25 de septiembre de 2022

Rafael de Llanza, jefe de batallón del Regimiento José Napoleón, en la batalla de Borodinó

Rafael de Llanza, jefe de batallón del Regimiento José Napoleón, en la batalla de BorodinóAugusto Ferrer-Dalmau

El peregrinaje de Rafael de Llanza, comandante del Regimiento de Guadalajara

El Regimiento de Infantería de Guadalajara se había rebelado contra la orden del marqués de la Romana de jurar al nuevo Rey de España. Podía tener sus consecuencias negativas para la tropa

Rafael de Llanza y de Valls nació en Can Mayans, en Vilassar de Dalt (Barcelona), en 1772. Fue el hijo mayor del matrimonio formado por Rafael de Llanza Perpintiey y Catalina de Valls y Hurtado de Mendoza.
Finalizada la campaña de Rusia, con el grado de comandante, confirmado por real decreto de 6 de agosto de 1816 por Fernando VII, Rafael de Llanza decidió dejar las armas y volver a su hogar. En agosto de 1819 se le concedió el retiro militar. Como militar le fue concedida la Cruz de San Hermenegildo y la Estrella del Norte, distinción creada para premiar a todos los oficiales y soldados que tomaron parte en la expedición del marqués de la Romana.
De nuevo en Can Mayans contrajo matrimonio con María de los Dolores Esquivel y Hurtado de Mendoza. Rafael de Llanza heredó Can Mayans en el año 1820. Del matrimonio nacieron tres hijos: Rafael, Benito y María de los Dolores de Llanza y Esquivel. Su mujer falleció como consecuencia del tercer parto. Rafael de Llanza falleció en Can Mayans en 1833.

Prisioneros de los franceses

Rafael de Llanza marchó de Can Mayans el 3 de enero de 1806. Su destino era Florencia, donde llegó el 5 de marzo de ese mismo año. La marcha, con el Regimiento de Infantería de Guadalajara, de la ciudad de Florencia se materializó el 22 de abril de 1807. Su primer destino fue Absajen, en Suecia. De agosto de 1807 a marzo de 1808, el Regimiento de Infantería de Guadalajara, estuvo en Hamburgo y sus alrededores. El 15 de marzo de 1808, salieron, con el marqués de la Romana para la expedición que se proyectó contra Suecia, debiendo antes ocupar la tierra firme y las Islas de Dinamarca. Desde esta fecha hasta julio de 1808, marcharon hasta llegar a la isla de Zeelandia.
El Regimiento de Infantería de Guadalajara, se había revelado contra la orden del marqués de la Romana de jurar al nuevo Rey de España. Esa rebelión podía tener sus consecuencias negativas para la tropa. Fueron destinados al palacio de Kresenburg. Mientras ellos estaban allí, el marqués de la Romana permanecía en Feonia. El 11 de agosto, el príncipe de Hesse, después de hacerlos formar, les pidió que rindieran las armas. No entendían el motivo de aquel cambio de actitud del Rey de Dinamarca.
El destino del Regimiento de Infantería de Guadalajara era ser entregado a los franceses. De esta manera se resarciría la traición del marqués de la Romana. El 4 de septiembre de 1808 embarcaron al Regimiento para cruzar el Gran Belt. Eran prisioneros y como tales fueron tratados.
El 7 de septiembre de 1808 llegaron a Colbing y, allí, ya los esperaban los franceses. El 20 de octubre de 1808 llegaron a Dijon y, de allí, a Vesan, donde llegaron el 31 de ese mismo mes. El 6 de febrero de 1809 todo el Regimiento es mandado a Flandes, donde llegaron el 10 de ese mismo mes. Allí se volvieron a repetir los mismos sucesos que en Vesan, eso es, jurar a José Bonaparte: «El gobernador también era ancien noble pero sus hechos no lo desmentían, tuvimos un fuerte por prisión y muy a menudo sus visitas, aconsejándonos siempre el juramento, asegurándonos que el Consejo de Castilla, los cuerpos civiles y militares del Reino ya lo habían prestado, que Zaragoza, último esfuerzo del valor español había ya capitulado y que por consiguiente todo estaba en pacífica calma. Nosotros lo oíamos, callábamos y nos dejaba hasta cuando le parecía tiempo de volver a la carga, que no tardaba mucho, pues contra el carácter francés, era el tal señor pesado como un plomo».

Obligados a luchar contra Rusia

A mediados de marzo de 1809 recibieron un oficio del general Kindelán que decía: «Que habiendo su majestad el Emperador, decretado en 11 de enero en San Martín, delante de Madrid, la formación del Regimiento José Napoleón, de los dos de Guadalajara y Asturias; por lo que Su Excelencia el Señor ministro de la Guerra en nombre de Su Majestad, nos había nombrado para el empleo que antes teníamos, cuyos despachos se nos enviarían inmediatamente». Este oficio los devolvería, de nuevo, a España. Aquel oficio no fue seguido por los oficiales del Regimiento de Infantería de Guadalajara y continuaron confinados en Flandes.
A finales de marzo de 1809, Rafael de Llanza era llamado a París por orden del general Juan Kindelán. Al llegar allí, el general le dijo: «Que me había llamado junto a otros cuatro pero que habíamos hecho un viaje en balde respecto a que todos debíamos pasar a Avignon a la formación del anunciado Regimiento, pero que en esta ocasión nos proporcionaría ver aquel pueblo, que si algo se le ofrecía ya nos llamaría».
Aquella estancia en París fue perjudicial para Llanza pues, no tenía dinero: «Al cabo de algunos días, le insinuamos que nosotros no teníamos dinero para poder vivir, que a pesar de tener la mayor economía gastábamos lo que no teníamos. La respuesta fue, que tuviéramos paciencia ya que pediría al Sr. Ministro que nos enviara a nuestros depósitos. Por fin logramos irnos a nuestros Depósitos, aunque distintos de los que antes teníamos. El mío fue Lila en donde estuve hasta recibir orden para ir a Avignon, a mediados de julio de 1809, lo que verifique inmediatamente».
En Avignon se reunieron todos los oficiales del Guadalajara y del Asturias, que habían quedado separados en Sedán. Allí supieron la verdad, esto es, que los asuntos de España no estaban tan resueltos como les habían hecho creer hasta ese momento. Estando en Avignon supieron que serían destinados a España. La alegría por aquella noticia se desvaneció bien pronto pues, «en vez de venir la orden para España, vino para que un batallón fuese a Dalmacia y otro a Flandes. Éste fue un golpe verdaderamente mortal. Lo que dio lugar a la revocación de la orden no se sabe. Sólo sé que Bonaparte dijo a Kindelán en París: 'El Regimiento Español me hubiera dejado las banderas solas en las cumbres del Pirineo'». Y en verdad que no se engañaba. El batallón de Rafael de Llanza fue destinado a Amberes. El peregrinaje del Regimiento de Infantería de Guadalajara no finalizó en Amberes pues, poco después, fueron encuadrados en los ejércitos napoleónicos que invadieron Rusia.
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