23 de mayo de 2022

Buque Yukikaze

Destructor Yukikaze

Picotazos de historia

El destructor japonés insumergible

Desde el inicio de la Guerra se vio claro un patrón: unidad a la que daba escolta, unidad que acababa hundida y su tripulación recogida del agua por el Yukikaze, actividad en la que se demostró muy eficiente

El «Yukikaze» fue un destructor japonés de la clase Kagero que entró en servicio en la Flota Imperial de Japón en enero de 1940 y que se hizo muy famoso en su país, a lo largo de la Guerra, por participar en diez grandes batallas navales y más de 100 operaciones de escolta o aprovisionamiento, saliendo de semejante ordalía prácticamente indemne. Fue uno de los tres destructores, de los 82 que tenían al empezar, que sobrevivió a la Guerra. Pero lo impresionante es su historial.
En noviembre del 42 participa en la batalla naval de Guadalcanal como escolta del acorazado Hiei, que resulta hundido, rescatando a su tripulación, y en el llamado «Expreso de Tokio» aprovisionando a las tropas de Japón y saliendo indemne.
En marzo del 43 salió ileso de la batalla del Mar de Bismarck. En julio, durante la batalla de Kolombangara, un torpedo dirigido contra él pasó por debajo del su casco e impactó y hundió al crucero Jintsu al que daba escolta, rescatando de las aguas a su tripulación. En octubre participa en la batalla del Golfo de Leyte, una de las mayores batallas navales de la historia, que supuso un desastre para la armada japonesa. Recogió náufragos y salió ileso.
En noviembre dio escolta al acorazado Kongo que fue hundido por un submarino, recogiendo a los supervivientes. El 29 de noviembre es asignado como escolta al portaaviones Shinano al que, en menos de veinte horas de la asignación, es bombardeado y hundido por los norteamericanos. El Yukikaze sale ileso después de recoger a los supervivientes.
En abril del 45 participa en la operación Ten Go donde son aniquilados los últimos restos de la flota japonesa, incluyendo el gran acorazado Yamato. El Yukikaze es impactado por una bomba que atraviesa varias cubiertas y queda inerte encima de la Santa Barbara. Tras desincrustarla, la bomba explosionó en el puerto mandando al equipo de artificieros con sus antepasados.
Al final de la Guerra, intentando huir de los ataques aéreos norteamericanos en la bahía de Miyasu, junto al destructor Hatsushimo, entraron en un campo de minas propio. El Hatsushimo chocó contra una mina y se hundió, el Yukikaze chocó contra otra que rebotó inofensivamente, varias veces, contra el casco sin detonar.
Desde el inicio de la Guerra se vio claro un patrón: unidad a la que daba escolta, unidad que acababa hundida y su tripulación recogida del agua por el Yukikaze, actividad en la que se demostró muy eficiente. Por otro lado parecía repeler los proyectiles enemigos, bien de la artillería naval bien de la aérea, incluso las minas propias, como hemos visto. Durante toda la Guerra su tripulación solo tuvo diez bajas.
Terminada la Guerra fue entregado a los chinos de Chiang Kai Chek donde mantuvo un perfil de actividad bajo hasta su desguace en 1970
El destructor Yukikaze fue muy popular en Japón, donde mantuvo una leyenda de invulnerabilidad, pero las tripulaciones de los buques que eran escoltados por él sabían que más valía tener cerca el chaleco salvavidas, pues lo necesitarían pronto.
La rueda del timón y una de sus anclas se pueden ver en el Museo de la Academia Naval de Shinagawa, Tokio.
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