07 de agosto de 2022

Espárrago por Edouard Manet (1880)

Detalle del cuadro Espárrago por Edouard Manet (1880)

Picotazos de historia

Manet y sus espárragos, un símbolo de agradecimiento

El pintor francés vende su cuadro de un manojo de espárragos por 800 francos. Pero el comprador le envía 1000 francos, y Manet, que no ve adecuado darle la vuelta, decide pintar un espárrago más y se lo remite con una nota: «Le faltaba uno a su manojo».

Edouard Manet, (1832 – 1883) pintor realista está considerado como uno de los padres del impresionismo francés, movimiento en el que no acababa de encajar y con los que nunca expuso su obra, pero de cuyos miembros fue buen amigo.
Individuo de personalidad compleja, estaba lleno de inseguridades, era educado y agradecido. Es en relación con esta característica última que quiero relatarles una pequeña anécdota. En el año de 1880 Manet sufría de un deterioro grave de salud, tenía una parálisis progresiva de sus piernas acompañada por intensos dolores. También –y esto era mucho más grave– se habían hecho presentes los síntomas de Tabes Dorsal: una degeneración lenta de las neuronas sensoriales, esta enfermedad era un efecto secundario de una neurosífilis. Como se pueden imaginar este tipo de dolencias requerían de tratamientos largos y costosos, solo para paliar los efectos, no curar. Y Manet siempre estuvo corto de dinero, como la mayoría de los artistas. Por eso cuando el coleccionista y crítico de arte Charles Ephrussi –influyente mecenas que inspiró a Marcel Proust para su personaje del duque de Guermantes en su obra En busca del tiempo perdidole encargó un cuadro, no lo dudó un momento. En esa época final de su vida le dio por pintar bodegones, naturalezas muertas, así que pintó un manojo de espárragos. El cuadro, que hoy podemos admirar en el Wallraf Richardz Museum de la ciudad alemana de Colonia. Es una joya por su perfección y engañosa simplicidad. Como comentó un biógrafo de Manet «los espárragos están puestos como los mostraría el tendero para su venta».
Manojo de espárragos por Eduardo Manet

Manojo de espárragos por Eduardo Manet

A Charles Ephrussi le gustó muchísimo y, sabedor de las dificultades del artista y amigo suyo, delicadamente redondeó el pago de la factura. Manet pidió 800 francos y Ephrussi pagó lo que consideró que valía: 1000 francos.
Manet quedó emocionado y agradecido por el gesto; lo devolvió. A los pocos días llegó a la mansión del coleccionista un pequeño paquete con una nota. El paquete contenía un pequeño óleo de 16 por 21 centímetros que representaba a un solitario espárrago sobre una losa de mármol. En la nota, firmada por Manet, se podía leer: «Faltaba uno en su manojo». Este último cuadro se puede admirar en el Museo de Orsay, en París. No es solo una muestra del genio de un maestro de la pintura, también representa la amistad, la educación, el respeto y el agradecimiento.
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