aunque sus últimos veranos han sido un auténtico torbellino encadenando pretemporadas con el Real Madrid y Osasuna, la nueva perla de la Selección siempre busca un hueco para volver a su segunda casa.

Playa de Boniches

Playa de Boniches

De hecho, sus colegas de fechorías infantiles son los que hoy organizan las fiestas patronales del pueblo, una dosis de realidad que a Víctor le ayuda a mantener los pies en el suelo. Él mismo lo resumía a la perfección en una entrevista concedida a Diario de Navarra: «Vengo de una familia muy normal y muy currante. Mi madre era peluquera, pero tuvo que dejarlo por un problema en la mano, y mi padre trabaja como celador. Siempre he visto lo que cuesta ganarse las cosas y eso te enseña valores».

Este idílico municipio de 53 kilómetros cuadrados es un auténtico parque de atracciones para los amantes de la naturaleza y la desconexión. Entre sus grandes atractivos destaca la Peña Sancho, una impresionante mole de roca que vigila el término municipal y regala unas vistas privilegiadas de toda la comarca, así como La Horadada, un desfiladero de tonos rojizos y verdes que se ha convertido en el paraje favorito de los senderistas y los aficionados a la fotografía.

Además, para combatir el calor del interior, los vecinos cambian las playas masificadas por las espectaculares zonas de baño natural del río Cabriel, el gran tesoro cristalino donde el futbolista pasaba las horas antes de que los estadios de élite sustituyeran a los juegos de la infancia.

El paseo por el pueblo se completa con la visita a la sencilla iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y una parada obligatoria en La Comarca, la carnicería que hoy regentan Sandra y Raquel, tercera generación de un negocio fundado en 1972 que simboliza la resistencia del encanto rural.

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